Edición Junio 2006

La lactancia materna es el mejor método de alimentación que existe para el recién nacido y el lactante. Sin embargo, ha sufrido una disminución marcada por la amplia difusión y disponibilidad de fórmulas, la falsa creencia que es más saludable y moderno brindar fórmulas, la falta de apoyo en el medio familiar y social y por políticas hospitalarias que obstaculizan la alimentación al seno materno.
La importancia de promover la lactancia materna se fundamenta, como lo señala la Organización Mundial de la Salud, en que los niños alimentados con leche materna enferman dos y media veces menos que los alimentados con fórmulas. En menores de 6 meses la mortalidad disminuye hasta 25 veces, además que los lazos psicológicos son más estrechos. Todos estos factores en conjunto a un programa mundial de apoyo a la lactancia materna permitirían que un millón y medio de vidas se salvaran cada año.
Mencionemos algunas de las ventajas de la lactancia materna.
1.- FISIOLÓGICAS: En la madre acelera el alumbramiento, favorece la involución uterina, genera pérdida de tejido adiposo, establece infertilidad postparto (hasta un 95%, en los primeros 4 meses con lactancia exclusiva), disminuye el cáncer mamario. En el niño se favorece el desarrollo psicomotor y a través del mecanismo de succión el habla se desarrolla más rápidamente.
2.- PSICOLÓGICAS: En la madre se establece el cierre del ciclo sexual, genera por los cambios hormonales suscitados por la naturaleza del evento maternal una mayor estabilidad emocional, y favorece la integración del binomio madre-hijo.
El niño satisface su necesidad de calor, contacto y protección, pone en juego todos sus sentidos; su transición es menos traumática, a demás de generar satisfacción oral y anal.
3.- PRÁCTICAS: La leche materna presenta una temperatura ideal, su disponibilidad es inmediata, e instantánea.
4.- ECONÓMICAS: Disminuye el gasto familiar en fórmulas, en medicamentos, y por disminución de enfermedades.
Otras ventajas que establecen a la leche materna como la ideal, son las ventajas NUTRICIONALES E INMUNOLÓGICAS, que a continuación se mencionan.
La composición de la leche materna se clasifica en tres tipos:
CALOSTRO: es un liquido amarillento por la alta cantidad de carotenos, en volumen inicialmente es bajo, pero cubre los requerimientos del recién nacido a término; presenta una alta concentración de proteínas (principalmente inmunoglobulinas), una mayor cantidad de sodio, cloro, potasio y vitaminas liposolubles. El calostro a demás de las propiedades nutritivas posee efectos de maduración sobre el enterocito y brinda inmunidad pasiva a nivel de la luz intestinal.
LA LECHE DE TRANSICIÓN: es un estado intermedio entre calostro (presente los primeros 5 días) y la leche madura (presente después de los 15 días).
LA LECHE MADURA: contiene agua como su mayor elemento, la secreción de agua está regulada en forma interna por la concentración de lactosa.
Dentro de los carbohidratos, la leche materna es la que presenta la más alta concentración del reino de los mamíferos, explicándose esto por la necesidad del cerebro humano para utilizar la glucosa como substrato fundamental. La lactosa es el azúcar más importante, pero además existen 50 oligosacáridos, dentro de los que destaca la fucosa, que actúa como factor estimulante para el desarrollo de lactobacilus bifidus.
Dentro de las proteínas, la leche humana contiene en mayor proporción a las proteínas del suero, cuyos componentes son la lactoalbumina, lactiferrinae inmunoglobulina A secretora; su concentración es de 60-80%. La caseína constituye del 20-40% de las proteínas, corresponde éste término a un grupo de proteínas de baja solubilidad en pH ácido y que se une al calcio formando complejos de difícil absorción. También contiene Taurina en altas concentraciones, siendo importante en el desarrollo del sistema nervioso central. La academia Americana de Pediatría recomienda que los recién nacidos que no sean alimentados al seno materno reciban fórmulas fortificadas con éste aminoácido ya que presentan incapacidad para una síntesis completa. La ausencia de beta-lactoglobulina en la leche humana explica el porqué no existe alergia a la leche materna y sí a la leche de vaca, pues ésta proteína es parte importante en su composición.
Los lípidos son la fuente más importante de energía. Presentan múltiples variaciones: aumentan al final de la tetada y en las primeras horas del día. Los ácidos grasos no saturados predominan sobre los ácidos grasos saturados, lo que permite una mejor absorción de los lípidos, calcio y vitaminas liposolubles. Además, la presencia de ácidos grasos de cadena larga favorece el desarrollo del cerebro y participan en todas las membranas del organismo; este elemento está ausente en la leche de vaca por la que esta ausencia puede ser trascendente sobre todo en recién nacidos.
La leche materna contiene todas las vitaminas y en las cantidades adecuadas para un humano. Sólo se recomienda añadir vitamina D si no se expone regularmente el niño al sol.
Con relación al hierro, la leche humana contiene una gran biodisponibilidad para este elemento, ya que se absorbe en un 49%, comparado con un 10% de absorción de la leche de vaca y un 4% para el de las fórmulas.
La leche materna contiene hormonas como son: Prostaglandinas E y F (que acelera la movilidad intestinal y de ahí que el niño evacue varias veces al día), sales biliares, factor de crecimiento epidérmico, (que es un polipéptido que estimula el crecimiento de las células de las mucosas), prolactina, etc.…
La composición inmunológica de la leche humana brinda las propiedades anti-infecciosas que son la gran diferencia con la leche de vaca y fórmulas.
La leche humana contiene leucocitos (aprox. 4000 xmm3), a demás de linfocitos, macrófagos, con acciones similares a las que desarrollan en sangre, por lo que los linfocitos presentes en la leche materna son el reflejo de las experiencias inmunológicas de la madre confiriéndole inmunidad al niño para aquellas entidades patológicas que la madre haya experimentado.
La leche humana tiene anticuerpos específicos contra los siguientes patógenos:
VIRUS: rotavirus, poliovirus, cosake, sincicial respiratorio, influenza, herpes simple tipo I.
BACTERIAS: E.coli, salmonella, shigella, pneumoniae, B. fragilis, B. pertusis, V. colera, C. tetani.
HONGOS: candida albicans
PARÁSITOS: Giardia lambida
Por lo tanto, se ha comprobado que los niños alimentados al seno materno reportan menos enfermedades y las que se dan son menos graves.
Muchas madres abandonan la lactancia por haber tenido grietas o dolor en el pezón. Para estas situaciones es importante seguir algunos pasos que a continuación se enlistan:
1.- Comidas cortas (10 min. De cada lado, repitiendo si es necesario para satisfacer al bebé).
2.- Vigilar que el niño tome el pezón y la areola al momento de la tetada y que su cara vea al pecho y su abdomen toque el de mamá.
3.- Cambios frecuentes de posición en la cual la madre ofrece el pecho.
4.- Aplicar calor seco en cada pecho al final de la tetada.
5.- Posteriormente aplicar la misma leche de mamá en el pezón.
6.- En caso de que el dolor sea muy intenso aplicarse hielo en la zona de dolor antes de cada tetada.
Otra razón por la que se abandona la lactancia materna es la mamá que tiene que regresar al trabajo. Se puede alimentar al seno materno antes de irse a trabajar, y a su regreso. A demás puede extraerse la leche en su trabajo, y llevarla a casa para dársela en su ausencia. La leche extraída conserva sus cualidades en un clima templado y a temperatura ambiente hasta por 10 horas, en el refrigerador por 3 días y en el congelador por 3 meses.
Así podrá prolongar la lactancia el tiempo que desee y beneficiar al bebé el mayor tiempo posible.
Maura Sesin
Directora Liga de la Leche
Querétaro, Qro.
maurasesin@yahoo.com