Edición Septiembre 2006

 

LA MÁS IMPORTANTE RELACIÓN DE TODAS


Sinceramente en este momento de mi vida me gustaría no sentir esa necesidad de tener a mi lado a alguien a quien llamar “amor”, a quien abrazar y que me abrace, comernos a besos, escucharnos, reír juntos, debatir los puntos discordantes, tener largas charlas sobre temas diversos que nos siriusfem, la mas importante relacion de todas, yo mujerhagan descubrirnos, compartir y crecer como pareja, soñar como niños y caminar juntos de la mano, tener sexo apasionado, conocer cada centímetro de nuestra piel, respirarnos, olernos, entendernos aún sin palabras, sosteniendo la mirada, mientras nos hacemos uno. Saber que estamos el uno con el otro, por extraño que suene, porque sé que está pensando en mí, que me extraña porque me hace llegar detalles sencillos como un mensaje… todos esos momentos llenos de una mágica complicidad que me da energía y me permite levantarme con una sonrisa de tonta que no se puede borrar con nada en todo el día y caminar con ella ligerita... como cuando he bebido vino tinto. Una sensación de sentirme y estar muy bien que no quiero que acabe. Pero cuando se acaba (se me ha terminado muchas veces), me habría gustado jamás estar enamorada. El amor es, creo, el estado ideal, la mejor medicina y también la peor de las drogas porque nos crea adicción y no podemos vivir sin él.

Muchas veces me he preguntado por qué las personas tenemos que sufrir por amor, ¿por qué perdemos el tiempo?, ¿por qué no sabemos amarnos?.
Y decidí indagar un poco más sobre el tema.

Las relaciones se dividen en tres: Objetales, Personales y de Encuentro.

Tenemos relaciones Objetales todos los días, de hecho, las tenemos desde el momento en que nacemos. Por ejemplo, tenemos ese tipo de relación con nuestra madre, pues al principio sólo la utilizamos para que nos alimente hasta que crecemos, entonces al darnos cuenta de que las personas tienen sentimientos y necesidades pasamos a las relaciones Personales. La diferencia entre éstas es el interés que mostramos en los demás.

Las relaciones pueden crecer de Personales a de Encuentro o simplemente quedarse en ese nivel o incluso, en Objetales.
Para que una relación pueda considerarse de Encuentro debe de cumplir cinco características:
debe de ser espontánea, gratuita, mutua, tener chispa y ser creadora.
Esto quiere decir que no debe forzarse, porque a fuerza ni los zapatos entran y si entran lastiman mucho. No deben ser condicionadas a nada y por nada, deben ser correspondidas, deben hacernos sentir vivos, alegres, sonrientes y, por supuesto, deben hacernos crecer, crear cosas nuevas, sacar lo mejor de ti y hacerte una mejor persona... ¡Ups!
Son cinco características, CINCO; si una falta, no es de Encuentro.
Me pregunto ¿por qué tienen que ser cinco? Y al revisarlas, descubro que cada una de estas características son las que me hacen sentir plena. Eso es, los seres humanos estamos llamados a ser plenos, no nos conformamos con poquito, queremos más, porque lo merecemos, simplemente por eso.
Desafortunadamente no todos tenemos la oportunidad en la vida de vivir relaciones de Encuentro, algunos pasamos la vida esperando.

Las relaciones humanas son complejas, ninguna es buena ni mala, todas son necesarias porque somos seres sociales; pero si hablamos de una relación de pareja, sufrimos porque no sabemos distinguirlas en nuestra vida y a veces nos aferramos a relaciones que jamás pasaran a ser de Encuentro, y al aferrarnos nos hacemos daño.

Hay un secreto más que alguien me escribió. Me dijeron que antes de descubrir a esa persona, me tendría que descubrir a mí: “Laura, eres un ser que hay que descubrir; descúbrete y serás un ser excepcional”.
Hace muchos años me regalaron estas líneas y tardé mucho en digerirlo. Para poder vivir relaciones plenas y de Encuentro tengo que descubrir la magia que está en mí (es fuerte). Pero ¿por qué demonios buscamos en alguien más? Así que tomé un espejo, me miré a los ojos y busqué la magia... y descubrí dentro de mí esa luz que genera chispa, que puede ser creadora, que no me exige nada a cambio, esa fuerza que corresponde a mis sentidos y que da vida a mi corazón: el conocimiento de mi persona, de mi espíritu, de mi ser... y entonces aprendí que la primera persona con la que debo tener una relación de Encuentro es con “Laura”. Y esa chispa quizá conquistará al hombre que ya apareció muchas veces.
Ahora sé distinguir las relaciones que he tenido, una vez como relación Objetal, varias sólo Personales, ninguna aún de Encuentro.

 

Laura A. Matamoros Zarco
lauzarco@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

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