Edición Abril 2007

¿Por qué se tira un niño al piso y hace un berrinche en el supermercado? Y ¿por qué otro se pone a llorar cuando no le damos lo que quiere? Pues porque de alguna manera estos comportamientos les “funcionan”. Los niños son muy inteligentes y desde muy pequeños aprenden cuáles comportamientos les funcionan y cuáles no... y por supuesto, aprenden a repetir los que traen los resultados deseados. Si un niño quiere un juguete en una tienda, y yo le digo que no, pero él se pone a gritar y yo me avergüenzo y se lo compro, el niño mentalmente anota en su agenda:
Técnica: berrinche en público
Resultado: excelente, me compran lo que quiero
Planes a futuro: hacer un berrinche cuando quiero algo
Es fácil comprender que los hijos conforme van creciendo aprenden con quién utilizar las distintas estrategias. A la mejor el berrinche funciona de maravilla con mi madre, pero con mi padre ¡cuidado!... ni se te ocurra. Desde muy pequeños empiezan a conocer nuestros talones de Aquiles. A la mejor el mío es el temor de hacer el ridículo en público, y mi esposo no aguanta ver llorar a la hija. Ella aprende que cuando quiere algo y pone una cara muy triste o se pone a sollozar sobre la cama, entonces el padre piensa que está sufriendo por su culpa, y que es un mal padre. Por tal razón entra lentamente a su cuarto y le da el permiso que hace unos minutos le había negado. Ella anota en su agenda interior:
Técnica: poner cara de víctima, llorar y sollozar
Resultado: excelente, se conduele y cede
Planes a futuro: hacerme la víctima cuando quiero un permiso de mi padre
Otro niño, en cambio, aprende que le funciona hacerse el desvalido. Así que cada vez que le pedimos algo lo tira o lo hace mal. Y él anota:
Técnica: hacerme el inútil
Resultado: maravilloso, me dejan en paz, nadie me pide que los ayude
Planes a futuro: seguir haciéndome el inepto para seguir en la flojera
Otro aprende que si se enoja consigue lo que quiere. Todos le tienen tanto miedo a su furia que se cuidan de molestarlo:
Técnica: furia y rabia
Resultado: buenísimo, los intimido y no me contradicen
Planes a futuro: enojarme cuando quiero controlar a mis hermanos y padres
Es interesante que desde muy pequeños empezamos a adoptar estos patrones de conducta y nos quedamos muchas veces con ellos de por vida. Claro que el niño no hace esto de manera consciente, como se los estoy planteando, pero lo importante es darnos cuenta cuál es nuestro papel. Porque ¿cuántas madres que se quejan, por ejemplo, de los berrinches de sus hijos, no se dan cuenta que son parte del juego?
Así que la mala noticia es que somos parte del juego. La buena es que podemos cambiarlo. ¿Cómo? No dejando que obtengan el resultado esperado. No caer en la trampa. No darles lo que quieren con conductas que falten al respeto, o a través de la manipulación, enojos o berrinches. Si nos mantenernos firmes, entonces el niño anota:
Técnica: berrinche en la tienda
Resultado: malo, no me compraron el juguete y me subieron al automóvil
Planes a futuro: buscar nueva estrategia
Recuerda, tu trabajo de padre no es complacer, sino educar.
Así que, conoce la agenda interior de tu hijo y si no te gusta ¡cámbiala!
Rosa Barocio
rosa@rosabarocio.com
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