Edición Agosto 2007


¿DEBILIDAD O INFIDELIDAD?

Por: Regina Merino

 

siriusfem, infidelidad, mujer, debilidadAmanecí sola en la cama de mi novio, como pocas veces en un sábado. Se había ido a Televisa para hablar con un productor acerca de un papel en una nueva telenovela. Tuve tiempo de pensar y me aterré. Sin ganas de salir de la cama pero con ganas de hundirme en el miedo, recordé lo peor de mi historia con un ex. Traje vivencias trágicas del pasado y las trencé en el presente. Reviví sus patanerías y me di cuenta que todavía colaboran en mis miedos del presente.

Confieso que un día, mientras esperaba en Sanborn’s a que llegaran por mí, leí una revista poco prometedora. Como dice la teoría de la observación selectiva, encontré el artículo perfecto para contribuir a mi historia de miedo y al mismo tiempo lograr de esto un llanto que terminaría en burla.

Hace poco un amigo me dijo que con las bellezas que trabajan en la televisión creía imposible que los actores fueran fieles. Poco después, otro amigo me confesó que si él fuera actor, su fuerza y su voluntad por la fidelidad desaparecerían. Y así empezó mi gran miedo.

Enrollada en el edredón blanco, con el calentador prendido y una hoja en donde desahogar mis historias de miedo, empecé a escribir los peores escenarios que mi cabeza me mandaba. Mi novio seguro tardaría de más, y me abandonaría toda la mañana. Seguramente estaría actuando escenas de amor que se convertirían en verdaderas. La resolución era segura, mi novio me dejaría por alguna de esas bellezas de la televisión. Los kleenex casi se acabaron, pero mi cabeza dio para buena parte de la mañana. 

Antes de quedarme sin lágrimas, recordé el artículo de esa revista poco prometedora, que jamás pensé me serviría de algo. “¡Los hombres no estamos hechos para ser monógamos! Desde la época de las cavernas estamos hechos para el sexo y la reproducción con el mayor número de mujeres posibles. Así que hoy es parte de nuestra genética esparcirnos con todas las mujeres que podamos.”

Sonreí al recordar el ridículo artículo de las cavernas.

Si viviéramos bajo esos principios, estaríamos haciendo el amor con nuestra propia familia, seguiríamos comiendo con las manos y quitándole los piojos a nuestro hombre. ¿En dónde está la cabeza de los hombres que defienden sus debilidades con semejante argumento? ¿Seguimos siendo cavernícolas? ¿O es que algunos hombres son tan débiles que prefieren justificar sus patrones con excusas de las cavernas?

Justo ahí acabó mi desgracia. Me niego a preocuparme por esa raza de hombres.

 

 

Contacto: reginamerino@gmail.com


 

 

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