Edición Enero 2007

 

¿VIVO CON MI NOVIO?

 

En realidad esta pregunta nunca me la hice y el día de hoy me doy cuenta qué tan importante es…

Hace mucho tiempo conocí a la persona que actualmente es mi pareja, tengo 21 años y vivo con él y además soy muy feliz.

Todo empezó hace cuatro años. Lo conocí en la universidad, éramos buenos amigos; yo tenía un novio y él tenía otra relación. Durante dos años jugamos el juego del enamoramiento y por más que traté de negar mis sentimientos sobreponiendo mi inteligencia y mi voluntad, un 11 de febrero ya no pude decir que no, tomé la decisión en un instante, fue un momento mágico donde por todo mi cuerpo pasaba una sensación que me decía que de verdad quería estar con él, era como si al estar a su lado encontrara un cierto complemento.

A partir de ahí la relación fue de bonita a mejor, tuvo (tiene) sus fuertes discusiones y desacuerdos pero incluso ahí logramos compaginar su forma de pensar con la mía y sacar cosas muy positivas de cada altercado. En él encontré un verdadero amigo, un hombre que me acompaña, que siempre está conmigo, que me impulsa a ser mejor cada día y que busca crecer.

La relación se fue haciendo más formal y estrecha. Mi familia está en otro estado y la de él de igual forma, así que todo el tiempo nos la pasábamos juntos: estudiábamos juntos, comíamos juntos, salíamos todos los días juntos, y cuanto más pasaba el tiempo, más cercana se hacía la relación. Después de algunos meses empezamos a compartir casa. Jamás lo planeamos, sólo pasó; un día se quedó a dormir y al siguiente mes ya compartíamos gastos…

Primero se enteraron sus papás, les costó trabajo aceptarlo pero lo respetaron y lo vivieron con nosotros, después lo descubrieron nuestros amigos y pues no necesitábamos su aprobación. Con el tiempo “me cayó el veinte”. Fue un golpe medio fuerte porque mi educación moral familiar siempre me había dictado que eso estaba mal, que las cosas se hacían de otra manera y ¡¡¡que el resultado de no hacer las cosas como estaban establecidas siempre era negativo!!!

El conflicto más grande era que yo era muy feliz así y estaba convencida de que esto era lo que yo quería vivir; sin embargo me enfrentaba a un tabú en donde pensaba que ni la sociedad, ni mi familia, ni mi entorno lo iban a aceptar.

Con el tiempo lo supieron mis padres y al hablar con ellos  me di cuenta de que no estaba jugando y que en realidad para todo el mundo, menos para nosotros, la situación era súper complicada y muy formal. Mi única respuesta era que: NO ME ESTABA CASANDO.

¿NO ME ESTOY CASANDO?, entonces, ¿qué es lo que estoy haciendo? Vivo con mi novio, dividimos los gastos de la casa pero…
El problema es que para nosotros el vivir juntos es como ser roommates, compañeros de piso, pero con una relación de por medio. Para mí es así de simple; es el convivir mucho más íntimamente que estando todo el día con él, es el analizar por un largo periodo de tiempo cuáles son los ajustes y las cosas que hay que acoplar para estar toda la vida a su lado, es simplemente disfrutar cada momento en su compañía, los buenos y los malos; es estar ahí cuando ríe, cuando llora, cuando me pone de buenas, cuando me desespera, cuando sale victorioso de alguna situación,  cuando fracasa. Es todo eso. 

Pero… toda la vida soñé con entrar a mi boda vestida de blanco y tener un hogar lleno de amor… mmmm... Entonces, ¿cuál es el problema?, ¿Qué es lo que me da miedo? En realidad no es eso, es sólo que siento que no es el momento, pero ¿por qué? Creo que aun no estoy lista para asumir las responsabilidades de ser la mujer de un hogar... ¿la “mujer de un hogar”? No sé qué es ser la “mujer de un hogar”, creo que es ser la parte femenina, es… ¡no sé qué es! En realidad sólo puedo decir lo que siento que es. Creo que es cuidar la casa, inculcar ciertos valores, crear un ambiente de amor, ser un pilar de dos… Quizá no tenga claro qué significa y muy probablemente sea eso lo que me confunde.

Lo único que puedo decir es que no nos dejemos llevar por lo establecido por la sociedad, que busquemos nuestras propias experiencias, que tratemos de concientizar lo que sucede y que no nos permitamos sólo actuar por actuar, que estemos concientes de las consecuencias, reacciones y los riesgos que implica tomar una decisión en lugar de la otra y que analicemos si vale la pena correrlos o no.

Creo que siempre hay que seguir lo que nuestro corazón nos dice porque siempre habrá un porqué nos lo dice.


MYA
21 años
comentarios@siriusfem.com



 

 

 

 

Informacion Legal | Publicidad | Directorio
Hecho en México
Sirius Fem, www.siriusfem.com y www.siriusfem.com.mx son marcas registradas, Derechos Reservados.