Edición Febrero 2007

 

DE LA SOLEDAD A LA DEPRESIÓN Y VICEVERSA

 

Lo que procede es un recuento de lo ocurrido antes de comenzar a redactar el artículo:

sirisusfem, de la soledad a la depresion y viceversaEstoy en la escuela, me dedico a indagar, a observar a la gente, a preguntarme qué pensarán, qué sienten, qué buscan… Creo que he decidido el tema del artículo, es algo delicado, o más bien preocupante.

Antes de empezarlo me propuse hacer una búsqueda exhaustiva del tema, que yo suponía, estaba en la web. El resultado fue negativo. Me sorprendí aún más. No encontraba la palabra que definiera mi búsqueda, sabía que la había escuchado en algún lado y no lograba recordarla, “la tenía en la punta de la lengua” pero seguía sin recordar.

Me encontraba en la misma vía y comencé por la madre o tópico general; del cual el tema que buscaba tendría que surgir. Emprendí buscando: Depresión (en varías bases de datos, desde Google, New York Times, hasta Biblioteca Digital –una base de datos que presume de sólo poseer información verídica-, Wikipedia, etc). El intento fue fallido, las cuestiones se unían a términos como: anorexia, bulimia (los ya estudiados por la sociedad), suicidio, intento del mismo, B.I.I.D, etc. Éste último llamó mi atención. Por sus siglas en inglés significa: Body Integrity Identity Disorder o Desorden de Identidad de la Integridad Corporal, en español.

ENTRANDO EN EL TEMA

Examinando el sinfín de problemas que una adolescente puede desarrollar dentro del mundo globalizado en que vivimos; me encontré con un tema bastante amplio, común y difícil. Para mis adentros me oponía a escribir de lo típico como anorexia, bulimia, drogadicción, etc. Me preguntaba, ¿qué será más grande?; me obligaba a encontrar la madre de estas pequeñas corrientes. Me remontaba a buscar el inicio aunque fuera una aventura sin respuestas.

La respuesta fue fácil, la depresión fungía como la raíz de un raudal de corrientes; el problema era que una de las que he observado, de las que me he enterado, no figuraba al momento de mis búsqueda.

En últimas fechas parece que la palabra y el acto me persiguen. La autoflagelación es una enfermedad o desorden emocional; es auto maltratarse (definición según el Diccionario de la Real Academia Española).

El problema radica en el estado de ánimo, por eso que la madre de esta pequeña vía sea la depresión. La justificación –común- del acto es auto maltratarse físicamente para no sentir la pena emocional o para olvidar, mediante el nuevo hecho, la depresión y sus causas; en pocas palabras es una forma de enfocar el dolor emocional, basándose en un dolor físico y/o mezclándolos.

Las heridas más habituales son: cortarse las muñecas o la entrepierna (son, al menos, de las que me he enterado de forma, digamos no directa, pero cercana). Sin lugar a dudas existen más. Los adolescentes que efectúan la autoflagelación por lo regular visten con mangas larga y pantalones, de tal suerte que su atuendo cubra las heridas y pasen desapercibidas.

Sin embargo, el problema no termina aquí, para la desgracia social existe algo llamado: Desorden de Identidad de la Integridad Corporal (D.I.I.C.), el cual encontré en Internetal momento de mi búsqueda. El D.I..I.C. es, en términos menos largos o complicados, la exageración o el límite de la autoflagelación; y con esto me refiero a: lastimarse al grado de cortarse una pierna o un brazo. Debo confesarlo; mi sorpresa fue enorme.

¿En dónde radica el problema, de dónde surgen este tipo de actos que dañan de forma tan trascendental el desarrollo de la persona, qué pasa, qué es tan agraviante en sus vidas para llevarlos al extremo de realizar este tipo de actos?

Pero el problema empeora. Cuando me enfoqué en el tema de autoflagelación llegué a la conclusión de que existen dos formas de realizarla: una es auto flagelarse emocionalmente (o auto maltratarse de forma emocional) y la otra es de forma física llegando a cuestiones tan extremas como la amputación. Como lo dice Bernard Wolfe en su libro “Limbo”: “donde los hombres comienzan a mutilar mente y cuerpo para disminuir su agresividad”.

No quiero darle vueltas al asunto, la disyuntiva se encuentra en la gravedad de una y otra, en la comparación de daños de las mismas. ¿Qué es peor: la autoflagelación física o la emocional?...

Es un asunto delicado. En primera instancia, la causante máxima de estos problemas es la soledad, y no me refiero a la soledad física o al hecho de no estar acompañado, me refiero a esa sensación de vacío aún cuando estás acompañado. Parafraseando lo que una amiga –ahora lejana- me dijo hace años: “No hay mayor soledad que la de estar acompañado y sentirte solo”. Creo que la frase aplica completamente en el desarrollo de los actos, pero el problema no es solamente la soledad o la depresión; el problema es la causa es éstos.

Vivimos de forma social, coexistimos y estamos, somos parte de esto y muchas veces nos dedicamos a fluir. Yo hablo de las causas de los actos; de un sinfín de actos y hechos que en más de una ocasión han sido íconos en la historia del mundo.

Siendo justa, la culpa de estos sucesos no es del todo social. Sin embargo, en una etapa de cambios como lo es la adolescencia, la sociedad afecta de forma trascendental el desarrollo de sus vidas.

Soy conciente del trasfondo del asunto, de las incontables generaciones que vivieron lo mismo y de los cambios actuales de la sociedad en que vivimos; del rol de espectador que los niños y adolescentes juegan en el mundo actual; y del peso que radica en ellos.
Los medios han evolucionado; es decir, nadie duda de la existencia de la autoflagelación en nuestros días; la única diferencia es que antes no había medios para publicarlo, foros de opinión para comentar al respecto, cercanía como en nuestros días, etc. Son muchos los factores, son demasiadas las justificaciones y aún con todo esto, el porqué de los hechos sigue en el aire.

Todo es como una red de acontecimientos. Aunado a esto, el hecho de vivir en sociedad está íntimamente ligado a los prejuicios sociales, mismos que causan factores determinantes en las conductas del individuo, desde felicidad hasta depresión, con base en el “cristal con que se mira”.

A pesar de todo lo anterior no hay forma de dar fin a esta enorme red de acontecimientos. Lo único que me resta mencionar es que las personas que padecen depresión o se auto flagelan necesitan reconocer su problema para poder darle solución.

Todo lo demás (la sociedad, los prejuicios, las nuevas responsabilidades, etc.) son cuestiones a las que no se les puede dar solución; son hechos o son personas y son parte del desarrollo de la humanidad, son el complemento del carácter y formadores de temperamentos.

Por último,  les dejo un centro de ayuda que obtuve del diario The New York Times es:

chris@pacificcoastmemorials.com
1-800-261-7735

Espero que no lo tengan que usar, pero si es el caso, que se busque ayuda para así darle una solución.


Lisseth Nava
lissy_sister@hotmail.com




 

 

 

 

Informacion Legal | Publicidad | Directorio
Hecho en México
Sirius Fem, www.siriusfem.com y www.siriusfem.com.mx son marcas registradas, Derechos Reservados.