Edición Julio 2007




ALBERGUE DE LA LUNA

Extracción de "The Sacred Path Cards"
Traducción realizada por: Silvina Alterman

 

El AL (Albergue de la Luna) es el lugar de la mujer; es en donde las mujeres se encuentran durante el periodo menstrual para estar juntas y compartir los cambios que suceden en sus cuerpos. Hace muchos años, durante este tiempo especial del ciclo lunar, a las mujeres se les apartaba de sus tareas familiares y se les permitía retirarse al AL para disfrutar de la compañía de sus hermanas.

Tradicionalmente, el “ciclo lunar” es el tiempo sagrado en el que la mujer es honrada como Madre de la Fuerza Creativa. Durante este periodo libera la energía vieja que su cuerpo ha llevado y se prepara para la reconexión con la fertilidad de la Madre Tierra que cargará durante el siguiente mes.

Nuestros ancestros entendían la importancia de permitirle a cada mujer tener su propio espacio sagrado durante este tiempo de reconexión, porque las mujeres llevan la abundancia y la fertilidad. Las mujeres eran las madres que aumentaban la tribu con los niños, trayendo fertilidad a las cosechas por medio de su conexión con la Madre Tierra, y sostenían los sueños de la nación dentro de sus úteros hasta que dichos sueños se hacían realidad. Durante su luna eran estériles y no podían concebir, así que era su tiempo de descanso.

Nadie podía impedir que una mujer hiciera su necesario retiro durante el  “ciclo lunar”, hacerlo era muy peligroso para cualquier miembro de la tribu. Insistir en que una mujer llevara adelante sus tareas podía impedir el periodo de reconexión para la mujer involucrada y podía suscitar la cólera de la Madre Tierra.

De este modo, si a cualquier mujer se le negaba su derecho de reconexión con la Abuela Luna y/o la Madre Tierra, la fertilidad y la abundancia no serían aseguradas para la tribu y la nación. Mucho de esto ha sido perdido en nuestro mundo moderno,  y creo que los problemas de la mujer moderna en relación a sus órganos sexuales podrían ser aliviados al honrar la necesidad de un retiro y la reconexión con su verdadera madre y abuela, la tierra y la luna.

Así como la Abuela Luna es la forjadora de las mareas (el agua o sangre de nuestra Madre Tierra), los ciclos de la mujer siguen el ritmo de ellas. Cuando las mujeres viven juntas en un espacio común, sus cuerpos comienzan a regular sus ciclos menstruales y todas, eventualmente, tendrían su ciclo lunar simultáneamente. Este ritmo natural es una de las ligazones de la hermandad de mujeres.

Las mujeres honran su camino sagrado cuando reconocen la sabiduría intuitiva e intrínseca a su naturaleza receptiva. Al confiar en los ciclos lunares de su cuerpo y permitir que los sentimientos emerjan, las mujeres se han transformado en buscadoras, visionarias, y han funcionado como oráculos para sus tribus durante siglos.

En la tradición Séneca el gobierno de una nación surge a partir de ocho clanes, y cada clan tiene su propia madre. Estas mujeres tienen la última palabra en todas las decisiones. Ha sido comprendido que todo crecimiento debe provenir de una mujer. Así como han hecho las madres de los clanes, al aprender a utilizar los dones de la intuición y la sabiduría, cada mujer puede acceder a la verdad que la guiará por el sendero sagrado.

Los albergues para la sanación y los AL de las mujeres, son a veces llamados “Albergues Negros”. El color negro es el color del oeste en la rueda de la sanación. El oeste es el lugar de la mujer, el lugar de todos nuestros mañanas y el hogar del oso. Así como el oso se retira a su cueva a digerir la información y el alimento juntado durante el año, la mujer se retira al AL para honrar los dones que ha recibido de la Madre Tierra durante la última luna. La oscuridad del cielo de la noche está dominada por la luz plateada de la abuela y es femenina por naturaleza. Esta es otra razón por la que los AL son llamados Albergues Negros.

Durante el ciclo lunar las mujeres comparten sus visiones, sueños, experiencias y talentos. Los “Albergues Negros” están prohibidos para los hombres, así como las sociedades y clanes de los guerreros están prohibidos para las mujeres. De esta forma cada género tiene permitido reconectarse con los otros dentro de su propia hermandad; la cual puede sostenerlos para compartir lo que han aprendido y que hará fortalecer al todo. Los Albergues Negros son la base de la sanación femenina y la unidad de la hermandad de mujeres.

En la tradición nativa, cada etapa del crecimiento de una mujer es acompañada y explicada por las demás. La enseñanza comienza antes el primer flujo menstrual de la muchacha, y se la marca con uno de los ritos de pasaje (r de p). Cada mujer en la tribu expresa el honor de ser una madre de la fuerza creativa. A cada una se le enseña sobre el ciclo lunar cuando está lista para ser una forjadora de mareas, al igual que su abuela, la Luna. Se le enseña a respetar su cuerpo y las necesidades de éste. Cada mujer le muestra lo que significa ser una mujer y se le prepara para tomar su rol entre las otras mujeres de la tribu. Esto incluye el aprendizaje de las tareas en cuanto a ser una esposa, madre, artesana, desarrollar la creatividad,  utilizar la intuición, desarrollar sus talentos y dones, comprender las ceremonias y los ritos, ayudar en los nacimientos, utilizar la conexión con sus totems y sus aliados personales.

Durante el ciclo lunar, a las mujeres no se les permite preparar comida, danzar, participar en las ceremonias ni compartir ninguna actividad de la vida con los hombres.

Hoy en día mucha gente ha malinterpretado esta costumbre. La tradición se originó porque las mujeres necesitaban nutrirse durante el periodo de esterilidad. Piensen en el alivio que este retiro proveería a una mujer moderna y a su familia, que tiene que lidiar con los vaivenes naturales de su humor. La creencia entre aquellos que no han comprendido esta práctica consistía en asumir que las mujeres estaban sucias durante su ciclo, pero en realidad ese era el honor más elevado para una mujer. Era considerado el derecho de toda mujer el retirarse para ser alimentada y nutrida por la Madre Tierra, cuando había cumplido con su responsabilidad de nutrir a los demás durante el resto del mes.

Las enseñanzas del AL se realizaban para permitirle a cada una relacionarse con las energías de la madre y de la abuela. O sea, que los roles de la mujer eran explorados en profundidad. La madre nutricia es un rol que una mujer experimentará durante su vida en la tierra, la que se impondrá a través del embarazo y el parto, así como de la crianza de sus hijos y el cuidado y profundo amor hacia los jóvenes que están creciendo. A los niños se los honra por sus talentos particulares y son guiados por sus madres a aceptar, honrar y desarrollar esos dones con alegría.

De las mujeres se esperaba que fueran castas hasta el periodo de cortejo anterior al casamiento, y se esperaba de ellas que fueran leales como esposas. Entre algunas tribus de las planicies, sin embargo, cuando una joven era cortejada se le permitía elegir con quién compartiría su “batón de búfalo” antes de que se decidiera a casarse. En estas tribus, el proceso de selección era considerado el derecho de la mujer. Al comprender que su cuerpo era una extensión sagrada de la Madre Tierra, todos sus actos de placer, abundancia y fertilidad eran parte de la naturaleza femenina.

Durante su primera experiencia sexual, cada mujer era respetada y amada suavemente de modo tal que no se dañara a la Madre Tierra ni a la tribu a través del trato sexual rudo. A la sexualidad se la tomaba como un placer sagrado y natural. Cada mujer estaba preparada a través de las muchas lecciones dadas por otras mujeres en el AL. La sexualidad era tomada como un acto natural de fertilidad. Así como la tierra y el sol creaban la comida para la sobrevivencia de la gente, el hombre y la mujer creaban la descendencia a través de su amor compartido. Originalmente la mujer tenía prácticamente la última palabra en cuanto a la elección del guerrero con el que compartiría su vida y su cuerpo. La excepción a la regla se daba si había sido tomada prisionera por otra tribu o si su familia era tan pobre que necesitaba vincularse con un cazador fuerte o acaudalado, el que sería entonces responsable del bienestar de ambas familias.

Cuando los europeos desembarcaron en América, llegaron a la costa este y acuñaron el término “squaw”. Esta palabra fue adoptada y utilizada mientras se dirigían hacia el oeste. Las otras naciones de América nativa no sabían de dónde provenía. En verdad, esta palabra es una deformación de la palabra mujer. Proviene del Algonquin (lengua utilizada por los miembros de una tribu del norte del continente americano), la palabra nues-quaw o no-squaw significa “sin pene”. Las mujeres algonquinas gritaban estas palabras mientras eran violadas. Llamar a las mujeres nativas squaw es como llamarlas pene y destruye el honor hacia las mujeres, además de que abre viejas heridas. La violación de las enseñanzas del AL y del honor tribal a las mujeres por un hombre rojo, era castigado con la muerte.

Para que las viejas heridas sean sanadas de un modo creativo y con éxito, es el tiempo para que las mujeres utilicen la idea del AL y se retiren a la sacralidad de su hermandad. Las mujeres deben aprender a amarse, comprenderse y así sanarse unas a las otras.

Cada persona tiene un aspecto masculino y uno femenino. Cada uno entra en el silencio del corazón para descubrir la belleza del retiro y del recibir. El AL puede ser un símbolo para mujeres y hombres por igual. Retirarse y digerir los sentimientos que las experiencias de la vida han despertado en nosotros es muy sanador.           

 

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