Edición NOVIEMBRE 2007

Por: Alicia Ortiz Magaña
El ser mujer ha sido de suma importancia en mi vida. Disfruto serlo, con todas su características físicas, como las curvas, las caderas redondas y los pechos; el tono de voz, los músculos suaves, la fuerza, la sensibilidad, la delicadeza… pero también con las oportunidades de ser madre y vivir sin un esposo (porque lo elegí), poder trabajar y desempeñarme en el mundo como se me place; entrar a bares, restaurantes sola o acompañada, por una mujer o un hombre, sin que tenga que ser mi marido o mi padre; y viajar por donde quiera sin ser discriminada o rechazada por ser mujer.
Acabo de ver una película recomendada por una querida amiga que se llama “Agua” (la película no mi amiga) y trata del estilo de vida de un sector de mujeres en la India: para las viudas… No muy lejanas las fechas en las que se ubica la trama de ésta película; en 1938. Y muestra la difícil vida que llevan estas mujeres por su condición accidental, el convertirse en viudas.
“Una viuda debe sufrir hasta que muera, debe ser comedida y casta. Una esposa que permanece casta tras la muerte de su esposo va al cielo. Una mujer que es infiel vuelve a nacer en el vientre de un chacal.”
Las leyes de Manu.
Capítulo 5 Versículo 156-161
Dharamashastras
Textos sagrados del induismo.
¿Qué derechos tienen las mujeres en ciertas sociedades? Esto es algo que está cambiando, más rápido en unas culturas y en otras apenas y se enteran que pueden cambiar, pero poco a poco se va haciendo.
Mantener a la mujer en la ignorancia hace que se pueda manipular. Cuando una mujer no se instruye… no se educa, no pone su mente a trabajar para aprender a decidir por ella misma, y se mantiene en el sometimiento de lo que se le informa, sin cuestionarse nada de lo que hace y de lo que vive, está a expensas de lo que se le dice, y de aceptarlo como verdad, aunque no le convenga, aunque la hiera, aunque aplaste su dignidad, profane su cuerpo, ensucie su sentimiento, humille su Ser… Sin opción a decidir por ella misma… a menos que elija, ¡se atreva! ¡Sí! A veces debe sacar fuerzas para atreverse a lo insólito, a ver por ella, por primera vez, y cruzar el “desierto” del rechazo social y respetarse como ser humano para restituir lo que desea para ella, a veces es un poco de dignidad, un poco de respeto, un lugar en donde se pueda parar y saberse una con el universo y con ella.
En este mundo en donde ha gobernado el hombre, en donde ha impuesto su forma y su estilo el sexo masculino, y en donde aún en muchas sociedades se ve a la mujer como objeto y como ser de menor nivel, como algo que se puede tomar sin consultar, o desechar sin pensar.
También, está emergiendo la energía femenina con la que las mujeres nos identificamos más fácilmente ya que la podemos reconocer en esencia. Esta energía nos da fuerza y conciencia, a veces sin saber, ¿de dónde o por qué? Buscamos los cambios, y estos se vuelven caos, porque el ser humano tiende a la resistencia al cambio, sin embargo, vamos descubriendo que las transformaciones que afectan van tomando lugar y forma y se aceptan de a poco; generan caos y luego entran en una dinámica, confunden y estresan para luego aceptarse, en un tiempo, algunas veces corto, algunas otras, largo, pero se van dando los cambios.
Es por eso que es importante instruirse, educarse, pero no digo educarse específicamente como entrar a la escuela y aceptar el consenso de la educación tradicional de lo que la sociedad nos da, sino desde la perspectiva de educación. En Wikipedia dice que educación viene del latín educere, “guiar, conducir” o educare “formar, instruir”. Y Paolo Freire dice: “Que toda tarea de educación no puede ser concebida como un acto mecánico mediante el cual el educador ‘deposita’ en los analfabetos palabras, sílabas y letras… no tiene nada que ver con la educación liberadora… alfabetizar es sinónimo de concienciar… y concienciación significa un despertar de la conciencia.” (Freire,2007, p.12) Desde esta perspectiva de educación, conciencia y libertad, es nuestra opción como mujeres.
Abre la oportunidad de instruirte, es decir, preguntarte y buscar respuestas, leer, estudiar, cuestionar, ¡cuestionar más que nada! Poner en tela de juicio todo lo que tus oídos escuchan, y reestructurar tu sistema de creencias para “resetear” el pensamiento y las creencias, recuerda que se vale ser digna, entera, amorosa y valiosa, recuerda que te mereces respeto y reconocimiento, y esto empieza contigo misma.
Cada sociedad tiene su tiempo y su ritmo; ésta, en la que yo elegí vivir, tiene todavía mucha tela de donde cortar; sin embargo, poco a poco vamos impactando nuestro entorno. Elige por ti, piensa por ti, para que a partir de ti puedas compartir con los demás. Aprendamos de otras culturas, como la de la India, que hay mucho que aprender y que en la nuestra, en algunas partes vamos más concientes, en otras menos y en otras se han pasado del otro lado a someterse a otros designios pero sometidas.
Toma de a poco la libertad y la conciencia con la que puedas lidiar, y así, vas tomando y concientizando lo que elijas para ti, para que por consecuencia, impactemos a nuestro mundo y creemos generaciones más concientes y respetables para los individuos.
Aunque unas tenemos más que trabajar en cuanto al tema de la dignidad, digamos que la India va cambiando poco a poco; la película comenta que para el año 2001 aún había 34 millones de viudas viviendo en condiciones precarias social, económica y culturalmente como lo establecieron sus leyes sagradas de Manu hace 2000 años. Aunque ya están cambiando las cosas aún hay mucho por hacer.
Recuerda que todo lo que puedes hacer por ti para ser más mujer, es un cambio al sistema y a tu sociedad, pero sobre todo por ti, para vivirte más entera y más contigo disfrutando del placer que en estos tiempos es ser mujer… ¡y lo que nos espera!