Edición NOVIEMBRE 2007

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LA VIDA EN ROSA (PÁLIDO)

Por: La Lata Cinéfila

 

siriusfem, la vida en rosa peliculaUn pajarillo, un gorrión; el cantar de un ave. Piaf. Edith Piaf. Niña gorrión, A Môme Piaf. Una película en el Festival Internacional de Cine de Morelia, la vida de una mujer que empezó en las calles parisinas, que salió adelante. Película con una actriz que muestra una impresionante capacidad histriónica: Marion Cotillard.

Retratar la vida de Edith Piaf (famosa por su interpretación de “La Vie En Rose”) no fue un asunto de un día para otro. Todo comenzó a gestarse en la cabeza del director, Oliver Dahan, cuando se cuestionó cómo retratar los conflictos internos de un artista. No tenía que ser alguna cantante en específico, simplemente alguien que viviera para el arte.

Exploró, buscó, rebuscó, estudió, analizó… y finalmente encontró. Esa mujer de débil aspecto, de grandes y distintivos ojos que se convirtiera en un ícono de la música francesa despertó su interés. Leyó todo lo que se había escrito. Poco a poco fue armándole una historia, en los huecos que quedaban. Su pretensión no era hacer una película biográfica, pero sí una película real. Sobre una vida real.

Édith Giovanna Gassion nació en París en 1915 y murió en los Alpes Marítimos (Francia) en 1963. Hija de un contorsionista y una frustrada cantante, la niña creció marcada por la miseria y el abandono. Su padre tuvo que luchar en la guerra y la dejó a cargo de su abuela, quien manejaba un burdel. Su madre se dedicaba a vagar, tratando de compartir lo que ella llamaba “su música”. Así, la pequeña Edith vivió de una manera bastante inusual la infancia y la pubertad. Nunca gozó de una buena salud y esto se acentuaba por la pobre alimentación que llevaba.

Según la película, alrededor de los 9 años la pequeña cantó en las calles por vez primera. Su extraordinario talento le permitió vivir de eso, de cantar por las avenidas de la capital francesa, por varios años hasta que el dueño de un cabaret la descubrió y la bautizó como “La niña gorrión”.

Las escenas musicales de la cinta son fantásticas. Me llamó mucho la atención la sincronía de los labios de la actriz con el play back (lo que se llama lip-synk), además de que la intención es impecable. El director afirma que hubo muchísimo trabajo previo; ensayos y más ensayos. “No se trata sólo de poner un disco y cantar. Marion trabajó mucho para ajustar los tiempos exactos de la respiración y del ritmo. Ha logrado encarnar a la cantante capturando su alma: hace que reviva.” Y lo logra de manera admirable.

A mi parecer la película es una de las mejores de este año, pues no es sólo una historia bien contada, sino que nos regala una actuación sobresaliente, una producción de alto nivel; el trabajo de arte (el vestuario, los peinados, los sets) es también excelente, y la fotografía (todo eso que vemos en pantalla, es decir, la forma en que nos regalan las fotos en movimientos en cada toma) es muy buena.

La vida de Piaf, como ya lo mencioné, estuvo marcada por el abandono, por la pérdida y por una gran adicción a la morfina. A los 16 años fue madre, pero su hija murió a los dos años. También, perdió de manera trágica al amor de su vida, el boxeador Marcel Cerdan. Este hecho está bellamente reflejado en la película. Al respecto el director dijo:

“Estuve mucho tiempo decidiendo cómo afrontar uno de los momentos más importantes en la existencia de Edith Piaf, en el que le dicen que Marcel, había muerto en un accidente de aviación mientras volaba para reunirse con ella. Concebí la escena como un plano secuencia (es decir, una sola toma) que en cierto sentido resume su vida: feliz por la mañana, destrozada por la noche, pero siempre en el escenario. Esa escena se rodó en un decorado expresamente concebido y fue repetida y coreografiada.”

“La Môme” es una película que muestra lo que se puede lograr cuando se hace un buen trabajo en equipo. Esta cinta hay que verse, hay que vivirse. No sólo la música es hermosa, cada detalle cuenta; cada plano, cada toma, cada flash-back, cada flash-forward; el manejo de los tiempos, de los espacios. Es una película brillantemente dirigida y actuada, que a pesar de retratar una vida difícil, nos deja con un buen sabor de boca, con la imagen de una mujer tranquila, frente al mar, tejiendo, respondiéndole a la existencia a través de una reportera; diciéndole que hay que amar, sólo amar. Y así se va, vuela por los altos horizontes del firmamento, entre estrellas; en esta y otras galaxias, dejándonos un legado de arte. Un legado rosa… rosa pálido.

 

 

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