Edición NOVIEMBRE 2007

Por: Cristina Mendoza
Ahora que se aproximan las vacaciones es tiempo de pensar si queremos escaparnos a algún sitio. Tenemos todavía un mes para imaginar, decidir, planear y hasta reservar transporte, hotel y espectáculos.
Así que tomemos lápiz y papel y lancémonos a la aventura: “¿A dónde quiero ir? ¿Cuándo?... ¿Con quién?” ¡Ah! Buen punto. Con quién. ¿Qué sucede si nadie está disponible para viajar con nosotras? O ¿qué tal que queremos un tiempo para nosotras solitas? Seguro habrá quien nos diga “No, viajar sola es muy peligroso”, “¡¿Cómo?! ¿Nada más tú? ¡Qué aburrido!” Hay quienes nunca lo considerarían siquiera, pero si eres de las mías, seguro te tentará la experiencia.
Hay que decir que viajar sola tiene sus pros y sus contras.
Mis pros:
No hay prisas. Tú mandas. Vas a donde quieres, por el tiempo que quieres. Puedes conocer gente en el camino y hacer nuevos amigos. Puedes levantarte a la hora que desees, irte a la cama a la hora que se te antoje. Comer lo que se te de la gana… si así te place. “Ahora sí, puedo mirar esa pintura en el museo por media hora sin que nadie me esté carrereando.”
Mis contras:
No hay nadie que te tome fotos en todo momento, siempre hay que esperar a un japonés que ande por ahí para que nos haga “el favor”. También hay lugares que de verdad quisieras compartir, que “saben” mejor si se está acompañada… “¡Ah!, ojalá estuviera aquí mi amiga fulanadetal, seguro nos divertiríamos horrores juntas.” Otro contra es que si no tienes un plan bien armado, corres el riesgo de sentirte perdida y hasta aburrida.
Ya les hemos dado consejos para viajar de manera saludable y confortable en otra edición; ahora, nos enfocaremos en cómo viajar sola, feliz y segura.
¿Entonces ya te decidiste a dejar el prejuicio de lado y lanzarte a conocer un nuevo sitio tú sola? Como viajera te hago algunas recomendaciones para que te sientas segura y agusto en todo lugar:
+ A pesar de que seas la reina del glamour, trata de viajar ligera. También piensa que no en todos los países del mundo existe el mismo voltaje, tal vez de nada te sirva llevar tu plancha de pelo, secadora, depiladora, etc., puede ser que ni funcionen ahí. ¿Y qué tal el kit completo de maquillaje, zapatillas con lentejuelas “por si acaso”? Se realista. ¿Qué vas a usar y qué no? Además, si llevas pocas cosas, todas tus compritas cabrán de maravilla en tu maleta. Y no tendrás que cargar un bulto pesado todo el tiempo.
+ De ser posible, averigua las costumbres y la cultura del sitio a donde viajas. Por ejemplo, se dice que en Arabia Saudita sólo está permitido cierto tipo de vestimenta para las mujeres. ¿Y qué tal si en Japón tienes que entrar a un restaurante sin zapatos y tus calcetines tiene hoyitos?
+ Nunca está de más llevar tu min-botiquín de primeros auxilios. Además, si tomas algún medicamento periódicamente, asegúrate de llevar la receta médica contigo. Si tu viaje va a ser por varios días (o semanas) no sobra un seguro de gastos médicos, o bien, investigar si la seguridad social es gratuita en el país donde viajas.
+ Déjale tu itinerario a alguien en casa. No está de más que alguien sepa dónde localizarte. Si puedes, da señales de vida para que los tuyos se enteren de que llegaste sana y salva al destino. Además, siempre hay un ciber café a la mano en casi todo el mundo. Cuando estás lejos no hay como compartir tus experiencias con la familia y los amigos.
+ De ser posible escoge los puntos importantes que quieres visitar antes de viajar. Si vas a salir al extranjero, no está de más comprarte una buena guía. Para mí, la Biblia del viajero es Lonely Planet. No son precisamente baratas, pero siempre está actualizada con los mejores lugares para visitar, para hospedarse (y de, literalmente, todos los presupuestos), comer, etcétera.
+ Confía en tu sentido común. Si andas por un barrio en donde hay algo que no te gusta o te hace sentir insegura, hazle caso a tu intuición, es mejor no exponerse. Ya habrá otro momento para visitarlo.
+ Siéntete segura de que siempre habrá alguien que te eche la mano. No importa si hablas el idioma o no, a señas o con caras y gestos, siempre habrá alguien que te ayude a encontrar el camino. Además, el español es una lengua ampliamente conocida. ¡Que no te de pena preguntar!
+ De nueva cuenta, confía en tus instintos. Si hay gente que te parece “sospechosa”, ¿para qué revelar que viajas sola o dónde te estás quedando? Por otro lado, si hay personas que “te da buena espina”, pueden convertirse en maravillosos compañeros por un día o dos, o tres. Recuerdo que en un viaje a Chiapas mi amigo Tufick y yo conocimos a un grupo de suecos en el autobús en el que nos dirigíamos a las ruinas mayas de Palenque. Al llegar al pueblo compartimos taxi con ellos, para aminorar gastos, y al final pasamos un día estupendo todos juntos, entre pirámides y calor. ¡Nunca se sabe!
+ Si te vas de bar sola, acuérdate que no habrá conductor designado esa noche. ¿Necesito decir más?
+ En el hotel donde te quedes, seguro te sabrán orientar bien sobre cualquier cuestión. Y, ¿por qué no? Pregunta sobre los sitios típicos para comer (tal vez no los más comerciales, pero sí los más tradicionales).
Lo más importante es divertirte. Hay que estar muy conciente de que este viaje será diferente, que habrá mucho tiempo para ti y tu interior. Seguro te conocerás un poquito más y, quién sabe, tal vez te sorprendas.
Explora nuevos lugares, date la oportunidad de probar nuevos platillos, sal de lo común y visita el mercado local, platica con el dueño de la panadería… aprende.
Toma muchas fotos, autofotos. Disfrútalo.
Y… ¡Envíanos una postal!