Edición OCTUBRE 2007


CARTA A MI SOBRINA

Por: Cristina Mendoza

 

siriusfem, sobrina, amor¿Has visto cómo se mueve Billy Elliot cuando baila? ¿Has visto cómo camina? Camina bailando... tiene que sacarlo de su sistema. Siente que le quema algo por dentro. Siente electricidad. Así se vive una pasión. Así se vive la vida.

Bienvenida al mundo, mi niña Celes.

A veces es difícil entender que se quiera tanto a una personita a quien casi no se conoce, con la que has cruzado sólo sonrisas y sonidos extraños.

¿Sabes? Acabo de pasar dos días enteritos contigo. Ahora ya estoy yo en mi casa, tú en la tuya y varios kilómetros nos separan. Y te extraño mucho. Tal vez ni siquiera identifiques mi voz todavía, sólo sabes que esa extraña que tantos abrazos te daba y se ponía a hacer contigo los ejercicios que no te gustan, mientras te repetía “la cabeza no pesa tanto como pensábamos”, ya no está.

Bienvenida al mundo, a este mundo tan hermoso, contradictorio y lleno de historias, paisajes, realidades, amores, verdades por descubrir.  

Cuando entiendas, realmente entiendas esta carta, seguramente tendrás unos veintitantos años y yo, entonces, cincuenta y tantos. Cuando supe que ibas a nacer acababa de cumplir 31 y fue muy raro saber que mi hermanito, uno de los “enanos”, iba a ser padre.

Te conocí a los cinco días de nacida y eras muy pequeñita, con unas manos grandes grandes.

Aunque no lo creas te pareces mucho a tu papá. Seguramente habrás heredado esa risa contagiosa de él cuando tenía un año. ¡Te juro que te sentabas a su lado y lo escuchabas carcajearse (quién sabe por qué) y no parabas de reír también! Ahora comprobé que tienes los cachetes gordos pero aguados como él. Y su genio... ¡qué nunca te diga que es un santo! porque siempre ha sido muy enojón.

Yo soy tu tía, esa que te habla como si estuviera un poco tonta, a la que miras fijamente y que se muere de ganas por saber qué piensas cuando lo haces.

Quiero decirte que es un placer, un gran honor estar en tu vida. ¡Tienes tantas cosas que descubrir! ¡Hay tantas cosas por conocer juntas! Este mundo a veces asusta, y más que a los pequeños, a los grandotes. Nos asustan tantas cosas y supongo que es porque dejamos de ser niños hace mucho, olvidamos ser realmente jóvenes e inocentes por dentro. Hemos dejado en algún rincón, en algún capítulo de nuestras vidas la capacidad de sorprendernos, de preguntarnos, de investigar.

Por eso mismo, tu presencia hace mucho más real la vida. Tú me contagias las ganas de descubrir. Pero yo quiero compartirte algunas cosas que me gustan, algunos de mis descubrimientos, algunos de los detalles que más disfruto en este mundo.

Quiero que aprendas a soñar... que ames tener una imaginación despierta y que juntas viajemos a lugares mágicos, lejanos o muy cercanos. Que recorramos reinos hermosos, con princesas que luchan contra dragones y que cuando los doman, se hacen sus amigas, los montan y vuelan sobre sus espaldas, descubriendo paisajes hermosos, con altísimas caídas de agua y gigantescas montañas cubiertas de nieve en la punta.

Quiero que crezcas escuchando música, de todo tipo. Que te acuestes junto a mí en el suelo y veamos las estrellas que brillan en el techo mientras “El Himno a la Alegría” suena muy cerca. Que te acuestes junto a mí en el pasto y descubramos qué figuras tienen las nubes y las fotografiemos, sí, como Amélie.

Vamos a conocer las aventuras de mis mellizos favoritos, los del “Fantasma de Canterville” y Fred y George Weasley de “Harry Potter”. Y mejor aún, escucharemos juntas las aventuras de otros cuatitos, de tu papá y el otro monstruo que nació el mismo día que él.

Conocerás mi obra de arte favorita. Sí, esa que está en mi recámara y que parece un dibujo antiquísimo y sin terminar. Y yo te voy a llevar a que conozcas la original, y tal vez sientas lo mismo que yo sentí la primera vez que la vi, en ese cuarto oscuro en donde solamente está ese gran lienzo que descubrí siguiendo los letreros de “Leonardo´s Cartoon”.

Vamos a recorrer las calles de mis ciudades favoritas y te explicaré por qué me gustan.

Este mundo es tan maravilloso, que tendremos que volver varias veces a la vida para conocerlo un poquito, para explorarlo, para comprenderlo.

Quiero que entiendas mi obsesión por los acentos, mi amor por conocer nuevos lugares, mi manía por hacer amigos de lugares extraños.

Quiero que me enseñes a cantar tus canciones favoritas y que me expliques las complicadas tramas de las caricaturas que ves, los personajes de tus cuentos predilectos y cómo demonios se maneja el control del videojuego.

La Tierra, en pleno siglo XXI, es un lugar que puede mostrar unos rostros tristes, unos rostros feos, pero tú y yo sabemos que no es lo único que tiene, ni lo más importante. Que nosotras hacemos de nuestras vidas lo que queramos y que tenemos el poder para lograr lo que sea. No hay límites, mi niña. Créeme.

Y si algún día lo sientes, quiero que sepas que es lógico tener miedo, todos lo tenemos. Siempre habrá algo desconocido por conocer, algo nuevo que descubrir. Algo que nos produzca sensaciones de incertidumbre... pero ¡qué maravilla! Nos sentimos vivas, Celes. Vivas. Con miedos. Con pasiones. Con alegría. Vivas.

¿Sabes qué decía Ginny Weasley, la hermana de los gemelos de “Harry Potter”, sobre la vida? Lo curioso de haber crecido con Fred y George es que en realidad empiezas a pensar que todo es posible si tienes el suficiente coraje, si tienes el suficiente valor. Y lo es. Yo siempre estaré ahí para recordártelo, lejos o cerca, siempre ahí. Y si parece que a mí se me está olvidando, ven, jálame las orejas y recuérdame esta carta. Recuérdame con tu hermosa sonrisa y tus rasgados ojitos de largas pestañas, lo maravilloso que es vivir.

Vive... Vuela... Sueña... Ríe... Goza... Déjate ser.
Se feliz. Muy feliz.

 

Agosto de 2007

 

 

 

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