Edición SEPTIEMBRE 2007


Estoy agotada. Del cuerpo y del alma. Mi grasita está machacada. Tengo el pecho y los brazos ardidos, rojos, y seguramente habrá alguna peca nueva. La cabeza quiere explotarme de entre el sol y tantas cosas que acomodar en algún sitio...
Una noche de lluvia después de las labores, busqué el sillón más cómodo de la sala y lo acomodé hacia el ventanal. Mi esposa e hijo se habían ido a dormir después de la cena, yo había decidido pensar en los pendientes de oficina antes de irme a descansar. Así que...