Edición abril 2008
Después de los largos meses de invierno ¿quién no desea un poquito de sol? El calor en nuestros huesos, la calidez en nuestra piel, la luz en nuestro rostro son como alimento para el corazón. Todos reconocemos ese levantón de energía que nos da la primavera.
Muchas culturas tienen mitos de renacimiento que suceden durante esta estación del año: el alargamiento de los días, la renovación de la vida, la posibilidad de un nuevo comienzo.
Al practicar el Saludo del Sol también podemos sentir esta conexión básica. El Saludo del Sol es una invitación a experimentar nuestra conexión universal con la fuerza vital del sol, este océano de energía cálida en el que todos nos zambullimos. Nos invita a relajar la rigidez que nos imponemos cuando nos preocupamos por cuestiones inmediatas y ganar perspectiva de nuestro lugar en esta gran fotografía, ¡qué alivio!
El Vinyasa, la técnica de yoga que combina la respiración y el movimiento, crea calor en nuestros cuerpos y abre nuestras articulaciones, elimina toxinas y hace que nuestros músculos se vuelvan flexibles. La más básica forma de Vinyasa es el Saludo al Sol, que cuando se hace concienzudamente puede ser una forma vigorizante, energizante y poderosa de comenzar el día.

Editorial
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