Edición abril 2008


En síntesis, papás que no les exigen a sus hijos, de acuerdo con la edad que tienen, permiten que vayan creciendo con caprichos e incapacidad para ocuparse de sus propias responsabilidades, tomar decisiones y asumir las consecuencias de sus actos...
Estamos regresando a nuestras raíces, a engullir en vez de comer. Pero ¿dónde queda el niño en esta nueva modalidad? Pues como un anexo de nuestras vidas apuradas. Que coma cuando pueda, lo que pueda y como pueda. Que duerma como pueda, donde pueda y cuando pueda. Es la ley de adaptarse o morir...