Revista mensual Edición de agosto 2008

Por: Alicia Ortiz Magaña
Este tema que me… apasiona… este de ser madre; y que me ocupa de forma muy entusiasta, es el que quiero compartir con relación al vivir con pasión. Escogí hablar de ser madre y vivirla con pasión, porque creo que hay confusión en los términos que se refieren al concepto pasión con relación a la maternidad.
Y he observado que hay confusión primero que nada en diferenciar el concepto de ser mujer con ser madre; existe la confusión velada e intrínseca en la mujer que para ser y existir tiene que ser madre, entonces empezamos con un problema de definición, pero no nos podemos remitir a los diccionarios porque el término “pasión” está conceptualizado de una forma diferente a la que me interesa en este aspecto. Sin embargo, en cuanto al concepto pasión que vemos como “vivir con intensidad y con el alma lo que deseamos en la vida”, nos lleva a confundir la obligación de ser madre para reiterarse como mujer en la sociedad y creer que la entrega incondicional o la abnegación son la pasión por se madre.
Creo que algunas mujeres en cierto momento (o en varios) de su vida, sienten un llamado de la naturaleza para internarse en la dinámica de la maternidad. No obstante, nuestros compromisos y experiencias de vida nos ponen en entredicho para llevar a cabo el desempeño de esta labor, y quiero decir que si antes era intrínseco el que la mujer tuviera hijos, en estos tiempos no lo es, y hago énfasis en el concepto de pasión porque si una mujer va a decirle que sí a su llamado a la maternidad, debe saber que es un compromiso de muchos años (por no decir que es de toda la vida) y que requiere de tiempo, paciencia y dedicación para llevar acabo la tarea.
El tener hijos al final del día no nos refuerza como mujeres, aunque pareciera que así será, sí nos compromete a una tarea que requiere de mi presencia completa. De esta manera y buscando tomar decisiones con conciencia, habrá que ver el compromiso con la maternidad como una misión, y con una pasión que te permita gozar de la tarea, más que como la obligación de sacar adelante al hijo o hija, y más aún como un sacrificio por ellos, dejando de lado tus sueños y tus pasiones. A lo único que nos lleva esa actitud es a pasar las facturas más tarde, porque estas se cobran caro; es decir, si una madre sacrifica su vida por un hijo, más tarde lo cobrará, si la madre se entrega por amor a ella y a su trabajo de madre lo disfruta y lo asume como suyo, y ahí la ganancia ya está dada.
Es por esto que la maternidad debe verse en su justa medida como un compromiso muy importante que hay que elegir con conciencia y disfrutar, con más conciencia, para que éste nos permita crecer como mujeres y gozarnos a nosotras mismas desde nuestra complitud de seres individuales, generando una actividad que está relacionada con la maternidad, así, podemos poner toda la pasión de la experiencia que a ciencia cierta es muy enriquecedora cuando se vive desde esta perspectiva de complitud de Ser.
Saber que como mujer acompaño los pasos de otro ser que amo especial y profundamente, no lo cargo ni me apoyo en él, sólo caminamos de la mano para disfrutar de la vida… su vida como hijo/a y mi vida como mujer en desempeño de la función de madre, entre otras funciones que puedo disfrutar en su rubro con la misma pasión, porque aquí, en donde se está poniendo la pasión es en disfrutar de la vida y de ser mujer, porque eso, una vez que se puede ver lejos de las funciones que una mujer desempeña, entonces la mujer se puede ver a sí misma como lo que es: Mujer. Y entonces disfrutarlo con pasión en los rubros que elija experimentar en su vida, con hijos o sin ellos.