Edición febrero 2008


ADOLESCENCIA… LA EDAD DE CONTRASTES Y ALTIBAJOS

Por: Alicia Ortiz Magaña

La adolescencia es una etapa maravillosa y a ratos… muy difícil de sobrellevar.

Recuerdo que cuando tenía entre trece y quince años, seguido me pasaba eso de que nadie me comprendía, y recuerdo que ¡no era broma! ¡Se sentía re-feo! Sentir que quieres la atención de alguien pero no la tienes, que quieres estar sola pero no quieres que nadie se aleje, que quieres salir con los amigos pero no quieres ver a nadie, que estás muy feliz en una fiesta pero te sientes sola como un hongo, que… ¡¡Nadie te entiende!! ¡¡¡Ni tú!!! Era muy frustrante, y sobre todo… sentía que sólo me sucedía a mí.

En esos tiempos hablar con mi mamá era tema difícil, no sentía que estuviera interesada en escuchar mis terribles problemas y que definitivamente creía que eran poco importantes a comparación… seguramente de lo que otras personas sí podrían estar sufriendo. Cosa que es muy común que un adulto piense… (yo varias veces lo he pensado… aunque, procuro recordar que para el adolescente SÍ es importante.) ¡En fin! Eso de las relaciones se volvía cada vez más difícil, porque uno no sentía que fuera aceptada, reconocida, querida, ¡admirada! O a veces… simplemente ¡vista!

Y lo que más le importa al adolescente es ser aceptado, ser visto, formar parte de un medio ambiente, y si vemos el tema de los y las populares que se han cansado en Hollywood de mostrarnos, y que seguimos como un estereotipo que se hace inalcanzable, se vuelve frustrante ¡¡como si no fuera suficiente lidiar con la simple y confusa edad!!

Pues estos temas son hoy día frecuentes en mi vida porque mi hija adolescente se está encargando de recordarme todos esos sucesos por los que algún día pasé y que nada fácil fueron, por lo que he buscado ser lo más empática posible en sus momentos difíciles.  Me gusta cuánto platicamos y me cuenta cómo se siente. Eso da espacios para que sienta confianza y sepa que puede contar conmigo.  Pero a ratos que discutimos o le pasa que no se entiende y tiene un mal día, ya sea en la escuela, con los amigos o amigas, o en algún evento, procuro sacar paciencia de los lugares que ni si quiera yo sabía que la tenía. Veo que es cuestión de que pase por el momento crítico y sepa que hay un canal de comunicación abierto y, sobre todo (para no engancharme), que no es nada en contra mía. Si le pasa algo, no es por mí, yo debo entender que es la edad, la hormona, y las circunstancias de la inestabilidad del momento por el que está transitando. Que finalmente para eso es la adolescencia, para adolecer… para no tener… para empezar a formar, para empezar a adquirir vivencias, experiencias, conocimiento, ¡vida! Y a veces… eso, duele.

Creo, queridas madres, queridos padres… que lo que más necesitamos es tener las orejas muuuuy grandes y una dotación de inmensa paciencia para dejar pasar esos momentos tan inestables por los que atraviesan los jóvenes y que tiene todo que ver con la edad y las experiencias que viven en su momento sin tener herramientas con las que puedan enfrentar los eventos, por difíciles o fáciles que sean, son sus momentos y sólo ellos saben cómo lo están experimentando. Si ni ellos se entienden, no podemos esperar que nos expliquen cómo están. Creo que debemos dejar que baje la intensidad y que se sientan en libertad de expresarse, sin lastimar, sin ofender, pero saberse seguros de poder externarlo. Así, podrán sobrellevar la edad, que de por sí es difícil.

Saber que tienen un espacio en casa los hace regresar. También, como papas, dejar de esperar que sean como soñamos, necesitamos o queremos que sean. Sólo ellos irán diseñando su forma como quieren ser, a quién se quieren parecer y ¡a quién no! Y lo más probable es que no vaya a ser como yo espero… ¡entonces más paciencia! porque no está aquí para complacerme -aunque yo crea que es lo mejor para él o ella-, está aquí para explorar su propia vida y vivir las experiencias que la o lo harán una persona individual, confiada en sí misma y conciente.

La adolescencia es la etapa en donde los seres deben aprender a tropezarse y saber que aunque se hayan equivocado, lo seguimos queriendo y que como padres ahí estamos para aceptarlos aunque hayan fallado, y que, además, será su responsabilidad. Así, podrán asumir sus riesgos y poco a poco irán adquiriendo maestría y experiencia.

Es una edad fascinante, llena de contrastes y altibajos, sin embargo creo yo, que finalmente se vuelve una de las fases más significativas y llenas de recuerdos que tenemos en nuestras vidas. No olvides tus vivencias para que recuerdes lo que tu adolescente puede pasar y tengas empatía con él o ella.

Disfruta lo más que puedas esta etapa que sólo se vive por un momentito y ¡una vez!




Enviar comentario




 

 

 

 

Informacion Legal | Publicidad | Directorio
Hecho en México
Sirius Fem, www.siriusfem.com y www.siriusfem.com.mx son marcas registradas, Derechos Reservados.