Edición febrero 2008



EMBARAZO Y SEXUALIDAD

Por: Natalia Carrillo Perea

 

El embarazo es un momento mágico y maravilloso, esperado por muchas y temido por otras. Es un lapso en el que algunas vivimos la plenitud de la vida, el clímax de una mujer; muchas lo han experimentado llenas de miedo y represiones, y así como la sexualidad, cada una lo pasa como sus circunstancias le permiten, esto da pie a que una mujer embarazada vea su sexualidad de formas distintas, con su pequeño mundo en la cabeza y su pequeño mundo en el vientre.

Muchas mujeres tienen una pareja estable, algunas otras tienen amantes, muchas viven con el papá de sus hijos, no pocas lo tienen solas, esto de manera obvia diferencia la vida sexual de cada una de ellas durante el embarazo.

La educación, por otra parte, afecta el grado de entrega o de miedo durante este proceso natural de la vida, por esto en muchos casos no se habla de una sexualidad durante el embarazo. Nos educaron para ser mamás, no para ser mujeres y mamás. En esta cultura machista es difícil, en muchos casos, tener una vida sexual sana y embarazada todavía más ya que no se ve relación entre una mujer embarazada -o una “mamá”- y una mujer con deseo sexual.

Numerosos mitos se encuentran rondándonos en referencia a este tema:

  1. Si tienes relaciones sexuales seguro le vas a pegar al bebé.
  2. Puedes provocar un aborto con tanto movimiento.
  3. Una mujer embarazada no puede sentir placer porque tiene un bebé adentro que sabe todo lo que ella piensa.
  4. El hombre o mujer puede lastimar a su pareja situándose encima.
  5. La panza estorba y no se puede tener penetración.
  6. Tu rol de madre no te permite ser un ente sexual.
  7. Una mujer embarazada no es sexy.
  8. Sólo alguien enfermo puede desear a una mujer embarazada.
  9. Una mujer embarazada está fea y gorda.
  10. El semen desemboca el inicio de un parto prematuro.

Suenan ridículos algunos, aberrantes otros, hasta nos asustan, pero nos guste o no, rondan por nuestras mentes de una u otra manera.

Para desmitificarlos se necesita aclarar que una embarazada ante todo es una mujer, que cuenta con deseos, necesidades, miedos, etcétera, y esto no desaparece en el momento de convertirse en mamá, al contrario, por la interacción de las hormonas muchas de estas emociones se vuelven más intensas y en ocasiones generan más miedos. Por esto es nuestra responsabilidad informarnos de todo lo que sucede durante la gestación y tener una comunicación de calidad con nuestra pareja para que los mitos no destruyan la relación.

Las realidades que nulifican todos estos mitos son claras:

  1. El bebé se encuentra en una bolsa amniótica dentro del útero y éste está protegido por un tapón mucoso, así que por muy profunda que fuera la penetración y por muy largo que el pene llegara a ser, no se podría de ninguna manera tocar y menos dañar al producto.
  2. Una mujer embarazada es más proclive a sentir placer ya que tanto las mamas como los genitales sufren de una congestión lo que hace que los centros de placer del cuerpo sean más sensibles y más fáciles de encontrar. De hecho, se sabe que en un gran porcentaje las mujeres alcanzan el orgasmo muy fácilmente y muchas de ellas viven uno por primera vez en sus vidas durante esta etapa.
  3. Una mujer que disfruta su vida sexual genera endorfinas las cuales también le llegan al bebé y generan que éste se sienta mucho mejor.
  4. Una madre es un ser humano cargado de hormonas que estimulan el apetito sexual. En muchos casos se ha reportado que las mujeres que tienen orgasmos durante su embarazo, ya sea por penetración o por masturbación, tienen menos partos prematuros que las que no.
  5. Una mujer embarazada es tan sexy como se llegue a sentir o como llegue a ser percibida por su pareja. El amor y el deseo es natural, y más cuando se está viviendo una etapa tan natural y tan honesta como es el embarazo.
  6. Es cierto que el semen cuenta con prostaglandinas (sustancias que estimulan la contracción del útero) pero no hay manera de que éste llegue al útero, pues, como lo menciono al principio, existe un tapón mucoso que evita su entrada.

Existen variadas posiciones sexuales que ayudan a que la panza de la mujer no interfiera ni moleste durante el coito. Algunas son:

1) El hombre se tiende boca arriba con las piernas extendidas y la mujer se coloca encima de él cara a cara o dándole la espalda. Esta posición evita la presión sobre el abdomen de la mujer, ella puede controlar el grado de penetración y favorece la comunicación verbal y no verbal entre la pareja.

2) La mujer se coloca de rodillas reposando el abdomen sobre unos cojines y dándole la espalda al hombre. En esta posición el hombre puede estimular la espalda, los glúteos y la región anal de su pareja.

3) Ambos se acuestan de lado, pero la mujer dándole la espalda al hombre. Para realizar el coito, la mujer debe levantar la pierna superior para que su pareja logre penetrarla por detrás, y posteriormente el hombre coloca el muslo superior entre los de su compañera para evitar que se salga el pene.

4) El hombre se acuesta de lado y la mujer de espalda a él, apoyando sus piernas sobre el costado de su pareja. Esta posición es especialmente útil al final de la gestación pues no provoca presión sobre el abdomen.

La única contraindicación en el caso de la vida sexual en una mujer embarazada es cuando el gineco-obstetra dice que es peligroso que se lleve a cabo una penetración o que se tenga un orgasmo, por motivos muy específicos. Mientras el médico no lo contradiga, una mujer se puede dar paso a vivir esta etapa como una de las mejores de su vida, a permitir que las hormonas la ayuden a sentir cosas que antes no había sentido, a reconocer su cuerpo, a tener nuevas sensaciones, a sentir a su pareja desde esta nueva perspectiva y a darse permiso de ser felices y de sentir placer. Pero también es válido el no tener ganas de hacer el amor; se vale decir que no sin temer el ser catalogadas de alguna forma peyorativa.

La sexualidad en el embarazo es simplemente algo natural que vivimos todas las madres y padres en algún momento y que debe de ser visto como de esa forma: natural. Hay que esforzarnos en tener la capacidad de abrirnos a decir nuestras inquietudes y a estar siempre, ante todo, informadas y protegidas.

 

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