Revista mensual Edición de julio 2008

En este apartado dedicaremos especial interés en aquellas modalidades sexuales menos convencionales que en la antigüedad eran denominadas como “perversiones”, “abominaciones”, “degeneraciones”, “desviaciones sexuales” y, más recientemente, “parafilias”, en donde se agrupan comportamientos como el masoquismo, el sadismo, la necrofilia y la paidofilia, entre otros.
Se llama Parafilia a todo estado en el que la excitación sexual y la gratificación del individuo están supeditadas por entero a la fantasía recurrente de una experiencia sexual insólita que se convierte en el foco principal de la conducta sexual.
La parafilia puede girar en torno a un objeto sexual concreto, por ejemplo los niños, los animales o la ropa interior; o a un acto sexual determinado, por ejemplo, infligir dolor o realizar llamadas telefónicas obscenas.
Por más que algunas parafilias parezcan tan ajenas, que cueste comprender cómo pueden excitar a un ser humano, muchas parejas que desean imprimir un poco de variedad a sus técnicas sexuales habituales recurren a los actos parafílicos en versiones suavizadas o moderadas. Por ejemplo, hay personas a las que les excita cierto tipo de lenguaje obsceno y grosero, otras desean que se les muerda o arañe durante el acto sexual, y algunos individuos se estimulan viendo desnudarse a su compañero o a su compañera. Cada uno de estos actos inocuos, magnificado hasta el punto de la dependencia psicológica, podría transformarse en una parafilia.
La parafilia se distingue de la experimentación sexual esporádica del mismo modo que la dependencia al alcohol se diferencia del consumo ocasional del mismo: para gozar un rato de exaltación mental. La persona que sufre una parafilia real, se ve asaltada continuamente por la idea de alcanzar la satisfacción sexual hasta el extremo de verse seriamente distraída de otras responsabilidades.
Es importante tener en mente que las expresiones el comportamiento sexual pueden presentarse tanto a nivel no erótico como a nivel erótico, y que tan es exhibicionista una persona que se abre el abrigo en la puerta de una escuela, como un actor, una actriz o un conductor de programas de Televisión. Una persona fisgoneando en las ventanas con sus binoculares puede ser tan voyeurista como un psicoanalista. Un coleccionista de juguetes sexuales puede presentar el mismo grado de fetichismo que una mujer sofisticada y elegante. El sadismo puede estar presente tanto en un verdugo como en un dictador sudamericano, así como el masoquismo en un esclavo como en una esposa sumisa. La paidofilia en un violador de niños como en un maestro normal y con ética, la gerontofilia en un asaltador de asilos como en un buen hijo, etc.
Todas las expresiones del comportamiento sexual tienen niveles, desde el jugar con tu mascota (zoofilia a nivel no sexual), hasta el tener que vivir una expresión como exclusiva para sentir placer.
Las expresiones llegan a ser dañinas cuando se lastima a terceras personas que no están conscientes de lo que están haciendo o de las consecuencias que sus actos implican; y cuando se daña a uno mismo, ya sea por dejar de lado situaciones normales de la vida o por cometer actos ilícitos por encontrar satisfacción sexual. Todas las expresiones pueden ser vividas de distintas maneras para no perjudicar a otros o a uno mismo, por ejemplo cuando se presenta paidofilia se puede pedir a la pareja que se disfrace de niña o niño, y de esta manera desarrollar la fantasía sin lastimar.
Tipos:
Polirrelación: Es el gusto de relacionarse con varias personas en forma simultánea.
Intercambio de pareja (Swing): Es el gusto o la atracción por intercambiar a la pareja propia con otra.
Fetichismo: Es el gusto de obtener y poseer objetos o pertenencias de determinada(as) persona(s) como una substitución del objeto sexual, o bien, el gusto por una parte específica de su anatomía.
Transvestismo: Es el gusto de utilizar prendas, manerismos, expresiones, accesorios, adornos, lenguaje e incluso comportamientos característicos del sexo complementario en la cultura y época de la propia persona.
Rinofilia: Es el gusto por los olores; expresión que se ha explotado enormemente por la industria de los cosméticos y la perfumería, en detrimento en muchas ocasiones de la percepción de los olores más sutiles y naturales.
Paidofilia: Es el gusto o atracción por personas de menor edad que la propia, tomándose como referencia una diferencia de edades de por lo menos una generación (15 años).
Gerontofilia: Es la atracción por personas de más edad que la propia, tomándose como referencia la diferencia de edades de por lo menos una generación (15 años).
Necrofilia: Consiste en el gusto o atracción por lo carente de vida, por la muerte en sí o por todo lo relacionado con ella.
Sadismo: Término inspirado en el célebre escritor francés Donatien Alphonse Francois, Marqués de Sade (1740-1814), quien se dedicó a escribir narraciones en donde el propinar dolor era la norma; y se define como el gusto de causar dolor físico, de someter, de vejar o de hacer que otros dependan de uno.
Masoquismo: Es el gusto o la atracción por el dolor fisco propio, por la sumisión, por la vejación o incluso por la dependencia notoria hacia otra persona. El término fue acuñado con relación al escritor austriaco Sacher Masoch (1836-1895) autor de la novela “La Venus en pieles”, que narraba las experiencias eróticas de sus personajes en la forma que hoy se le denominaría “masoquistas”.
Urofilia u ondinismo: Es el gusto o placer por la orina, por el acto de orinar o por observar su realización.
Coprofilia: Es el gusto o placer por las heces, por el acto de defecar o por observar su realización, y tanto las expresiones a nivel no erótico como erótico coinciden con las características descritas para la urofilia.
Acrotomofilia o apotemnofilia: Es el gusto o placer de relacionarse con personas con miembros amputados (manos, piernas, dedos etc.), con personas discapacitadas o con algún defecto físico notorio.
Clismafilia o klismafilia: Consiste en la excitación sexual obtenida preferencial o exclusivamente mediante el uso de enemas (lavados rectales).
Algunas variantes de estas parafilias pueden ser:
Ecouter: El que goza escuchando los ruidos que emite su pareja durante las relaciones sexuales.
Picacismo: Gusto por oler o degustar las excreciones humanas como el esperma, los fluidos vaginales, la sangre menstrual, el sudor, las lágrimas, etc.
Angelismo: Es el gozo sexual por prescindir de las relaciones sexuales.
Amazonismo: Mujer que goza adquiriendo un rol masculino.
Metatropismo: Se refiere a la pasión masculina o femenina por invertir sus roles sexuales.
Androfilia: Es la pasión de un joven homosexual por los hombres maduros.
Narcisismo: Gusto sexual por uno mismo.
Bovarismo: Excitación sexual por ensoñaciones fantásticas.
Civestismo: Pasión de usar ropas pertenecientes a una persona mayor o menor.
Cleptolagnia: Excitación sexual al robar algo de otra persona.
Mastolagnia: Pasión por los pechos femeninos.
Parcialismo: Pasión exclusiva por una zona corporal como las piernas, los pies, las manos, los ojos, etc.
Pirolagnia: Placer sexual obtenido por la provocación de incendios.
Pseudolismo: Placer sexual al contar las fantasías propias.
Zoomímica: Placer por imitar a los animales.
Las expresiones del comportamiento sexual forman parte del espectro global de las manifestaciones del ser humano, ya sea en forma erótica o no erótica.
Las personas que las practican no deben ser etiquetadas mientras se desconozca la presencia o no de los marcadores mencionados.
El comportamiento sexual compulsivo hacia estas expresiones más bien se origina como un mecanismo para reducir la ansiedad, que por un deseo sexual.
El origen histórico de las expresiones del comportamiento sexual se ubica en el florecimiento de la utilización de la imaginación, y esto, visto desde una perspectiva positivista, ha promovido la evolución de la humanidad.
No es sino la lectura que la sociedad hace de las expresiones del comportamiento sexual, lo que las convierte en indeseables.