Revista mensual Edición de 2° aniversario junio 2008


DOCE

Por: Laura Sainz

 

“Hoy, es la noche del 3 de abril de 2008, el viento refrescante entra por la ventana, algunos ruidos externos llaman mi atención por instantes, me rodea la surrealidad; sin embargo no me quito de la cabeza que estoy a pocas horas de reunirme con 11 de mis seres más queridos, los doce juntos por última vez en no sé cuánto tiempo, nos congregamos con cierta ambivalencia de sentimientos provocada por una finalidad, la de despedir a una de nosotros…”

 

siriusfem, doce, poemasDoce, es el número simbólico del orden cósmico, está presente de manera constante en la vida del ser humano; doce veces la luna gira alrededor de la Tierra, de allí contamos con doce meses al año y doce signos zodiacales, también lo encontramos en las doce horas diurnas y las doce nocturnas, en los doce frutos del árbol de la vida; las docenas en matemáticas y algunos otros doces presentes en las religiones del mundo y la civilización mediterránea.

Ahora bien ¿qué significa este número para mí? Simboliza realidad, cariño, armonía, empatía, comunicación, fraternidad, cooperación, organización, soporte, sentido de pertenencia, fe… unidad. Ésta es la mejor palabra que explicaría nuestra inefable relación; pienso en nosotros doce como un ser único, el cual existe como tal porque todos lo conformamos y su esencia permanece mientras nos mantengamos juntos, de manera indivisible.

Sin embargo, comienza esa temida división, aquella en la cual no habíamos pensado como próxima pero sí como probable; aún cuando hemos caminado al unísono por cuatro años, pasando por todas las etapas de una relación, desde el gusto inicial convertido en indiferencia, haciendo una parada por la antipatía para llegar a la aceptación y con ello el amor; la separación no se palpaba, no se calculaba hasta el día de hoy.

Es maravilloso como un grupo de personas, tan, pero tan diferentes entre sí, se llegan a identificar de tal manera que pasan por alto las discrepancias, las rarezas, los estados de ánimo nefastos, las antiguas disputas y riñas. Se olvidan los malos momentos, riendo de ellos y destacando los buenos; forman lazos abstractos de esa conjunción de sentimientos intangibles y se perciben sin temor, guardando en sí mismo vestigios de las otras personas que los enriquecen, -en ese preciso momento y de manera mutua- existencialmente.          

En el viaje de la vida, llegamos al mundo como un ser individual, y en el traslado nos vamos adhiriendo a ciertas personas de manera particular, esperando conservarlas cerca de uno mismo tanto tiempo como sea posible o para siempre. Sin embargo, nunca dejamos de ser entes particulares que buscan el propio significado de la existencia y el cumplimiento de nuestro proyecto de vida. Para tal efecto nos emancipamos, llegan las despedidas y la distancia aparece amenazando con quedarse.

Hoy, contemplo la fotografía de nosotros doce juntos, mi mirada se aferra a ella, al significado que tienen esas personas en mi vida, y medito en el momento en que cada uno tome su vereda designada, desearía no llegara ese día pero así será, es inevitable.

De pronto dejaremos de vernos a diario como si estuviéramos de vacaciones, nos llamaremos o chatearemos de vez en vez para contar novedades; los compromisos familiares, el trabajo, cambios de residencia u otros factores aparecerán en medio, y como todas las cosas siguen una evolución lo hará también esta relación.

No obstante, mientras observo nuestros rostros en esa imagen me doy cuenta de por qué funcionamos tan bien como sistema, aquello que se ha originado y permanecido entre nosotros se ha cultivado de manera espontánea, como una constelación de doce planetas sincronizados todos por una misma fuerza cósmica, compartiendo un espacio ilimitado en el infinito, en este preciso lugar y tiempo.

Amigos, somos doce seres que se han encontrado en una situación inverosímil, hemos trascendido las probabilidades, las casualidades y las dificultades, hemos aprendido del otro lo impensable. Y lo mejor, es que aún hoy nos seguimos sorprendiendo; por ello pienso ¿qué puede representar la distancia cuando se ha recorrido tanto? Seguramente en un par de años probaremos esa lejanía -ya comenzamos a hacerlo-, y comprobaremos la solidez que entre este número se refugia.  

Katy, a ti te tocó ser la primera en comenzar el recorrido por el sendero propio, no te vas ni te quedas, en vez de eso todos te escoltamos a través de él, caminamos junto a ti (o volamos en parvada, como diría Mony) y tú contigua a nosotros. No nos dividimos, nos multiplicamos, así que busca una casa grande querida, porque somos doce

 

 

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