Revista mensual Edición de 2° aniversario junio 2008

 

ESTIMULACIÓN ANAL

Por: Natalia Carrillo Perea

 

estimulacion anal, siriusfem, sexo, parejaEl término sodomía (relaciones sexuales anales) fue asignado por la cultura judeocristiana con relación a Sodoma, ciudad bíblica que fue destruida por Dios por ser considerada un lugar de perdición, pues sus habitantes practicaban relaciones sexuales anales.

En Occidente durante mucho tiempo, éstas fueron catalogadas como un acto exclusivamente homosexual, debido a que la cópula entre hombres sólo es posible a través del recto. Actualmente el sexo anal es cada vez más común entre las parejas heterosexuales, especialmente entre los adolescentes, quienes recurren a él como una medida para obtener placer sexual sin el riesgo de embarazo y para preservar la “virginidad”.

La imagen de que el ano es sucio y las ideas de sumisión que se le asocian en nuestra cultura, impiden el disfrute de sus terminaciones nerviosas.

Aunque “rendirse” eróticamente no es lo mismo que “someterse”, por nuestras creencias ser penetrado analmente se considera degradante; y como es difícil aceptar ponerse en ese plano ante la pareja, emocionalmente se produce una sensación de culpa. Esto hace que la persona diga que no siente nada, o que se apriete y se lastime y así tenga un pretexto para decir que le dolió y que no le gustó, porque se siente humillada (o).

Para realizar esta técnica de estimulación sexual, primero hay que comenzar por estimular y sensibilizar las nalgas, masajeándolas con ambas manos, juntándolas y separándolas, y acariciar con el dorso de la mano o con los dedos, de arriba abajo y hacia los lados la raya que las divide, presionando ligeramente el ano e incitándolo con movimientos vibratorios.

A diferencia de la vagina que bajo un estado de excitación sexual presenta una lubricación natural para permitir la entrada del pene o de cualquier otro objeto, ni el ano ni el recto presentan esta lubricación, por lo que es muy recomendable que antes de intentar cualquier tipo de penetración se lubriquen estas áreas con abundante gel a base de agua.

La mucosa del recto es mucho más delgada y delicada que la mucosa vaginal, por lo que es posible que puedan presentarse pequeñas laceraciones derivadas de la penetración rectal. También es importante recalcar que la materia fecal contenida en el recto es rica en bacterias que, en caso de penetrar por una de esas microlaceraciones o por el meato urinario del pene, podrían desencadenar una infección en uno o en ambos miembros de la pareja. Por tal motivo, es muy recomendable realizar esta técnica de estimulación sexual utilizando un condón.

Enseguida, se vierte abundante lubricante a base de agua en los dedos de la persona que va a estimular esta zona, en especial el ano, con la punta de los dedos o con los nudillos.

Antes de intentar la penetración anal directamente a través de un dedo, de otro objeto o con el pene, es necesario vencer la resistencia de los esfínteres para no provocar dolor ni lesiones. Para ésto y continuando con la descripción de esta técnica de estimulación sexual, se recomienda presionar y soltar directamente el ano con el nudillo del dedo medio, realizando movimientos vibratorios o de pulsaciones de afuera hacia adentro, de un lado hacia otro y de arriba hacia abajo, primero despacio y luego más rápido.

Cuando la excitación sexual alcance un determinado grado, se puede comenzar a introducir lenta y suavemente la punta de un dedo, del pene o de un dildo delgado bien lubricados. Es muy importante que la persona que recibe esté relajada y respire profundamente. Cuando el esfínter del ano ceda y se abra un poco, se pueden iniciar movimientos vibratorios de un lado a otro y de afuera hacia adentro, primero lentamente y dependiendo de la respuesta de la pareja se pueden incrementar en ritmo y en fuerza.

Al aventurarse en esta técnica es necesario no tomar en cuenta el caduco concepto de que el sexo anal es un acto estrictamente homosexual, ya que actualmente cada vez mayor número de parejas heterosexuales lo practican en forma intermitente como estimulación, como coito o como preludio del coito vaginal.

Muchos hombres se sienten nerviosos o no quieren ser estimulados analmente por miedo a convertirse en homosexuales, pero esto es uno de los mitos más grandes que existen. Un homosexual es una persona que se relaciona erótica, emocional y afectivamente con alguien de su mismo sexo, lo que no tiene nada que ver con el sexo anal. Si tú estás con una pareja del sexo contrario entonces no eres homosexual, no importa sus técnicas sexuales.

Las personas que tengan algún tipo de fisura rectal o hemorroides, o aquellas que presenten una verdadera aversión hacia esta técnica, no deben practicarla.

El último punto a considerar, es no trasladar directamente el pene o cualquier otro objeto del ano a la vagina sin haber realizado una adecuada limpieza de ellos, ya que podrían introducirse bacterias en ésta zona femenina.

Habrá todavía quien considere a la estimulación anal como un acto sucio, contranatural, un producto de desviación, repugnante o sencillamente no le atrae lo cual es muy válido; pero generalmente todas estas reacciones están provocadas por un mero proceso de aprendizaje que la gran mayoría de la gente nunca se ha cuestionado.

Por eso me remito a lo que siempre digo: hay que estar informados, cuestionarnos, y si no sabemos a quién acudir, recuerden que siempre habrá espacios como éste donde pueden ser respondidas todas sus dudas.

 

 

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