Revista mensual Edición de 2° aniversario junio 2008



POR UN SERVICIO DE SALUD AMIGABLE CULTURALMENTE… PARTO PARADA, SENTADA Y EN CUCLILLAS EN MÉXICO

 

La Secretaría de Salud de México generó un documento que llegó a nuestras manos y queremos compartir con todos ustedes.

Reconociendo la multiculturalidad de un país como el nuestro (¡y un continente con esas mismas características!), ésta institución gubernamental está poniendo atención en las necesidades de cada usuario, en cuanto a su percepción en relación a la salud, todo con la base y el respaldo de la Organización Mundial de la Salud, para lograr un equilibrio bio-psico-social, más allá de la ausencia de enfermedad.

“Una consecuencia (de este cambio) es la adherencia a los tratamientos médicos, el aprovechamiento cabal de los servicios y su aceptación social.”

“Tenemos claro que existen paradigmas desde los cuales se diseñan y operan los hospitales y unidades de salud. Muchos de esos paradigmas requieren una
actualización a la luz de los nuevos principios de calidad relacional, los planteamientos de la medicina basada en evidencias, las oportunidades que abren las medicinas complementarias, alternativas y tradicionales, y Las investigaciones científicas.

“Ahora por fin, se reconocen las bondades de las posiciones tradicionales de atención del parto (sentadas, paradas, hincadas), en la que el útero está en posición vertical y la mujer cuenta con elementos para poder pujar mejor.”

En todo el documento se exponen los elementos legales, científicos y culturales que llevaron a esta institución a fundamentar “el respeto a la decisión de la mujer ha adoptar la posición que mejor le acomode para parir, especialmente entre las poblaciones indígenas.

La Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-1993, establece que se debe respetar las decisiones de la embarazada, siempre y cuando no exista una contraindicación médica.

“La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, reconoce a México como nación pluricultural y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que constituyan su cultura e identidad, asegurar el acceso efectivo a los servicios de salud, aprovechando debidamente la medicina tradicional.

“Es importante considerar que en nuestro país, la posición vertical del parto es parte de los conocimientos y elementos que forman parte de la cultura indígena. Asimismo también forma parte de la atención de la medicina tradicional.”

También se establece el Respeto a la decisión del parto vertical y acompañamiento de la partera y familiar. Esto significará que las Unidades de Salud en Zonas Indígenas, tienen que incorporar tales elementos a sus servicios con la finalidad de establecer un mejor trato intercultural y mejorar sus sistemas de salud.

Según el Consejo Nacional de Población, en el año 2006 México contaba con una población indígena de 13,433,160 habitantes, es decir, el 12.21 por ciento de la población. Oficialmente se tienen identificados a 62 grupos indígenas, lo que representa una de las mayores diversidades en nuestro continente.

Estos pueblos cuentan con una cosmovisión y comprensión de la salud-enfermedad muy diferentes a los modelos convencionales. Y cada vez hay más gente adoptándolos, como en esta edición se muestra claramente en el texto que nuestra sexóloga de cabecera, Natalia Carrillo Perea, comparte su decisión de parir en casa.

La Secretaría de Salud expone una parte importante de por qué muchas mujeres indígenas consideran a esta opción como la mejor:

“Como elementos sustanciales de esta cosmovisión podemos apreciar que la salud y la enfermedad se consideran como situaciones de equilibrio o desequilibrio entre elementos fríos o calientes. Todo lo que sucede en la Tierra y el cosmos se puede clasificar también como frío y caliente, y su interacción con el ser humano puede favorecer su salud o condicionar desequilibrio y enfermedad. El alterar las reglas de armonía entre los seres humanos, la naturaleza, el cosmos y las divinidades, también puede ocasionar desequilibrios que lo pueden afectar a él, a su familia o a la comunidad.

“Los servicios de salud, específicamente los hospitales, se consideran como una oportunidad para atender enfermedades varias y específicamente las complicaciones del parto. Sin embargo, aunque parezca contradictorio, desde la percepción y cosmovisión indígena, la misma clínica u hospital, en muchas ocasiones también se valora como un lugar que posee riesgos importantes a la salud. Específicamente con respecto al parto se señala: “que la sala de expulsión es “fría” y puede producir “frialdad” a la madre e inhibir con ello las contracciones que son “calientes”; que se le da de alta antes de cumplir los primeros tres días después del parto en que todavía se encuentra en estado “caliente” con lo que se puede “desequilibrar” y enfermar; que se le prohíbe a la usuaria sus elementos de protección para que no le “roben” el calor a ella y a su hijo, con lo que se pueden enfermar; que maltratan y humillan a la mujer produciendo “derrame de bilis” que la puede enfermar a ella y al bebé a través de la leche, y específicamente con la posición del parto con la mujer acostada, señalan que esto dificulta la “bajada del niño”, las contracciones y el pujar, y aumenta los dolores”.

Así, en la búsqueda de terminar con tantas barreras culturales y abrirse a mayores y nuevas opciones y posibilidades (en específico relacionado con las poblaciones indígenas pero, esperamos, se vea en todos los centros de salud en cualquier momento) el gobierno implementó lo que quieren llamar un “servicio de salud que sea amigable culturalmente”.

Por supuesto que se requerirá de todo un proceso de adaptación en las clínicas y en las mentalidades de los médicos.

“Las posiciones verticales de atención de parto cuentan ahora con carta de ciudadanía en los servicios de salud de nuestro país y en muchas partes del mundo poseen fundamentos científicos y culturales claros, con reconocimiento de la OMS, y en el caso de México, un marco legal que se ha adaptado al devenir de los tiempos, y que ya puede proporcionar lineamientos que faciliten la adaptación de los servicios para aprovechar sus ventajas.”

Finalmente, establecen que “Es importante modificar las condiciones de comodidad y dignidad para la madre, y también que dichas modificaciones sean cómodas para el personal médico, que no afecten los elementos de seguridad e higiene, ni el marco normativo de la atención del parto.”

 

 

Por una cultura de más respeto a las decisiones y costumbres, Siriusfem apoya y difunde este tipo de información que seguramente ayudará a cambiar la forma de pensar, tal vez nos sensibilice y nos haga ser concientes de todo lo que implica traer a ésta luz una nueva vida

 

 


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