Revista mensual Edición de 2° aniversario junio 2008

Por: Margot
Esta vez les voy a contar lo que pasa en un embarazo; sí, yo sé que sabes que te crecen la panza y los senos; que te dan mareos, ganas de tejer chambritas y que en nueve meses más o menos “te nace” un hijo(a)… ¡Ah!, pero ¿y tú te imaginas cómo es que se va formando tu vástago? Quizá sí, tal vez te lo enseñaron en la escuela, pero quiero contarte algunos detalles… prometo poner las menos “palabrotas” (léase argot médico) posibles, sólo que sea muy necesario. Espero que a alguna embarazada -o a muchas- le sirva de guía y puedan ver su embarazo a través de estas líneas.
Así que a partir de esta edición “estamos embarazadas”.
Los expertos en la materia llevan la cuenta de los embarazos por semanas, lo que nos da meses de 28 días, no los del calendario a los que estamos acostumbrados. Aclarado el punto, empezamos.
Primer mes (días: 1 al 28)
Día "uno". Ocurre cuando un espermatozoide muy audaz ha logrado conquistar a uno de tus óvulos, o sea, tiene lugar la fecundación. No creas que le fue tan fácil, le ha costado un par de horas llegar hasta él y avanzar más rápido que los otros que empezaron la carrera al mismo tiempo; ha visto cómo muchos de sus compañeros mueren en el camino, otros se han perdido, pero cientos de ellos han llegado al óvulo que se encuentra en las "Trompas de Falopio" viajando lentamente hacia el útero, aunque sólo uno logrará entrar. (En cada eyaculación hay entre 200 y 400 millones de espermatozoides, ya en la vagina tendrán que subir unos 18 centímetros avanzando de 2 a 3 milímetros por minuto.) Todo mientras tú haces tu vida normal, pero a partir de esta "unión", esa, tu vida, ya jamás será la misma.
La unión del óvulo y espermatozoide se denomina “cigoto” y es justo el instante en que surge una nueva vida; es el momento en que tus 23 cromosomas se juntan con los 23 cromosomas del dueño del esperma que está en tu cuerpo; acabas de heredar tus genes, has trascendido en una persona que es mitad tú, mitad el padre. Y justo ahora ha quedado determinado el sexo de tu hijo, el cual no podrás descubrir hasta que nazca o a través de un estudio de ultrasonido alrededor de los cinco meses.
A las cuatro horas inicia la división celular que da origen a las “células blastómeras” (¿qué no es un bebé?, calma, así se le denomina en esta etapa) y es como una esfera que contiene dos células igualitas. Si este par de células permanecen unidas habrá un bebé si se separan tendrás gemelos idénticos. Cada cuatro horas las células se dividirán en dos, cuando las blastómeras sumen 16 le cambiaremos el nombre a “mórula” porque tiene la forma de una zarzamora. Y tú que ya estabas imaginando cómo se verían tus 23 cromosomas con los de tu pareja…

Lo que sigue es empezar a darle forma a tu hijo, además se empieza a crear la “placenta”, a través de la cual circulará tu sangre y llegarán los nutrientes y el oxígeno hacia tu bebé, además de que recogerá los productos de desecho. Quedará totalmente lista para la segunda semana.
En unos pocos días la mórula se convierte en un "blastocisto" y está formado por cientos de células, pero a pesar de tener tantas, apenas mide 0,1 milímetros. Ése tamaño le basta para viajar hacia tu útero, que se está preparando para recibirlo. El útero es donde pasará el resto de su desarrollo; aquí estará protegido y alimentado a través de tu sangre. Así que trata de comer sano. Y no olvides un complemento de "ácido fólico".
La implantación es cuando el blastocisto se ha colocado bajo la superficie de la mucosa uterina, o sea en el endometrio. Y ocurre más o menos como a la semana. ¿Alguna vez has escuchado que el bebé se pegó o no lo hizo?, pues se refieren a esta acción. (Cuando tienes vida sexual activa, puede ser que cada mes tengas un blastocisto listo para la implantación pero si no lo logra, tendrás tu menstruación de manera normal.) El desarrollo de tu hijo empieza a tomar velocidad, mientras tus hormonas empiezan a subir sus niveles para proteger al bebé, es por esto que a algunas mujeres les dan náuseas.
Como tu organismo está todo ocupado trabajando para el heredero de tus genes, es probable que te sientas cansada y con más hambre que de costumbre. Los famosos "antojos" ocurren cuando tu cuerpo busca los nutrientes que le hacen falta a tu hijo y se ha dado cuenta de que tienes pocos, entonces te los pedirá de esta manera. (Ojo: no significa que la primera semana después de la fecundación tengas náuseas y antojos, todo lleva un proceso, y no a todas nos sucede.)
En la tercera semana aparece la “línea primitiva” (vestigio del cerebro y la médula espinal) que posee un surco a través del cual las células que se han seguido formando migran construyendo tres capas germinativas, de las cuales se forma cada órgano y célula del cuerpo de tu pequeño. Por cierto, ahora se le denomina “embrioblasto”. El programa genético de las células le indica a cada una lo que tiene que hacer y hacia dónde debe ir para desarrollarse. ¿No te parece asombroso?
Justo en estos días es cuando deberías tener tu periodo menstrual. Quizá ya empiezas a sospechar que estás embarazada y si no, pronto, muy pronto lo sabrás.
El día 20, más o menos, empieza a formarse el corazón, además del sistema nervioso central, huesos y músculos. Y, ¿sabes...?, ya mide entre 1 y 2 milímetros.
A partir de la cuarta semana empieza el desarrollo de las facciones de su carita. Y el corazón empezará a latir, oh sí, ¡¡¡65 veces por minuto!!! Éste órgano mide 2 milímetros. Sí, ya sé que te acabo de decir que eso medía el bebé, pero... "sorpresa", ahora mide unos 6 milímetros, micras más, micras menos; es casi como una lenteja y pesa un gramo aproximadamente.
A finales de esta semana aparecerán los esbozos del pulmón y se forma el hígado, el páncreas, estómago e intestinos y empiezan a crearse los brazos y piernas.
Y quizá ya sepas que hay otro ser viviendo dentro de ti... Las pruebas de embarazo caseras no son siempre precisas y menos con tan poco tiempo, pero si ya te mueres por confirmarlo, hazte un examen de sangre o uno de orina pero en un laboratorio…
En resumen:

Recuerda que los tres primeros meses son fundamentales en la vida de tu hijo. Es recomendable que a penas sepas que estás embarazada acudas con tu ginecólogo para que lleve un seguimiento completo. Procura darle la mayor información posible sobre tus actividades comunes (alimentación, ejercicio…) para que te pueda aconsejar cuáles puedes hacer sin preocupaciones y cuáles deberás evitar.
Y no te dejes sugestionar por historias de embarazos de otras personas, recuerda: cada persona es diferente y si tienes más de un embarazo descubrirás que uno no será igual al otro.
¡A disfrutarlo, señora!