Edición marzo 2008

 

HIPNOTIZADOS POR LA TV

Por: Rosa Barocio

 

¿Llamas a tus hijos a cenar cuando están frente al televisor y parece que están sordos? ¿Le hablas a tu esposo o esposa mientras ve la televisión y no te hace caso, parece que está en trance? Pues que no te sorprenda, tu familia es normal... quiero decir, tu familia está hipnotizada frente al aparato. Y ¿por qué se da este fenómeno? Porque la TV no presenta imágenes, en realidad lo que vemos en la pantalla es una serie de puntitos que recorren 525 veces una línea, 30 veces por segundo. Esto crea la ilusión de que estamos viendo una serie de imágenes, como en el cine, cuando en realidad no es así.

Lo interesante es que el ojo tiende a seguir los objetos en movimiento, pero cuando el movimiento es demasiado rápido, como en este caso con la televisión, el ojo se inmoviliza. Por eso, si observamos a una persona viendo la televisión vamos a darnos cuenta que no mueve los ojos, sino que permanecen quietos. Pero cuando los ojos se inmovilizan también se desafocan. Esto a su vez pone a las personas en un estado similar al estado de trance, también llamado “Alfa”. Lo describen como un estado en el cual no estamos ni despiertos ni dormidos; es un estado de semiconciencia, en donde, y aquí viene lo delicado, estamos especialmente susceptibles de influencia.

En un estudio realizado en Australia descubrieron que las personas mayores de 14 años pueden mantenerse a voluntad despiertos, pero que esto no es posible para los niños y las personas mayores. ¿Qué quiere decir esto? Pues que nuestros niños y ancianos están ingiriendo todo lo que ven en la televisión, así como los adultos que no se mantienen despiertos a voluntad. Todas las opiniones, comentarios e ideas que se transmiten por el televisor, son recibidas sin ninguna barrera, sin ningún tipo de filtro ¡van directo al subconsciente! En este estado de trance, somos completamente susceptibles de influencia.

Permítanme hacerles la siguiente reflexión ¿Serías capaz de dejar a tu hijo solo toda una tarde en un parque para que converse con cualquier extraño que se le acerque? ¿Lo verías a lo lejos platicando con una persona desconocida y dirías, No importa quién es ni qué le diga, al cabo lo tiene muy entretenido?  Creo que no. Sin embargo, eso es lo que pasa cuando dejas a tu hijo frente al televisor solo. Estás permitiendo que un sin número de personas le hablen de cualquier tema. A estas personas no les importa la edad de tu hijo, ni el efecto que tiene lo que le transmiten. Tu hijo es un simple receptor pasivo. Y todo se lo cree. Todo.

Por eso tenemos tanta responsabilidad cuando nuestros hijos están frente a la televisión. La televisión en sí no es ni buena ni mala. Es el uso que hacemos de ella lo que puede resultar positivo o negativo. Es como un cuchillo, si lo utilizo para cortar pan, es una herramienta excelente, pero si se lo encajo a mi vecino porque me disgusta, resulta nefasto. Necesitamos estar presentes cuando nuestros hijos ven la televisión. Tener el valor de decir Eso no es para ti hijo, cuando seas mayor lo puedes ver.  O acercarnos y apagarles el televisor, Has estado sentado frente a ese aparato una hora, necesitas pararte y hacer otra cosa. Vete a jugar afuera o ponte a leer.

Si tú quieres educar a tu hijo, no puedes dejarlo hipnotizado todas las tardes frente al aparato. Si no, los que lo están educando son perfectos extraños y que no te sorprenda cuando no reconozcas cómo piensa y cómo siente. El televisor puede ser un excelente entretenimiento y medio de aprendizaje, pero nos corresponde a los padres estar presentes para decidir qué pueden ver y cuánto tiempo. Somos nosotros los responsables de su educación. Asumamos nuestra responsabilidad de guiar a nuestros hijos con conciencia.

 

 

Enviar comentario


www.rosabarocio.com




 

 

 

 

Informacion Legal | Publicidad | Directorio
Hecho en México
Sirius Fem, www.siriusfem.com y www.siriusfem.com.mx son marcas registradas, Derechos Reservados.