Edición marzo 2008




CONSEJOS PARA MADRES PRIMERIZAS
Preparándose para la llegada del bebé

Por: Cristina Mendoza Alcázar

 

El recibir a un hijo es todo un acontecimiento en el hogar. Independientemente de cómo se haya elegido experimentar la maternidad (en pareja o sola), hay muchos puntos que tomar en cuenta antes de darle la bienvenida al pequeño o pequeña a casa. Estos aspectos pocas veces nos pasan por la cabeza y aquí es donde el consejo de la madre, la tía, la abuela o hasta las amigas vienen de maravilla.

Hice una recopilación de consejos básicos para madres primerizas, que siempre nos vienen bien también a las que no tenemos hijos pero sí sobrinos.

Antes que nada, hay que hacerse a la idea. Por supuesto que los baby showers te han llenado de regalos y puede ser que de ansiedad, “¿estoy realmente lista?”, “¿Esta cosa para qué sirve?”, “¿Y si no doy el ancho?”, “¡Quiero a mi mami!”... Me viene a la mente el capítulo de la serie televisiva Friends, cuando le organizan su fiesta de regalos a Rachel, quien está a punto de parir a Ema. La pobre mujer queda tan asustada después del shower que le pide a su madre que se mude con ella.

Conforme se acerca la fecha del nacimiento el hecho se hace más real. Y es natural: está a punto de cambiar tu vida para siempre, pero así lo has elegido y por más miedo que tengas, vas a estar bien. Puede sonar a pretexto y a filosofía popular, pero basta con mirar a tu alrededor para descubrir a mujeres mucho menos preparadas y concientes que tú ¡haciendo el trabajo de forma adecuada! Lo más recomendable aquí es confiar en tu instinto y en todas esas mujeres que existen a nuestro alrededor: desde la señora que nos ayuda a hacer al aseo, hasta la parentela y hasta las vecinas. Siempre hay alguien dispuesto a echarnos la mano. Que no cunda el pánico.

Desde el principio habla con tu pareja sobre el tipo de parto que quieres. Créelo o no, este puede ser un tema de discusión. Nosotros recomendamos el parto natural, pero esa es tu decisión. Investiga y elige el que te parezca más adecuado. Que el miedo no sea el factor por el que te decidas por una cesárea. No olvides que la última palabra la tienes tú.

Hay personas que desde que la prueba de embarazo dice “positivo” corren a prepararse: compran toneladas de libros, ropita, los accesorios de “última moda”, etcétera. Pero esto no significa que estés lista para el recibimiento del niño, es más, puede ser que te estés gastando tu presupuesto de manera banal. Sí, se conciente con tus gastos, no derroches. El recién nacido de verdad que no apreciará la colección completa de muñecos de peluche de la A a la Z, que más que adornar, recolecta polvo.

Si ya sabes el sexo de tu hijo, no estaría mal que prepares su recámara pensando en él o ella, pero tomando en cuenta que debe de ser práctica y cómoda para ti y tu pareja. No des por hecho que el ultrasonido es infalible. Hay posibilidad de que se equivoque, por lo que sugerimos que elijas colores neutros y no te aferres a la idea de “sólo muñecas” o “sólo balones”.

Lo que no debe de faltar: una mesa para cambiarlo. Opta por la altura cómoda para ti. Acuérdate que la/el que lo va a cambiar es un adulto. Que no te asuste la altura, el pequeño no saltará hacia el precipicio si tú estás a su lado… ¿o sí? También piensa en dónde vas a tirar esos pañales sucios… un bote con tapa sólo para esa finalidad. Hay unos sofisticados que envuelven los pañales; si tienes presupuesto, búscalos.

Ve pensando en un lugar cómodo para amamantar. Tal vez una silla que tenga brazos y muchas almohadas.

Otro elemento imprescindible es una perilla para los moquitos y las flemas, además de un cómodo cortauñas para pequeñines (se las cortas cuando esté dormido, por el bien de todos).

Cremas para las rozaduras seguro usarás. Prueba y pide consejo. Hay una que no es elaborada exclusivamente para eso, pero que ha dado resultados inmediatos a quienes la han usado en sus hijos: Teatrical.

Sí, ya sé que es muy pronto para empezar con paranoias de chiquitos, pero el chiste es que tú te acostumbres a ser cuidadosa desde ahora y no cuando el chamaco ande ya caminando y tú no tengas ni idea de en qué poner atención. Un poco de seguridad no está mal. Tampoco es el caso de que seas madre obsesiva, que lo vigila todo el día temiendo que algo le pase; no, no, pero no está de más tomar un par de precauciones. Nunca se me va a olvidar un día en que lavaba trastes en casa de mi prima Tere, una experimentada madre, y me dijo: “Los cuchillos se colocan boca abajo en el escurridor, es más seguro para los niños”. Desde entonces los coloco así; no creo que ningún niño se vaya a sacar un ojo en mi casa, pero… igual yo sí. Je. Bueno, de este tema hablaremos más adelante, cuando nos ocupemos de los bebés que ya gatean/caminan.

Es muy importante que confíes en el pediatra que verá a tu bebé. Pregunta, visita, investiga. Apóyate en recomendaciones.

Mantén contacto con tus compañeras del curso sicoprofiláctico o con tus amigas que cuentan con experiencia. No está de más hacer un pequeño círculo que más que de consejos… sea de apoyo. Recuerda que necesitarás quien te eche la mano de vez en cuando, por ejemplo (y muy importante) para darse tiempo para ti y tu pareja. Si una noche deciden que quieren ir a cenar, tener una cita romántica o… descansar, ten la confianza de pedir ayuda.

Son pocos, son sencillos, pero estos consejos han sido avalados por madres experimentadas. Así que si tú tienes alguno, ¡compártelo! Siempre habrá alguien a quien le sirva.

 

¡Feliz primer alumbramiento!

 

 

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