Revista mensual Edición mayo 2008

Por: Laura Sainz
“Soy feliz al saber de dónde provengo, porque una madre es el punto de referencia de cualquier hija(o), es el inicio del círculo de la vida de una persona; es ese ente que materializa el amor y ama a su bebé, simplemente por ser, por existir”.
Complicado… difícil escribir el significado de una madre en mi existencia, ningunas palabras parecen suficientes para expresar dicho sentimiento constante, eterno y cada vez más consciente.
Cuando empiezo a inspirarme por mi madre los ojos se humedecen, la inspiración fluye aunque no al mismo ritmo que las palabras, titubeo un poco, meditando sobre lo adecuada de cada una de éstas; si realmente refleja lo que estoy sintiendo, lo que quiero decirle, lo que guardo dentro, aquello que posiblemente nunca leerá. Las palabras se vuelven obsoletas, insuficientes y, al mismo tiempo, el medio en el que me puedo expresar mejor –al menos por esta ocasión-.
Mi madre, ¿quién es? Es una mujer guía, no sólo en mi vida sino en la suya propia; es valiente, no conozco a nadie que la supere, es indestructible pero nunca insensible, es intacta. Tierna como un roce, es una caricia perpetua, como un tibio día de otoño; tiene el toque sutil de esa brisa que dispersa la bruma ante lo distorsionado y esa percepción nata de mis estados de ánimo.
Mi madre es una deidad en persona, una creadora palpable, formadora de ese universo en mí.
Mi mami es mía porque yo la elegí, ha sido la elección más afortunada de mi vida; y yo sé que me esperaba, que seleccionó mis nombres pensando en la mujer en que me convertiría. Conozco también lo que representó para ella traerme al mundo, desde todas las perspectivas. La admiro por su capacidad, por su entereza, por ser una dama inteligente, digna, hermosa; por ser un epítome de mujer.
Para mí, madre es sinónimo de perfección y perfección, es sinónimo de madre, de ti…
“El amor se transforma, permanece, no es que te quiera más, es constante. La intensidad es la misma, en el consciente y el inconsciente; estás presente, aún en lo distante.
“Soy tu extensión, tu carne; tu formación, tu sangre… soy vida a través de tu vida, eres la explicación infinita, la solución inmutable.
“Eres madre, el complemento de mi existencia, el elemento de mi presencia, la permanencia inquebrantable, mi única flaqueza y mi impenetrable fortaleza.
“Eres humano, eres mujer, eres maravilla; creadora de un ser y forjadora del alma.
“Te adoro con palabras y sin ellas, te quiero a cada día, te respeto a ti, mi progenitora…
“Madre, eres inefable, motivo de celebración eterna.”
Tu hija, Laura Eugenia.