Dejamos de temer aquello que aprendimos a entender.
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Creadora de imágenes acústicas, creyente de la existencia de dos lunas en el cielo, encarno cuanta contraposición existente, y poseo un compás determinado, aunque no de un sólo instrumento. Soy los acentos, los signos de puntuación, las palabras rebuscadas, modernas y elegantes; la buena sintaxis adornada con alegorías, metáforas, símbolos, sinécdoque y metonimias. Escritora de textos con y sin sentido, mujer comunicóloga, enamorada de la fotografía, apasionada de los idiomas, yonqui del cine. Tengo especias de geek, y pizcas de amor efímero y perenne. No prescindo del café, del chocolate amargo, los tlacoyos, el queso, la toronja, el color rojo, los viajes, el Wushu, la familia, los amigos, mi gato, ni los hombres; tengo mis alergias, pero a lo único que soy verdaderamente intolerante, es a la lactosa.

Soy fan de Clint Eastwood, no me tocó la época de sus películas del oeste, pero a mi padre sí, él lo admira por actor, yo por director, aunque disfruto mucho verlo actuar. El 2011 estuve desconectada del cine, mucho, tanto que ni me enteré que Eastwood había terminado ya esta obra suya basada en la vida de J. Edgar Hoover, ...

Tomé asiento y de inmediato sentí ganas de llorar. Había una persona, un hombre quien admiraba la arquitectura de aquella iglesia, sólo él, y sin embargo no reservé mis lágrimas; removí mis lentes obscuros y sin más, lloré. Al parecer esperaba ese momento para sollozar, es como si hubiese guardado las emociones para en un tris dejarlas salir, o quizá me ...

Te ofrecí mis actos, mi tiempo y madrugadas, brindé con ellos mi cuello y mil formas de miradas; Te ofrecí pensamientos, pláticas, discusiones, te cedí la humedad de mis besos, mi piel y sus canciones; Te ofrecí los defectos, acuerdos y argumentos, te dispuse mis labios sin reserva, dispuse en pensamientos recorrieras mis sendas; Te ofrecí atardeceres y pláticas interminables; propuse mil placeres ...

En esos días donde las hormonas no parecen controlarse, el arrojo aflora, y entre el clima cálido y las emociones ardientes, se imaginaba a sí misma en alguna insólita aventura, encerrando entre sus piernas a ése amante por venir. Para estimular la fantasía, se remitía al abdomen de aquél hombre en su pasado, quien la hiciera elevarse a cielos desconocidos; no ...

Hay rostros que he olvidado; el de compañeros de escuela, el del primer niño que me gustó, el del chavo que vi en la combi y me encantó, o los rasgos detallados del hombre a quien besé por primera vez; por otro lado, hay muchos que no pierdo de mi mente, y uno de ellos, son ese par de ojos ...

Creo en Dios, o en una especie de él, lo digo en el sentido menos religioso posible, y dejo asentado que siempre he creído en él, aunque en ocasiones se me olvide —muchas veces en realidad. No hablaré de Horus, ni de Mitra o de Jesús, Buda ni Krishna; ninguno de esos Mesías quienes fueron el significado para tal significante de ...

Es probable que él me olvide, y que yo le olvide, o quizás, únicamente deje de recordarlo; es probable que me dé cuenta de que los sentimientos son muy dignos, a tal grado de darles la añorada libertad. También cabe la posibilidad de que no llegue a recuperarlos, que más allá de sufrir una mutación, se mimeticen, y tras ese ...