Todo mundo piensa en cómo cambiar a la humanidad, pero nadie piensa en cómo cambiarse a sí mismo.
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Salgo de clase a las ocho y media, me despido de mis amigos agitando mi mano y camino con paso firme y breve hacia la entrada de la universidad. Hay dos taxis, no hay diferencia así que me acerco al más cercano a la salida. Cierro la puerta y le digo al conductor que mi destino es la central de ...