Libre de todo deseo, puedes percibir la maravillosa esencia de las cosas. Atrapado en el deseo tan solo puedes ver su apariencia.
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4 Puntos a tomar en cuenta

La más pequeña semilla de la fe es mejor que el mayor fruto de la felicidad.
Henry David Thoreau
Durante el embarazo y la lactancia las necesidades nutricionales aumentan, a la vez para soportar el desarrollo rápido del feto y para permitir los cambios que ocurren al cuerpo de la mujer durante este periodo. A lo largo del embarazo se recomienda tomar más vitaminas y minerales que los que se recomiendan antes del mismo. Por ejemplo, la recomendación en cuanto a ácido fólico es más del doble y la recomendación de calcio es del 50% más durante el embarazo. Esto se puede consumir a través de jugos y leches enriquecidas, además del consumo al que estabas acostumbrada.
Así podrás saber si tienes falta o exceso de peso, tu ginecólogo te asesorará respecto a ello. Esto lo determina el índice de masa corporal (IMC), el cual se obtiene de dividir tu peso, en kilos, entre tu altura, en metros al cuadrado. De tal forma se recomienda un aumento de entre 9 kilos y 25. Pésate antes de quedar embarazada, así sabrás cuánto deberías aumentar durante el mismo, pero siempre bajo la guía de un especialista.
Se recomienda aumentar entre 200 y 300 gramos al mes de peso, a partir de aumentar de 2,000 calorías a 2,200. Sustituye las 300 calorías sin aporte nutricional de dos latas de refrescos por 300 calorías en frutas y verduras para conseguir tus necesidades en vitaminas y minerales. Además de las proteínas que sueles tomar en tu dieta diaria, asegúrate de consumir suficientes calorías, así garantizas utilizar las proteínas complementarias para la síntesis de tejidos y no para cubrir las necesidades energéticas.
Toma en cuenta que los bebés no se desarrollan muy bien con ayunos de cualquier duración.
Muchas mujeres se encuentran mejor si hacen pequeñas y frecuentes comidas, especialmente durante los últimos meses de embarazo, cuando parece faltar espacio suficiente para la comida; lo cual es cierto para las mujeres veganas quienes consumen una dieta elevada en fibra que vuelve difícil comer mucho cada vez. Por ello tomar comidas pequeñas y frecuentes ayuda; puedes tener 6 comidas al día que puede ser tan sencilla como una taza de cereal, un batido con leche de soya con fruta o galletas de avena y pasas.
Una fruta, media taza de verduras o un vaso de leche de soya para abarcar los requerimientos diarios de:
En vista de producir cólicos y gases, las verduras crucíferas como la col, coliflor, brócoli y betabel no son recomendables durante el embarazo y la lactancia.