El hombre no teje la trama de la vida, no es más que una de sus hebras. Todo lo que le hace a la trama, se lo hace a sí mismo.
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El rincón de las antiguas y nuevas cocineras: ¡susto en la cocina!

Así que… nos enfrentamos a una cocina. Todo parece darnos miedo, ¿y si nos quemamos? ¿Y si nos sale horrible la comida y quedamos mal? ¡Qué más da, a mí ni me gusta cocinar! No importa cuál sea la razón por la que no cocinamos, habrá un momento en que… sí, hay que intentarlo.
Existen varios platillos fáciles y básicos que habrá que dominar (al menos intentar dominar, sin que el miedo nos invada). Así que aquí les dejo la primera receta estrella para un platillo indispensable: tips de una no cocinera a otras.
¿Cómo preparar arroz?
Ajá… ¿¡cómo se hace un buen arroz?! Parecería que ese guiso esponjadito y perfecto sólo es producto de las buenas cocinas económicas (porque a veces ni de grandes restaurantes), así que yo les tengo MI receta perfecta, con el ingrediente secreto: el arroz adecuado. Les aconsejo que compren el pre cocido, en el paquete viene así indicado y es una bolsa verde. Es más caro pero al menos se evitarán la frustración de que les quede mal el experimento mientras le agarran la confianza a la guisada.
Bueno, ya tenemos nuestro paquete, ahora hay que pensar cómo lo queremos. Yo empezaría con lo más básico.
¡Manos a la obra!, preparemos una taza de arroz, que alcanza para aproximadamente 4 comelones. Una regla de oro en el arte de preparar arroz es: por cada tanto de arroz, el doble de agua. Así que ahora ocuparemos dos de agua. Pero primero limpiémoslo. Es fácil, colócalo en un molde o en la olla que utilizarás: remójalo varias veces, hasta que el agua salga más clarita (escúrrelo en un colador grande). Las basuritas (si tiene) flotarán o se harán más notables en el agua.
Ya escurrido, lo que sigue es echarle el agua (en este caso 2 tazas), un trozo de ajo (si tengo, si no, uso sal con ajo, un cuarto de cucharadita), un poco de consomé en polvo, un poco de sal y… tarán: verduras congeladas. Así, tal cual, se las agrego al arroz, media taza, un poco más o menos, depende del humor. Ahora, se pone la olla a fuego alto hasta que suelte el hervor y entonces le bajo al mínimo y lo tapo. Otro tip es no tapar totalmente la olla, para que no se derrame el agua al hervir. A partir de este momento hay que estar al pendiente, el agua se debe consumir. Para saber si ya está seco, utiliza una cuchara para ver si aún queda agua, no lo batas (aunque con nuestro súper arroz es difícil que se arruine). Si ya no tiene agua, lo pruebas y si aún está muy duro, échale un poco más de agua a todo y tapa. A mí me gusta el arroz no totalmente cocido, sino que quede suficientemente firme para sentir que estás comiendo arroz y no migajón. Pero cada quién sus gustos.
Ahora sí, ya que esté listo puedes revolver un poco para que la verdura no quede nomás en la parte de arriba, aunque no te preocupes, al servirlo se resolverá el asunto. Poco a poco aprenderás a sazonar correctamente, yo prefiero que le falte sal a que quede salado, así cada quien puede añadirle lo que quiera al gusto.
¿Qué les parece? ¿Difícil? ¿Verdad que no?
El arroz blanco (con o sin verduras, que se prepara igualito) va con todo lo que se imaginen: pueden elaborar guisos con él o servirlo para acompañar un delicioso mole o curry.
¡No le tengan miedo a la cocina y mucho menos a un elemento básico en nuestra deliciosa dieta mexicana!
¡Buen provecho, valientes nuevas cocineras!
Me encantó esta foto!!! esta ideal para el artículo!!! BEsos chicas!!
Me encanta el arroz y estoy segura de que prepararlo tiene su chiste. No me gusta el que tenga una apariencia fea, que esté batido, que esté apelmazado, que no tenga sazón, que no tenga sabor. Para mi gusto debe estar entero, esponjado y sabrosísimo. Me jacto de saber hacer un arroz buenísimo, con algunas de sus variantes pero al estilo tradicional. Gracias por antojarme este platillo riquísimo. Te mando abrazos.
Ali, a mí también!!! Es genial!!!!
Irma, jejeje, es muy fácil si ocupas este arroz, ¡impegable!!! una tiene que adquirir sus mañitas, ¿no crees? jejeje
besitos