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Elige el esqueleto que deseas tener de aquí a siete años

c1 esqueleto Elige el esqueleto que deseas tener de aquí a siete años Pensemos en que a partir del día de hoy podemos construir un nuevo esqueleto que después de varios años será diferente al que tenemos. Los avances médicos hacen posible saber cómo están nuestros huesos ahora, cómo van a cambiar y qué cosas afectan esos cambios, y entonces elegir los cambios que queremos para esos huesos.

Si no puedes vivir sin “el cafecito de la mañana” (o el té negro), hay que tratar de minimizar su efecto, consumiendo calcio extra de los alimentos o de suplementos, ya que la cafeína lleva a la pérdida de calcio a través de la orina. Por supuesto que depende de cada mujer, pero hay otros elementos que afectan la salud de los huesos y la lista es muy grande. Por ejemplo, quienes fuman deterioran su salud ósea de cuatro formas: puede originar una menopausia temprana y de ahí aumentar el riesgo de osteoporosis; los niveles de estrógeno son más bajos que en las mujeres no fumadoras porque el cuerpo metaboliza la hormona más rápido; los niveles de estrógeno bajos en sangre llevan a una densidad ósea más baja y al mantener un peso más bajo, que asimismo lleva a la densidad ósea baja, hay más riesgo de sufrir fracturas.

El consumo de sal de mesa es otro enemigo; cada 100 unidades de sal ingerida quitan una unidad de calcio de los huesos. Sin embargo, después de la menopausia, si se disminuye la ingestión de sal puede disminuirse la pérdida de masa ósea. Peor aún para los huesos es el consumo de refrescos de cola, los cuales contienen ácido fosfórico y por lo mismo, quitan calcio a los huesos, lo mismo que un consumo alto de proteína animal, debido a la generación de ácido en el cuerpo. O sea, que eligiendo otros hábitos de vida o de dieta, está en nuestras manos mejorar la salud ósea.

Por eso decimos que somos el arquitecto y constructor de nuestros huesos

Los huesos son un tejido vivo igual que la piel o la sangre o cualquier otra parte del cuerpo. Las células que construyen los huesos son muy activas y depositan calcio y otros minerales, terminando por quedar embebidas ellas mismas en el depósito, comunicadas con los capilares sanguíneos que las alimentan, y entre sí, por largos tentáculos. Estas células maduras del hueso (llamadas osteocitos) después de varios años están listas para el retiro. Entonces se disuelven junto con el hueso que las rodea y otra célula joven comienza de nuevo a construir hueso. Se puede decir que el esqueleto que tenemos hoy está hecho de células completamente diferentes de las de hace siete años. Lo interesante es que este esqueleto refleja la influencia de la dieta, el estilo de vida, el ejercicio, las medicinas, las hormonas y la genética que recibió durante esos últimos siete años.

Podemos influir en las características de los huesos que formamos

En condiciones óptimas, durante los años adultos el cuerpo tiene un balance entre formación y disolución de hueso. En la menopausia el balance se desvía hacia la pérdida de hueso y si ese proceso va más debajo de cierto nivel de mineralización, se presenta la osteoporosis. Los huesos se quiebran más fácilmente, no sólo porque tienen menos calcio, sino porque presentan una pobre arquitectura debida a la falta de vitaminas D y K. Por otro lado, la densidad ósea y por tanto la fuerza de los huesos se aumenta considerablemente con el ejercicio, sobre todo cuando se hace actividad física de alto impacto, de manera regular. Específicamente se recomienda correr, hacer aeróbicos, jugar tenis o squash, saltar la cuerda y cargar pesas.

En cuanto a la dieta para empezar hay que enfocarnos en el calcio y la vitamina D. Del primero ya hablamos anteriormente, así que aquí pondremos énfasis en que la vitamina D, es la que ayuda a que el calcio que ingerimos se absorba. Más importante para nosotras es recordar que la principal fuente de vitamina D son los rayos solares (gratis), seguida del consumo de pescado (salmón, atún fresco, sardinas). Recordemos también pensar en recibir proteínas de lácteos y fuentes vegetales, así como micronutrientes de frutas y vegetales para ayudar a construir la salud de nuestros huesos.

Cómo se puede medir la salud de nuestros huesos

Las pruebas actuales que se hacen para medir la densidad mineral de los huesos han ayudado a entender que es la osteoporosis y por lo mismo, predecir tu futuro en términos del riesgo de sufrir fracturas en la menopausia o después, debidas a la falta de fuerza ósea. Por ejemplo, el contenido de calcio en los huesos se puede determinar con una técnica de Rayos X de baja radiación que mide la densidad ósea en cualquier parte del cuerpo como la mano, el talón, etc.  La desventaja es que esta técnica mide la cantidad de calcio en los huesos, pero no la calidad del tejido óseo y cualquier resultado tiene que evaluarse en función de la persona completa (su edad, ingestión de calcio durante toda su vida, historia familiar, etc).  Otra forma de medir densidad ósea se basa en aplicar ultrasonido al talón, que es un método de menor costo y también mide la densidad ósea y se espera que dé mayor información sobre la arquitectura de los huesos. Esta última  actualmente se mide con números que van de -1 (bajo riesgo) a -2.5 (alto riesgo).

Otra prueba que sirve para conocer como está el proceso de destruir y construir huesos en nuestro cuerpo, es la medición de fibra cruzada en la orina que al dar una imagen dinámica de lo que ocurre en el tejido, se suma a la imagen estática de contenido mineral en el mismo, para ayudarnos a entender cómo se comporta nuestro esqueleto hoy y probablemente en el futuro.

Estos métodos, aunque no perfectos, son lo mejor que existe actualmente y permite que discutas con tu médico los riesgos de desarrollar osteoporosis en la menopausia. Pero hay mucho que podamos hacer para ayudar a construir un esqueleto más sano, con resultados que veremos dentro de siete años. Está en nuestras manos.

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