No consigo dormir, tengo una mujer atravesada entre los párpados.
—
Ya en dos artículos anteriores hemos descrito lo que es la incontinencia urinaria y la forma en la que podemos ayudar a mejorar la musculatura del piso pélvico con los ejercicios de Kegel.
Hemos recibido algunas dudas con respecto a este problema que como ya había dicho antes, es mucho más común de lo que pensamos, y que la mayoría de las mujeres que lo padecen lo sufren en silencio por vergüenza. Por eso es que vuelvo al tema para dar un poco más de información acerca de algunos “truquitos” que se pueden realizar.
Para que los ejercicios resulten eficaces es importante que te asegures de que ejercitas los músculos correctos. Para aprender cuáles son, resulta de gran utilidad seguir las siguientes instrucciones de forma ordenada:
1. Lubricarse un dedo (un poco de agua o lubricante generalmente es suficiente) e introdúcelo en la vagina o el ano.
2. Presiona o contrae los músculos del abdomen, concéntrate en lo que sientes en tu dedo, no tendrás presión en él, ya que estás usando los músculos incorrectos.
3. Ahora con los músculos del abdomen relajados y expulsando aire por la boca, poco a poco, aprieta tu dedo, como si trataras de contener una evacuación, ahora sí sentirás presión en él. Recuerda esta sensación, ya que esto es lo que debes sentir al trabajar los músculos adecuados.
Una vez que hayas ubicado el uso de los músculos correctos, debes realizar 45 veces el ejercicio diariamente, sin que sea necesario colocar el dedo en la vagina. Puedes realizarlos 15 cada vez, 3 veces al día: 15 recostada por la mañana, 15 de pie por la tarde y 15 sentada después de cenar. Para cada ejercicio contrae los músculos por 10 segundos y relájalos durante 10 segundos.
Al ir a orinar trata de contener la orina por 5 segundos, hazlo frecuentemente y trata de contener la orina cada vez por un mayor tiempo. Mientras más veces lo hagas, mejores serán los resultados.
A medida que practiques los ejercicios puedes aprovechar muchas situaciones para realizarlos. Los ejercicios se pueden realizar en cualquier postura. De pie, separando ligeramente las piernas, apoyada o no en una pared, ligeramente reclinada hacia delante con las manos apoyadas en una mesa; recostada boca arriba con las rodillas dobladas y las piernas ligeramente separadas; sentada con la espalda recta y, de nuevo, las piernas ligeramente separadas.
Para facilitar el aprendizaje comienza por hacerlo sentada en una silla, los pies descansando en el suelo ligeramente separados, inclínate hacia delante apoyando los codos y los antebrazos sobre los muslos, con esta postura se evita que se tensen o contraigan los músculos de las nalgas o del vientre que nos interesa mantener relajados. Cuando estés segura de que estas contrayendo los músculos apropiados puedes realizar los ejercicios en cualquier otra posición.
Adquiere el hábito de realizar estos ejercicios asociándolos a alguna actividad cotidiana como al contestar el teléfono, al usar el ascensor, al esperar el cambio de luz del semáforo, etc.
Recuerda que su práctica es excelente para la incontinencia de esfuerzo, pero existen otro tipo de incontinencia que se llama de urgencia del que también ya hablamos en un artículo anterior, para este tipo o para la incontinencia mixta es importante reeducar a la vejiga.
Si tienes el hábito de ir al baño más de una vez cada dos horas por episodios de urgencia urinaria, puedes beneficiarte con el entrenamiento de la vejiga, ya que ha demostrado ser efectivo tanto para la incontinencia de esfuerzo como para la de urgencia.
El entrenamiento de la vejiga combina ejercicios del suelo pélvico con varias estrategias que te permitirán llegar a controlar los episodios de urgencia al orinar y aumentar de forma gradual el tiempo entre visitas al baño, lo que te proporcionará un mayor control sobre tu vejiga.
El entrenamiento tiene como fin evitar que se produzca un episodio de incontinencia enseñándole a controlar la situación de urgencia y a “no perder el control”, estableciendo el tiempo para acudir al baño (habitualmente de unas 3 o 4 horas).
Mediante estas técnicas es posible conseguir: aumentar la cantidad de orina que la vejiga pueda almacenar sin dificultad, alargar el tiempo entre las visitas al baño para orinar, disminuir o hacer desaparecer la incontinencia.
Para realizar el entrenamiento de la vejiga debes estar motivada para iniciar y seguir un programa miccional. Según disminuya la incontinencia el programa miccional cambiará para que las visitas al baño se produzcan con menos frecuencia. Los resultados podrán tardar en aparecer hasta 6 y 8 semanas, pero la mejoría será perceptible al poco tiempo de comenzar el programa. El diario miccional se usa como punto de partida. Registra en tu diario durante una semana cuándo vas al baño, la cantidad de orina que expulsas y las pérdidas involuntarias de orina. Tu médico podrá diseñar un programa de entrenamiento basándose en la cantidad de tiempo entre sus visitas habituales al baño.
Durante la primera semana, irás al baño estrictamente según el programa. Si aparece un fuerte deseo de orinar, intentarás recuperar el control y esperar hasta la siguiente hora programada para hacerlo. Pero si el deseo es muy grande y no puedes evitarlo, podrás ir al baño reiniciando después el programa.
Cada semana, el tiempo entre visitas al servicio deberá aumentarse de 15 a 30 minutos, según la tolerancia que tengas. Si el número de pérdidas involuntarias de orina no disminuye en una semana, se deberá mantener otra semana el mismo programa de entrenamiento de la vejiga. Para muchas personas, las idas al baño cada 3 a 6 horas dan un buen resultado. Para la mayoría de las personas mayores, cada 2 a 3 horas se considera un resultado óptimo.
Cuando se presenta un deseo repentino y urgente de orinar, puedes estar tentada a salir corriendo al baño para evitar la pérdida de orina. Esta reacción puede causa más perjuicio que beneficio porque la vejiga se estimula e irrita más con los movimientos apresurados para ir a orinar.
Otros consejos útiles son utilizar algún dispositivo de alarma para recordar la siguiente visita al baño, beber líquidos como se hace habitualmente. No restringir la ingesta de líquidos, pero evitar alimentos o bebidas que contengan cafeína, registrar cuándo vas al baño y las pérdidas involuntarias de orina es su diario miccional. Vas a aprender hábitos completamente nuevos para el control de la vejiga. Aunque el progreso pueda parecer lento, siéntete estimulada incluso por pequeñas mejorías en sus síntomas. Los resultados valen el esfuerzo.