No consigo dormir, tengo una mujer atravesada entre los párpados.
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Para poder funcionar correctamente, nuestro organismo necesita ingerir diariamente distintos minerales a través de la dieta. Algunos de ellos son necesarios en cantidades de unos pocos miligramos y, sin embargo, son esenciales para la salud del ser humano. Este tipo de minerales reciben el nombre de oligoelementos y el hierro es uno de ellos.
El hierro se encuentra en nuestro organismo en una cantidad que se sitúa entre 3.5 y 4.5 gramos, especialmente en la sangre (es un componente fundamental de la hemoglobina en los glóbulos rojos), pero también en el hígado, en el bazo, en los músculos y en la médula ósea. El hierro desempeña varias funciones en nuestro cuerpo, pero la más importante de todas es la de transportar oxígeno a la sangre de todos los tejidos y las células de nuestro cuerpo, elemento esencial para el desarrollo de los mismos.
Si en nuestro organismo disminuye la cantidad de hierro disponible, entonces nuestra médula ósea no puede fabricar la cantidad suficiente de glóbulos rojos. De modo que cuando los niveles de hemoglobina disminuyen por debajo de cierto límite, aparece la anemia ferropénica, que es la forma más frecuente de anemia. En las mujeres en edad fértil el aumento de pérdidas menstruales es la causa más importante, además, durante el embarazo y la lactancia el cuerpo de la madre necesita mayores cantidades de hierro para el bebé, por lo que estas mujeres pueden desarrollar anemia si no reciben un aporte adecuado del mismo.
Por otro lado, las dietas desequilibradas que brindan una cantidad insuficiente de hierro o la disminución de la capacidad de absorción del mismo, pueden provocar también una anemia ferropénica.
La carencia de hierro y la anemia causan una variedad de síntomas, los más importantes son: fatiga, palidez de la piel, irritabilidad, dificultad para concentrarse, disminución de la memoria, fragilidad del pelo y las uñas, mayor riesgo de padecer infecciones y mayor duración de las mismas.
Aparte de tratar la causa que origina la anemia ferropénica, se deben recuperar los niveles de hierro disponibles en el organismo. El tratamiento de elección para conseguirlo consiste en administrar hierro (sales ferrosas) por vía oral, la más empleada de todas es el sulfato ferroso, que siempre debe ser bajo prescripción y supervisión médica.