Quiero hacerlo simplemente porque quiero.
—
La primera vez que descubrí que me gustaba cocinar seguramente fue cuando mi mamá preparaba su famoso pan de avena y toda la casa se impregnaba del irresistible olor.
Después un día me pregunté por qué no estudiaba más a fondo este gratificante oficio. Empecé haciendo galletas y debo confesar que al principio ni yo me las comía, pero como soy un tanto terca comencé a practicar y con el paso del tiempo fui mejorando. Como todo es cosa de tener paciencia y sobre todo, de muchas ganas y pasión al hacer las cosas.
Y fue así como se volvió en uno de mis pasatiempos favoritos.
Siempre que estoy feliz cocino; cuando me siento triste, cocino; me gusta cocinar para los míos; la comida es el pretexto perfecto para reunirse, para celebrar, para convivir con la familia, con los amigos, con los seres amados. Hay platillos perfectos, comida que tiene los ingredientes exactos para llevarte al cielo, para ganar los mejores premios, esos que otorgan los más educados paladares.
Cada día una nueva tendencia irrumpe en el medio para apoderarse del trono como la más vanguardista, la más innovadora, pero para mí, la cocina es algo más que un montón de química exacta o trazos perfectos y limpios a la hora de montar un platillo. Para mí la perfecta cocinerita es aquella que pone todo su amor y cariño en cada una de sus creaciones; los mejores platillos son los que nacen del corazón y llevan impregnados el más puro y auténtico amor, porque al final no hay nada más gratificante que la sonrisa de tus comensales.
Receta del pan de avena
1 taza de harina para hotcakes
1 taza de jugo de naranja colado
1 taza de avena
5 huevos
1 cucharadita de vainilla
1 taza de aceite de maíz ¾ de taza de azúcar
Procedimiento
1. Precalentar el horno a 180 grados centígrados.
2. Licuar todos los ingredientes menos el aceite, cuando estén perfectamente integrados, agregar en forma de hilo el aceite.
3. Engrasar y enharinar un molde y vaciar la mezcla a ¾ partes de su capacidad.
4. Hornear de 30 a 45 minutos aproximadamente o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.