Por: (26)
(5 votes, average: 0.00 out of 1)
278 visitas

¿Bullying laboral?

¿Por qué dejaste el trabajo?, ¡Qué poco aguante!, ¿Fue sólo un berrinche o qué pasó? Son algunas de las expresiones que escuchamos cuando decidimos abandonar un trabajo. Cuando yo lo hice había motivos poderosos pero sin duda, el que mi trabajo fuera desacreditado y algunas otras cosas como no salir a mi hora, o si salía a tiempo, incluso cuando yo ya no tenía pendientes, recibía una llamada para “reclamarme” mi falta, argumentando la enorme carga de trabajo que se tenía en la oficina y que me regresara; no poder tomar mis vacaciones completas, hacer el trabajo de tres personas y que no se me motivara económicamente, hicieron que lo dejara, aunque me encantara y amara lo que hago.

Platicando con mi prima de dichos hechos, me comentó acerca del mobbing o terror psicológico en el ámbito laboral. Mucho se ha hablado ya del bullying en las escuelas pero poco se sabe que en las empresas y en los lugares de trabajo también se da este fenómeno.

bulling ¿Bullying laboral?Generalmente cuando hablamos de bullying,  la primera imagen que nos viene a la mente es la de un estudiante fortachón amenazando a alguien menos popular; pero la realidad es que muchos adultos sufren bullying a diario en sus lugares de trabajo. Me quedé reflexionando y pensando si había sufrido o no de mobbing, es cierto: cometí un error, causado por la excesiva carga de trabajo que tenía y que afectó mi salud generando estrés, que me había llevado ya, a tomar medicamentos; pero ese error se pudo solucionar sin los comentarios y las acciones que me llevaron a tomar la decisión de abandonar mi trabajo, sin importarme nada más que mi bienestar.

Pero leyendo más acerca de esta situación y tratando de no ponerme en el papel de víctima y mártir, porque tampoco es mi estilo, encontré datos que son importantes conocer para ser tratados de manera digna en el trabajo, ya que todo trabajo es importante para el correcto funcionamiento de una empresa. Todos somos un equipo y las responsabilidades y funciones, deben ser repartidas de manera equitativa.

De acuerdo con el Workplace Bullying Institute (WBI), una organización creada para ayudar a los empleados que sufren bullying, en los Estados Unidos, el término se puede definir como: “maltrato lo suficientemente severo como para comprometer la salud de un empleado, poniendo en peligro su carrera laboral y haciendo tensas las relaciones con sus familiares y amigos”.

Por lo general, los bullies, tanto en las escuelas como en los lugares de trabajo, son aquellas personas que por sus propias inseguridades tienden a intimidar y humillar a sus “objetivos” con la esperanza de ganar o mantener cierto poder y status. Pero específicamente en el ambiente laboral, el bullying ocurre de gerentes o directivos a sus empleados, con la diferencia de que en la primaria podías hablar con la maestra, mientras que aquí el riesgo de perder el trabajo está en juego. El propósito del bullie, es avanzar en sus carreras y no permitir que los demás resalten o consigan promociones ni aumentos de sueldo.

El bullying en el trabajo es, por lo general, un peligro silencioso. Sobre todo en países menos desarrollados en donde es normal que los jefes abusen de sus empleados y no existan códigos de conducta muy específicos que detallen qué es abuso laboral y qué sí es “permitido”.

La persona “bulleada” puede tener serias consecuencias ya que el aspecto emocional y físico se desgasta severamente aunque muchas veces la víctima de este tipo de acoso se “aguanta” por miedo a perder el trabajo o por quedar como una persona quejumbrosa y “que no aguanta nada”.

La descripción de este fenómeno se atribuye a Heinz Leymann, que creó un inventario “demostrable” que consta de 45 actividades típicas del mobbing distribuidas en cinco apartados.

  • Limitar la comunicación.
  • Limitar el contacto social.
  • Desprestigiar su persona ante sus compañeros.
  • Desprestigiar y desacreditar su capacidad profesional y laboral.
  • Comprometer la salud.

La mayoría de las investigaciones coinciden en señalar que las víctimas del acoso laboral, son personas con elevado sentido de la ética que en muchos casos han renunciado a mantener una postura en situaciones injustas propias o del entorno. También se han destacado otras características como autonomía, alta cualificación, empatía, popularidad  a la vez que cierta ingenuidad y dependencia afectiva.

Los rasgos más habituales del acosador son la mediocridad, la envidia, el narcisismo, la necesidad de control, la inseguridad, el oportunismo, la falta de transparencia, también encontramos a los hablan mucho y no dejan opinar a nadie; existen los que quieren tener la razón en todo y a toda costa y algunos descalifican el trabajo del otro “por su bien”, acotando que les enseñan a hacer mejor las cosas.

Problemas como este deberían también atacarse con la misma fuerza que el bullying escolar;  y más que nada porque repercute además de la productividad en el trabajo, también en la vida personal. Pues estas personas ya no son las mismas en su vida diaria, al salir de su jornada laboral.

Otro de los riesgos del bullying es padecer el llamado Síndrome de desgaste profesional o “Burnout” el cual puede aumentar el nivel de glucosa en la sangre así como también aumento en los lípidos e hipertensión arterial y con el tiempo aumenta el riesgo de infarto al miocardio y accidentes cerebro vasculares.

El síndrome de Burnout es una enfermedad laboral moderna que comenzó a ser estudiada a mediados de la década de los 70’s como estrés crónico. Su manifestación más notable es la de un cuadro caracterizado por el agotamiento emocional. Acosar a los trabajadores, ser desorganizados, desconfiar de los empleados y creerse un sabelotodo, son algunos de los pecados más comunes que cometen los jefes. Los líderes de un equipo de trabajo cometen equivocaciones como asegurar que no pueden aprender nada de sus subordinados, no saber delegar responsabilidades ni comunicarse con su personal. Además, este tipo de líder hace trabajar extra a sus subordinados porque las cosas se le ocurren en el último minuto, y después los culpa de perezosos ante sus superiores. Sí, así es, lo anterior es bullying.

En mi caso aún sigo pensando si lo padecí o no, pero aprendí que en mi siguiente trabajo, si bien no estoy sugiriendo que no tengamos iniciativa o que no apoyemos cuando sea necesario, definitivamente le daré prioridad a las actividades para las que fui contratada. Aprendí mucho, lo reconozco pero también perdí mucho por no balancear las cosas y he de reconocer que tenía miedo a quedarme sin un ingreso fijo, pero cuando las cosas se salieron de control tomé la mejor decisión: mi dignidad y el respeto que tengo a mis conocimientos pesaron más y sé que puedo comenzar de nuevo.

 

Imagen: CC 2.0 por Kheel Center, Cornell University

Articulos Similares:

Guardado en: Destacados, El Mundo, Mi Sociedad Tags: , , ,

Nadie ha comentado, anímate

Responder