Quiero hacerlo simplemente porque quiero.
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Como Alicia… en el País de las Maravillas
Al nacer… cada mujer lleva en el alma un mundo perfecto, así, como el que Alicia lleva en su sueño: un País de Maravillas.
Este regalo de diferentes envolturas, tiene en su interior sin temor a equivocación, una infinita capacidad de amar, una dosis de ternura, una raya de compasión, una llamarada de inextinguible fuerza, un latigazo de valor inexplicable, una inclinación natural para el perdón. Un mundo perfecto…como el de Alicia.
Lo sabemos, porque no hay en esta Tierra mujer, que en algún momento, no haya descubierto estas maravillas al amar un hombre, al hablar a un hijo, al honrar un padre, sosteniendo un amigo….
Al crecer su mundo se llena de paisajes confusos, conejos escurridizos, gatos chocarreros, sombrereros locos , reinas de crueles corazones, y rosas…muchas rosas.
En este mundo absurdo, espera con paciencia en la penumbra; ojos semiabiertos, cuidando lo que por natura le fue encomendado, instintos atentos al menor indicio de felicidad, con la fe absoluta que le dio la vida y el corazón dispuesto a volver a empezar. Sabiduría le podrías llamar.
Al morir… devuelve a la Tierra su cuerpo y su espíritu, para que crezca un árbol, donde sueñe Alicia.
Las mujeres al nacer, al crecer, al morir… llevamos por nombre Alicia y guardamos dentro Un Mundo de Maravillas. Lo saben las abuelas y lo supieron sus madres antes que ellas, ahora lo sé Yo y también lo sabes Tú.