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El recuento de los años

La edad que acumulan las personas en la vida deja en su paso muchas experiencias importantes con las que pueden tener infinidad de logros. El ser humano envejece desde el momento en que nace, parece una paradoja pero es una realidad.

Desde el punto de vista cronológico, algunos teóricos diseñaron rangos de edad en los que dividen las diferentes etapas por las que transitan los seres humanos en la vida, lo que se clasifica de la siguiente manera:

La infancia, desde el nacimiento hasta los doce años de edad; la adolescencia, de los doce a los veintiuno; la adultez de los veintidós hasta los cincuenta y nueve para darse la tercera edad desde los sesenta años. Estos rangos son aproximados.

El impacto que causa la edad en las personas es de diferente manera: hay a quienes les “pesan los años”, que manifiestan desagrado en cada fecha que festejan el aniversario de su nacimiento, también se cuentan a las que les es totalmente indiferente y a otras más que les agrada pero al mismo tiempo aprecian lo que la edad les deja.

Normalmente cuando los individuos son menores, tienen una urgencia enorme por crecer para cumplir la mayoría de edad, pues se imaginan que tendrán un cambio significativo en su vida. Consideran que cuando llegan a los dieciocho, pueden hacer y deshacer, ir y venir, entrar y salir a su antojo, sin tomar en cuenta que las implicaciones de la mayoría de edad se orientan hacia personas que se supone, se conducen responsablemente. Toman la mayoría de edad a su conveniencia.

Cuando las personas llegan a la mayoría de edad, entonces se trata de la edad desde el enfoque social, pues inicia con el ejercicio de derechos y obligaciones civiles que deben observar.

En la etapa de la vida de las personas que son jóvenes adultos, reviste una gran importancia la socialización, es cuando afirman su aceptación en grupos de iguales, también se empiezan a relacionar sentimentalmente con personas con las que comparten situaciones similares y que los hacen sentirse identificados.

Estos adultos inician la conjunción de elementos que desde el punto de vista físico, biológico, psicológico y social determinan la línea que orientará su vida futura. Se asume que cuentan con madurez, las experiencias de vida se tornan significativas además de que marcan su estado emocional, acumulan vivencias de trabajo que les permiten adquirir más conocimientos.

Es cuando establecen compromisos de compartir su vida con otra persona, acto que los hace mucho más responsables para reafirmar su condición y continuar con un plan de vida trazado en combinación con la persona elegida.

Se afianzan en asuntos laborales que les traen como resultado una mejor calidad de vida, el conocimiento y la experiencia acumulados fructifican y se van consolidando en bienes materiales.

A un gran número de individuos les deja una huella terrible cada década por la que pasan, sobre todo cuando su edad se acerca a los cuarenta. Si bien es un momento interesante de la vida, a algunas personas les significa un acercamiento a la madurez en un grado mayor. Sin embargo, es cuando se puede hablar de plenitud.

Una década más y empiezan a asomarse algunas señas físicas que son irremediables, como las “líneas de expresión” facial, los cabellos plateados, quizá algo de acumulación de grasa en diferentes partes del cuerpo, vulnerabilidad en el estado de salud, entre otras.

“Los de oro”, son los años que más impactan, algunos sujetos están preocupados por haber perdido su popularidad, se marcan como reto conquistar personas mucho más jóvenes que ellos, para reafirmarse como atractivos y que todavía son capaces de llamar la atención. A algunos les llaman “rabo verdes”. Esas relaciones se caracterizan porque se complace a la pareja en todo tipo de caprichos, sobre todo los que se pueden solventar con dinero.

Por decreto presidencial, en México, las personas de sesenta años ya son ancianas. Al llegar a la esa edad, van corriendo a sacar su credencial que los acredita de la tercera edad. Con esa identificación, tienen un montón de canonjías como son descuentos en varias cosas. Sin embargo, es otro golpe para el ego.

No cabe duda que la edad es solo una unidad de medida. El momento, las circunstancias, las condiciones en las que se cumplen años, marcan en las personas diversos sentimientos al respecto. Acumular experiencia, sabiduría, madurez, dinero, bienes materiales, solo se logra con el tiempo. La percepción de cada uno con relación a su edad es una cuestión meramente de actitud. Esa es la clave.

“Jóvenes y bellos”, les digo a mis alumnos en clases. “No se preocupen, que las dos cosas se quitan con el tiempo…”

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9 han comentado

  • Tere ayala dice que:

    Interesante articulo, me encanto la última frase. Saludos

  • martha Reyes dice que:

    la edad tiene siempre beneficios y sobre toso cada año nos va dando experiencia y sabiduría.

  • LIC.FEDERICO R.SINTA MORENO dice que:

    COMO DECÍA MI ABUELA “LA ÚNICA ENFERMEDAD QUE SE QUITA CON EL TIEMPO ES LA JUVENTUD”
    EXCELENTE ARTÍCULO,SALUDOS.

  • Pablo dice que:

    Ay, Irma, esta vez voy a disentir contigo: lo de jóvenes se nos quita con los años, pero la belleza no. Y me explico: una vez estaba cambiando de canales frente al televisor y de repente vi una señora, que aparentaba unos setenta años, con el pelo atado y hablando para la cámara, pues le hacían un reportaje. Y me dije: esta mujer es hermosa!! Y sigo creyendo que lo es. No recuerdo ahora su nombre pero el caso es que pasó su vida dedicada a la causa de proteger a los animales, y su rostro parecía iluminado por el amor que había puesto en esa tarea, y le daba una expresión de enorme belleza. De manera que propongo a todos los jóvenes y bellos que se pongan a trabajar para vivir una vida apasionada y generosa, que es el modo de conservar la belleza. La juventud es otra cosa… GRACIAS IRMA!!! Como siempre, muy buenas tus reflexiones!!!

  • Celiamaría dice que:

    Amiga, como siempre con acertados comentarios. Yo pienso que la juventud es cosa de actitud, es un estadi interno que refleja belleza al exteripor sin importar la edad, que dicho sea de paso bien vividos los años ¿qué imposta cuantos?.
    Gracias.

  • Rosalba Núñez Montelongo dice que:

    Querida Irma, cracias por enviarme estos artículos, yo en lo personal creo que aunque la juventud se vaya, la belleza puede permanecer con la actitud que tengas frente a la vida, es interna, brota de tu esencia como ser humano y te transforma irradiandola.Me sorprende enormemente cuando observo y escucho personas inteligentes, carismáticas, con actitud positiva y seguras de sí mismas, creeme, no reparo ni siquiera por un momento en si son guapas o no, jóvenes o no, porque me cautivan con su sola presencia. En fin,yo creo que la vida bien vivida es fascinante y la acumulación de años y expriencias es lo mejor. Te mando un gran abrzo y felicidades. Rosalba

  • mariale uribe dice que:

    Para mi ser joven es cuestion de actitud…. aunque por decreto sea casi anciana…!!!
    Excelentes reflexiones!!!
    Saludos.

  • Margarita Sotres dice que:

    Gracias por compartir tus reflexiones, me hacen mucho bien; claro que no importa la edad cronológica, siempre y cuando tengas un espíritu libre, joven y entusiasta, así como Tú y muchas personas más que conozco. Saludos.

  • Irma Barquet dice que:

    Gracias mis queridos amigos lectores, por tener el tiempo de pasar por este espacio y hacerme sus comentarios, que son, definitivamente, para mejorar en mi tarea de escribir. Les mando abrazos.

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