El amor verdadero, el amor ideal, el amor de alma, es el que sólo desea la felicidad de la persona amada sin exigirle en pago nuestra propia felicidad.
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(http://www.femredmujeresonline.com/)
Siempre he sido una amante de las nuevas tecnologías. De niña prefería jugar con el Atari y con el tren de mi hermano en vez de las muñecas, mi hornito para hacer pasteles “con un foco” me parecía mágico y me fascinaba. En cuanto comencé mi vida profesional compré una Palm con teclado, la usaba como mini-computadora.
En esta etapa profesional de mi vida, he impartido clases de Maestría en el sistema virtual del ITESM, tengo un grupo en Facebook abierto que se llama como este Blog: “Gener@ la equidad” y desde mediados de diciembre del 2009 ingresé a la plataforma de Twitter, al cual accedo en muchas ocasiones a través del Blackberry que me regaló mi marido en Navidad. A raíz de esta última experiencia de encuentro con tanta gente interesante, quiero compartirles esta reflexión sobre las tuiteras en la red.
El punto de partida de la reflexión que quiero compartir hoy con ustedes, se relaciona con una noticia que presentó la BBC de Londres sobre el Twitter en México, el pasado 19 de enero. En este artículo afirmaban que el Twitter mexicano se ha convertido en un espacio para el activismo y la protesta social. A raíz de esta afirmación se me ocurrió la siguiente pregunta: ¿Cuál es el papel de las mujeres en estas redes? ¿Es posible que el Twitter se esté convirtiendo en un instrumento que nos permita trascender los estereotipos tradicionales de género?
En estos días, un grupo de “tuiteras” hemos tenido la oportunidad de analizar críticamente los estereotipos de “mujer” que aún se perpetúan en los comerciales de televisión. El análisis fue incoado por María de las Heras (@Mariadelasheras), quien comentaba: “¿Por qué suponen los anunciantes que la felicidad de las mujeres es que brillen los pisos y nos quede la ropa suavecita?“.
Efectivamente, aún en el ámbito publicitario se sigue concibiendo a las mujeres como las únicas encargadas del trabajo doméstico y del cuidado de infantes. Es evidente que no cuentan con referentes que susciten la revisión crítica sobre la rígida separación que ha existido entre los roles femeninos y masculinos, de tal manera que incluso en esta época llamada postmoderna se sigue considerando “normal” que hombres y mujeres tengan “mundos paralelos”, como afirmaba Luce Irigaray, y que lleguemos hasta el grado de concebir al “hombre=público” y a la “mujer=privada” (esta última aportación ofrecida por Jean Bethke Elshtain).
Les comparto esta experiencia dialógica porque me gustaría que observemos un ejemplo más de que Twitter puede ser “algo más” que una red social, aunque hay quienes pueden usarlo sólo para esos fines. Sin esta plataforma nunca hubiera existido este pequeño foro de análisis crítico sobre los estereotipos femeninos, Twitter es una especie de ágora virtual que nos remonta a las plazas públicas o los centros políticos de los griegos. Gracias a Twitter podemos desarrollar argumentos con mensajes cortos sobre los temas más variados, y en ese sentido podemos afirmar que las redes cibernéticas no son sólo sociales, sino que pueden convertirse en plataformas valiosas para la participación ciudadana.
El cuestionamiento central de nuestro análisis se relaciona con lo que Hannah Arendt plantea sobre el carácter político de la condición humana. La política es ese ámbito que no debe ser reducido a la jerarquía del Estado, sino que favorece la pluralidad que caracteriza a lo humano e integra la diversidad a través de la convivencia democrática. Participar en la política es “nacer” en el escenario de los otros, a través de la acción y del discurso nos revelamos libremente ante los otros y nos organizamos para actuar de manera concertada y plural.
Esta filósofa citaba frecuentemente el poema de W. H. Auden, que se traduce así:
Los rostros privados
en lugares públicos
son más bellos y sabios
que los rostros públicos
en lugares privados
(cit. por http://bit.ly/7ljdL4).
Twitter es un espacio cibernético público, porque a diferencia de Facebook, te puede “seguir” quien lo decida. En Twitter se “revelan” esos rostros privados de las mujeres cibernéticas, que estamos siendo partícipes de un contexto que favorece el diálogo plural y además potencia nuestra dimensión ciudadana, en la medida que participamos en el debate o promovemos la acción junto/con/en los acontecimientos de la vida pública.
Yo he llegado a Twitter para quedarme, en la medida que siga siendo un espacio propicio para construir a través del discurso y la acción una sociedad mexicana más respetuosa de los derechos humanos, equitativa y promotora de la corresponsabilidad entre las realidades que hoy se encuentran escindidas: partidos políticos y ciudadanía, legislación y prácticas sociales, ricos y pobres, hombres y mujeres, generaciones presentes y futuras.
La presencia de las mujeres en redes como Twitter es muy significativa. Cuando comencé a realizar esta reflexión que les comparto, pensé que sería más valioso integrar la percepción que tenemos varias mujeres “cibernéticas” sobre nuestro papel y expectativas al participar en espacios de esta índole. Un incipiente grupo de 22 tuiteramigas escribimos nuestra postura al respecto y la presentamos en este espacio, esperamos que muchas más mujeres se sumen a esta reflexión colectiva, para compartir sus “ciberbiografías” en el Blog que hemos creado para este fin (http://www.femredmujeresonline.com/). Ana Schwarz (@anaschwarz) es la administradora de este espacio de encuentro cibernético que está comenzando, y afirma que la red es “para la MUJER de forma especial, otra forma de brindarle oportunidades para su realización personal y profesional”.