Por: (25)
(No Ratings Yet)
288 visitas

Yo marcho con las putas

Hay rostros que he olvidado; el de compañeros de escuela, el del primer niño que me gustó, el del chavo que vi en la combi y me encantó, o los rasgos detallados del hombre a quien besé por primera vez; por otro lado, hay muchos que no pierdo de mi mente, y uno de ellos, son ese par de ojos retadores de un desconocido, de un macho totalmente odioso, quien me pareció de lo más despreciable en aquél momento (y sigue pareciéndome). Hablo de esa persona que no tuvo reserva alguna para tascalear, manosear, meter la mano, y coger, de manera muy insolente y tosca, la parte más íntima de mi cuerpo de 11 años de edad.

Esa era mi edad cuando tuve una de las peores experiencias invasivas sobre mi cuerpo, si no es que ha sido la peor, antes de eso, por supuesto no faltaron los manos resbalosas de compañeritos púberes (pero no menos irrespetuosos) o los ojos curiosos de un escote, y los arrimones en las fiestas de tardeada, entre otras cosas comúnmente desagradables.

Recuerdo que ese día, el muchacho adolescente de vestimenta tipo “cholo”, seguramente se había colado a la tardeada de mi secundaria para faltarnos al respeto a púberas inexpertas como yo. Aún guardo memoria de lo que me hizo sentir; una mezcla entre ira, miedo, inseguridad, indignación, desconcierto, y mucha, mucha vergüenza, pues me preguntaba ¿qué había hecho para recibir tal trato? si mi vestimenta constaba de un pantalón de mezclilla y una blusita coqueta ¡¡Por Dios!! Era una niña de once años, quizás sí, un tanto desarrollada, pero NIÑA al fin.

Yo me encontraba de espaldas, platicando con más amiguillas, esperando ver al objeto de mi afecto, inadvertida, cuando repentinamente sentí una mano entrar y salir de mi entrepierna, así, sin más, sin decir agua va, sin más permiso que la voluntad del individuo, sin más autoridad que sus ganas de tocarme, sin más censura que mi ignorancia; bruscamente y de la nada, introdujo su asquerosa mano, WTF!!, me cuesta trabajo concebir que alguien puede disfrutar un acto así, Damn!! Qué clase de homínido puede violentar un cuerpo ajeno y acto seguido, permanecer tan tranquilo, porque cuando voltee a ver qué diablos pasaba, ahí estaba él, mirándome, con ese tono de orgullo en sus ojos, que me decían  sarcásticamente entre pregunta y declaración imperativa  “¡¿te gustó PUTA…?!”

Estaba congelada, inmóvil, no se me vino mucho a la mente, y me apresuré a alejarme de ahí, tenía ganas de vomitar, de golpearlo, de correr, esconderme, de estrellar su cara contra el pavimento hasta que esos ojos dejaran de mirarme así, con un matiz de ganadores, de retadores; porque a parte de todo me retó, sin decir nada, yo pude leer su expresión de “qué… ¿vas a hacer algo?” Fue repugnante.

A veces quisiera tener la oportunidad de tele transportarme al pasado, a ese día, y defender a esa niña de once años, quien no tenía ni PUTA idea de lo que estaba pasando, o de qué PUTAS hacer, excepto llorar, porque eso hice, lloré desconsoladamente en los brazos de mi madre, y me avergoncé de mi cuerpo, de mis bubis, de mi trasero en crecimiento, de mis piernas torneadas, de mi piel suave y de mi condición; me abochorné por estarme transformando, me turbé por sufrir la metamorfosis que atraviesa toda mujer, me avergoncé de serlo… Y todo por un imbécil irrespetuoso, un idiota lujurioso, ese majadero espécimen humano, de quien aún recuerdo su mirada, y la horrible sensación de su mano en mi entrepierna.  A ese animal “racional”, ahora sin duda ni titubeo, le rompería la cara y los HUEVOS.

260075 10150671097565393 676715392 19437653 6440805 n 590x605 Yo marcho con las putasAsí que hoy, segura de mi persona y mis capacidades, consiente de mi inteligencia, orgullosa de mis senos, piernas, pompis, caderas, cuello, etcétera; gozosa de mi género, libre de elegir a quién dejar pasar en mi entrepierna, a quién no, y a quién quizás –jajaja-, he decidido que la IMBECILIDAD Y LA IDIOTEZ son también efectivas fuentes de inspiración; por ello, aquella niña confundida de once años se ha convertido en una PUTA, sí, de esas que van a marchar el 26 de junio, para dejar claro a quien aún tenga dudas, de que NINGUNA VÍCTIMA GOZA el acoso ni el abuso, y si por manifestarlo nos convertimos en lo que sea que quieran nombrarnos, que así sea, porque ultimadamente, MI CUERPO ES MÍO y yo decido qué PUTAS hacer con él. Punto.

P. S. No acostumbro hablar así, pero ¡¡qué PUTAS!! La ocasión lo amerita.

Articulos Similares:

Guardado en: El Mundo, Mi Sociedad Tags: , , ,

Uno dijo que...

  • alicia ortiz dice que:

    Y si!!! Claro que la ocasión lo amerita, y ahí estaremos apoyando esto que como bien dices!!! Ninguna víctima goza el acoso ni el abuso, y para eso caminamos, para recordarlo y para despertarlo, porque much@s creen que así es, y no hay nada que hacer, y otr@s, lasque si creemos que no esta bien, podemos hablr para que ell@s reconozcan sus derechos, y así hacer saber a todos que como dices; ninguna persona goza de ser violentada.
    Gracias Laura!!!

Responder