Por: (48)
(4 votes, average: 0.25 out of 1)
418 visitas

Eligiendo a mi propio Dios

c5 dios Eligiendo a mi propio Dios“Es un concepto que no puedes poner en palabras”, “Es el espacio entre las palabras”, “Es el hueco que existe entre mi esposa y yo”, “Es como una sonrisa”, “Es un negocio”, “Dios es amor”, “Es una forma de control”…

¿Qué es Dios para ti? ¿Te lo has preguntado?

Un cineasta tomó su cámara y viajó por 23 países haciendo esa pregunta. Las respuestas han sido tan predecibles como graciosas, sorprendentes y profundas.

La cinta “99 minutos en el cielo” (Oh my God) del inglés Peter Rodger nos acerca a las principales religiones del mundo así como a las creencias de algunos pueblos indígenas, como los Aborígenes o los Mayas.

¿Qué es Dios? Al parecer es una cuestión para la que todos deberíamos de tener una respuesta, quizá la tenemos, quizá nunca lo sabremos. Pero al preguntárnoslo ya estamos dando un importante paso.

“Yo estoy haciendo una pregunta: depende de ti llegar a una conclusión”, dice Peter. Yo también hago la misma pregunta. Porque sí creo en Dios.

Para mí, Dios no es un concepto que se puede explicar, es más bien uno que se puede vivir; que no se describe, se siente, se mira, se huele, se percibe con los ojos cerrados.

He tenido un Dios con barba, canoso y escoltado de un lado por una palomita y por el otro de un muchacho de buen ver. Decían que era el mismo pero eran tres. No entendía pero sabía que era real, que era padre y que era bueno, aunque había que temerle.

Después tuve un Dios menos corpóreo, menos masculino y más femenino, que no eran dos o tres sino uno. Todo junto pero uno.

Luego tuve un Dios que era un universo, una fuerza divina y que se parecía mucho a una galaxia o alguna nebulosa cargada de estrella. Yo era una de esas estrellas que formaba parte de la imagen.
Para mí Dios es todo lo anterior, incluyendo lo que dijeron las personas de arriba.

Pero, ¡pobre Dios! Es tantas cosas y tantas otras que suceden en su nombre. Cosas terribles, mortales, muy alejadas de mi concepto, torcidas, podridas. Ese, para mí no es Dios.

Tampoco es castigo, orgullo o género; no es un ser, ni es excluyente ni condiciona. No necesito de intermediarios para llegar a él porque está dentro de mí, pero también fuera, en todo lo que me rodea.

Ante todo y sobre todo, para mí es una fuerza de vida, algo que se siente, no se aprende. Sí, puede ser que se encuentre, que se reencuentre, se pierda o se olvide, pero ES. Amor luz vida cine hermanos arte paz aire palabras agua música tierra luna estrellas risas fuego espíritu lágrimas alma pensamientos… sonrisas. Todo eso es Dios.

Al menos para mí.

99 minutos, 99 años, 99 segundos, lo que sea que necesites, cuando eliges a Dios… lo eliges.

Articulos Similares:

Guardado en: En qué creer, Espiritualidad Tags: ,

2 han comentado

  • lucía aceves dice que:

    Maravilloso texto! Y asi es como pasa. me hizo recordar los conceptos que he tenido de Dios a lo largo de mis 36 años de esta vida y vaya! hay material para una peícula entera o para una saga como las que estan de moda hoy día.

    Lo más importante es que el que tengo ahora, es el que me sienta mejor, me hace sentido y que lo comparto con las personas importantes de mi vida.

    gracias por tus letras Ü

  • Lata dice que:

    Lucía!!! Gracias a ti por pasar y comentar, qué bueno que te acordaste… y lo compartes.

    Un abrazo Ü (me encantó tu carita feliz!!!)

Responder