Un hombre siempre tiene razón cuando admite que se equivoca frente a una mujer.
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El ser humano es un ser integral, es un ser que en su unidad es mente, es cuerpo y es espíritu… condición que en muchas ocasiones olvida y que deja de lado por la premura del ritmo de vida, que le absorbe, que le ocupa y difícilmente puede desatender.
Sí, las circunstancias han llevado al Ser Humano a vivir condicionado al tiempo, al trabajo… ocupado por mantener una obligación más que un sueño, y con la creencia de que cubrir la obligación le permitirá alcanzar el sueño, y así se desvive por tener que atender a todas aquellos aspectos que le evitan disfrutar de la vida dejándose llevar por lo que ha creído que es importante, como el caballo que es impulsado por una zanahoria que cuelga delante suyo, a manera de motivador, haciéndolo moverse con el sueño de alcanzarla un día…
El paso de los años, la demanda del status quo, las necesidades de tener antes que de Ser han confundido al hombre y a la mujer buscando caminos que los llevan a alejarse de sus necesidades reales y auténticas, de sus centros y de sus voces interiores.
Todo este remolino de la vida ha llevado al hombre a perder su sentido de existencia, dejando de reconocer los mensajes de su cuerpo y entregando su poder, por ejemplo, a un médico que le diagnostique ante cualquier dolencia para poderlo “curar” basándose muchas veces en complicados tratamientos que se enfocan en quitar el síntoma sin tratar la raíz del problema y perjudicando otras partes que no estaban lastimadas. Por otro lado tenemos hombres proveedores enfrascados en sus trabajos y a expensas del jefe viviendo frustración, sin la libertad que les corresponde para disfrutar de las actividades que podrían ser prioridad para sus vidas, como sus familias, sus actividades de esparcimiento, de descanso por decir algunas, y también tenemos mujeres enfrascadas en turnos laborales completos y turnos igual o más desgastantes en el hogar.
En fin, así podemos enumerar cientos de casos que vemos en el entorno y asimismo en la vida misma.
Hagamos una reflexión: en este momento:
¿Mis actividades diarias son las que me hacen sonreír cada mañana?
¿Mi trabajo esta relacionado con mis talentos y cualidades de las que estoy dotado/a?
¿Las ocupaciones extra laborales generan gran placer al desarrollarlas cada día?
Todas y cada una de estas preguntas me permite reflexionar en cuanto a qué tan cerca estoy de la conciencia de mi ser, de mi persona de mis necesidades, de mis deseos, de mis sueños de vida… aquellos que de adolescente, de niño tuve, y que probablemente “guardé en un cajón” con tal de volverme adulto y asumir las “responsabilidades” que la vida y la sociedad me imponían y que tendría que desarrollar para convertirme en una persona “de provecho” y responsable para funcionar adecuadamente en la sociedad.
Es esta obligatoriedad la que nos ha alejado del camino, y es una condición social que el noventa y nueve por ciento de la población vive en estos tiempos, y esto lleva tarde o temprano al ser humano a una crisis existencial, muchas veces a través de una enfermedad, o de una situación extrema como un accidente, la muerte de un ser querido, o una catástrofe… ¡Sí!, estas situaciones muchas veces nos despiertan a reconocer que lo que estamos viviendo no es justamente lo que algún día habíamos soñado con vivir… es decir, se “despierta” a la vida de conciencia y se comienza una búsqueda a un sentido de vida, y esa es la experiencia que muchos seres humanos en estos tiempos estamos viviendo profundamente en este siglo XXI, y ese despertar requiere de un acompañamiento.
Si bien estamos diseñados para reconocernos con nuestros talentos y cualidades para brillar y ser auténticos y maravillosos, hemos hecho una labor constante e inconsciente, por supuesto, para olvidarnos de nuestras capacidades, talentos y cualidades para vivir auténticamente, así que es momento de desentumir y desoxidar, despabilar y rehabilitar todo lo que el ser humano necesita para recuperar el sentido de vida, el entusiasmo por ser y hacer lo que siempre soñó. Pero ya que llevamos tantos años de alejamiento de esta esencia auténtica y natural, es necesario buscar ayuda para recuperar la “condición”, es decir, encontrar herramientas que nos ayuden a reconocer esos sueños que se han guardado en ese cajón.
Por esta razón cada día se han generado tantos medios para este reencuentro con el interior del individuo, es decir, hoy puedes acceder a diferentes tratamientos alternativos que te permitan encontrar salud a través de numerosos métodos, sin que sea sólo el médico tradicional el que te diagnostique. Puedes acceder a diversas terapias que lejos de juzgarte loco, o desequilibrado sabes que lo que te pueden ofrecer es claridad a tu constante crisis interna, y diversas perspectivas a tus problemas a los que a veces no le ves solución… y por supuesto que con el “boom” de ejercicio y cultura por el cuerpo que se ha creado en la sociedad, hay alternativas que te permiten más que poner en forma tu cuerpo, te ayudan a armonizar tu físico, tu mente y tus emociones, con prácticas de yoga, psicoyoga, Pilates, entre otras que te invitan a contactarte con tus necesidades internas y deseos profundos.
Buscar alternativas que te apoyen en este reencuentro contigo, es una experiencia que cada día está más a la mano, encontrar la más adecuada a tus necesidades es una tarea importante a atender, para poder descubrir tantos nuevos horizontes y diversas posibilidades para crecer en la conciencia y desarrollar este reencuentro con uno mismo, que el ser humano esta haciendo en estos tiempos.
Diversas terapias, meditación, cursos y talleres de desarrollo humano, masajes, Reiki, EMF Balancing Tecnique, Magnetoterapia, Yoga, Psicoyoga, Pilates, son de estas experiencias que te pueden ayudar a descubrir nuevas cosas en tu interior. Busca la mejor alternativa para ti y atrévete a explorar este nuevo momento en la vida de descubrir tu alegría de vivir, de existir, de Ser…
Es cierto, las prioridades cambian.
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