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¿Qué es meditación?

Hay cientos de definiciones para la palabra “Meditación” y existen diversos métodos para realizarla, lo cual confunde a la gente, ya que se tiene la impresión de que es una actividad muy complicada, pues se relaciona con seres iluminados como Buda o el Dalai Lama… ¡¡¿Cómo podría un mortal común y corriente pensar en sentarse a meditar si no tiene la preparación de éstos grandes iluminados!!? Además, seguramente habrá que ir a la India o a China a ser instruido por los sabios de Oriente que son los que tienen el método preciso para este peculiar fin…

¿Qué es meditar? Como a mí me enseñaron y como lo escuché una vez, es simplemente “quitarse de en medio”. Ya seas de oriente o de occidente, lo único que se necesita es entrar a un estado no ordinario de conciencia. Es buscar el silencio interno, es ponerte en contacto con tu voz interior.

Hay muchos métodos para meditar, y éstos se han desarrollado porque ayudan a permanecer en ese silencio, sobre todo a aquellos que no tienen la costumbre de escuchar a su interior.

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Al principio es bueno utilizar herramientas como mantras, mudras, una vela, sonido, música, incienso… De estas hay que tomar las que sean útiles por elección propia, ¡si yo no creo en los mantras ¿para qué me pongo a decirlos?!

Con esto me refiero a que, si quieres repetir algo, sea una afirmación que te ayude a entrar en contacto contigo misma, en vez de una palabra o frase en otro idioma que no es familiar para ti.

Se recomienda utilizar una habitación ventilada, un espacio agradable para estar, sin ruidos (sean teléfonos, timbres o interrupciones); y acondicionarla con lo necesario ya que es un espacio para estar con uno mismo. Puedes poner incienso, busca uno que sea de tu agrado; velas (tener precaución de no dejarlas prendidas al terminar) y música de relajación para apoyar a la meditación, si así lo deseas.

Procura tener una misma hora para hacerlo a diario (si prefieres por las mañanas, levántate 15 minutos antes y ve a tu lugar de meditación, siéntate y date ese tiempo; poco a poco lo podrás ir aumentando a tu comodidad, o bien por las noches).

Se puede meditar acostado o sentado, el riesgo que se corre cuando uno se acuesta es dormirse. Existen unos bancos pequeños que ayudan a adoptar una postura cómoda para meditar, ya que las piernas pueden tener una posición relajada y sin presiones para que no se cansen y no sean motivo de interrupción. O bien, sentarse con las piernas cruzadas, si es una postura cómoda, o incluso si se tiene flexibilidad en las piernas y se quiere experimentar sentarse en flor de loto, ya que permite mantener la espalda erguida y la postura recta. La postura es importante porque la espalda derecha ayuda a mantener una corriente de energía fluida por todo el cuerpo, y algo que se trabaja al meditar es el permitir que corra la energía por el cuerpo. Otra postura recomendada es sentarse en una silla con los pies puestos sobre el piso y la espalda recta, las manos descansando sobre los muslos.

Lo mínimo necesario para meditar sin pretextos (por falta del maestro que nos enseñe la técnica perfecta) está listo: La persona y el deseo de meditar, solo siéntate, cierra tus ojos… despacio y con conciencia, mantén la espalda derecha y comienza a respirar profundo, llenando tus pulmones y escuchando tu respiración. Ésta es una forma sencilla y fácil para iniciar. Permanece ahí, por 10 minutos sin moverte, escuchando tu respiración y… ve qué sucede. Poner la atención en la respiración es muy útil porque ayuda a concentrarse en un punto y a aquietar la mente para entrar en espacios más profundos poco a poco. Si 10 minutos se te hacen eternos, comienza con 5 y ve aumentando; observa tu cuerpo, tus pensamientos, y observa lo que ocurre dentro de ti, ¡¡sin juzgar!! Solamente tú puedes saber las maravillosas experiencias que puedes estar a punto de vivir.

La meditación requiere de disciplina y constancia. Para entender qué es lo que pasa hay que mantenerse meditando constantemente. Es bueno hacer un reporte de lo ocurrido, también es interesante llevar un diario si estás empezando y te interesa ver tus avances; además, es bonito después de un tiempo releerlo y ver cuántos cambios han habido dentro y fuera de la persona a través de la meditación. El tiempo también es importante, mientras más tiempo permanezcas en meditación más tiempo tendrás para escuchar a tu interior (media hora al día es un tiempo recomendable).

Una vez que ya se tiene constancia y se puede permanecer quieto y en silencio por lo menos por 10 minutos, se puede poner una intención a la meditación y comenzar a buscar directamente respuestas en el subconsciente o inconsciente, o buscar respuestas a las preocupaciones que, por retenerlas al pensarlas tanto, no le encontramos respuesta. Al soltar, relajar y entrar a estos espacios no ordinarios de conciencia, muy comúnmente aparecen respuestas inesperadas, por simple que parezca.

En este sitio exploramos diferentes técnicas para meditar, así, puedes elegir la que más te acomode. De eso se trata, de disfrutarla, de disfrutarte y de recuperar esos espacios de contacto con uno mismo, esos espacios que hemos dejado de lado y son parte de nuestro auto-conocimiento: reaprender a escucharnos, a escuchar nuestro cuerpo y a sentirlo, por dentro y por fuera. Saber qué sentimos y cómo lo sentimos, reencontrarnos con nosotros mismos. Sí. A través de la meditación esto y más puedes explorar; puedes descubrir, puedes reencontrar a ese maravilloso ser que habita en la tierra…TÚ.

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