La vida nunca es un hábito para mí. Siempre es una maravilla.
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¹ Incipiente
(Del lat. incipĭens, -entis).
1. adj. Que empieza.
En cuanto le dicen a una que está embarazada, una ya empieza a dejar volar la imaginación. Pero en los siguientes días, con las consultas posteriores, se desbordan muchas preguntas, dudas, miedos. Tal vez, es más común la ansiedad en las mujeres y parejas que luego de muchos tratamientos de reproducción asistida lo logran. Ningún embarazo ha de ser cosa fácil, simplemente que a algunas personas les cuesta mucho más trabajo que a otras.
Una vez que una prueba casera marca las 2 rayas, indicando que se está embarazada, sigue una prueba de laboratorio que determina de forma cuantitativa la cantidad de la hormona gonadotropina coriónica humana, medida en Unidades o miliunidades internacionales por mililitro. Aquí viene uno de los primeros terrores, ya que un primer estudio sólo confirma la presencia de la hormona, pero 2 o más estudios evalúan la evolución del embarazo incipiente, entonces ahora se está pendiente de si dichos valores de la fracción beta duplicaron cada 48 horas, aunque es normal que ese incremento comprenda hasta el 60%, así que si no duplicó exactamente no debe ser motivo de alarma. Es importante checar los parámetros que da el laboratorio donde se haya hecho el estudio, y valorar un estudio con otro hecho en un distinto laboratorio ya que puede haber variaciones entre un establecimiento y otro.
Entonces ya no piensas si estás embarazada o no: Hay una franja que les divide que es demasiado ancha… ahora una se medio embaraza, casi se embaraza, o apenas y se embaraza.
Hay situaciones desafortunadas en las que la pareja solo se queda con la tirita casera de positivo y ya no hay más, es lo que denominan embarazo bioquímico, lo cual quiere decir que inicialmente la hormona de gonadotropina coriónica humana se detecta, pero o bien el estudio cuantitativo resulta negativo en los siguientes días o no se VE el producto de la concepción en el ultrasonido…. en resumen: hasta que no se vea el embrión por medio del ultrasonido en el sitio correcto una no puede cantar victoria.
Siguiendo con la famosa fracción beta de la hormona de gonadotropina coriónica humana (HCG)… Si subió poquito, se asoma la duda del embarazo ectópico. En internet se leen ambas versiones, aunque en la mayoría de artículos apuntan a que es un incremento menor lo que orienta hacia ese diagnóstico, aparte de la triada: amenorrea, sangrados vaginales intermitentes y dolor en el abdomen bajo. Y hay otros marcadores que podrían orientar mucho más que el simple nivel de la fracción beta. Existen numerosas tablas con los niveles de HCG, algunas incluyen parámetros bajo, medio y alto y son normales. De lo que he observado suelen dar cifras más elevadas quienes estuvieron bajo la influencia de tratamientos que incluían la hormona y en quienes es importante realizar la prueba 14 días posterior a la inseminación o transferencia de pre-embriones para evitar interferencia de dichos medicamentos en las pruebas, (en México le llaman embriones a los gametos fertilizados, pero técnicamente todavía no entran en esa categoría). También existe la posibilidad de tener valores por encima de los “normales”, los cuales pueden sugerir un embarazo gemelar, aunque la verdad es que no hay nada escrito, algunas veces sí concuerda y otras muchas cifras altísimas son reflejo de un solo producto. Ahora que una elevación exagerada, puede sugerir otro tipo de problemas, afortunadamente bastante infrecuentes, y donde el médico debe apoyarse en otros datos clínicos.
Una vez confirmado por las fracciones beta (2 como mínimo), sigue la emoción o angustia del primer ultrasonido. Usualmente en embarazos “normales”, los ultrasonidos se realizan posterior a la semana 7. Cuando no solamente es posible detectar al embrión sino también constatar el latido; sinceramente eso de embarazos normales ahora que lo pienso creo que ninguno lo es, y todos generan ansiedad en las respectivas futuras madres. Pero aquí también hay asegunes. Porque se depende mucho del equipo de ultrasonido con el que se realice y qué decir de la pericia de quién lo interprete. Y de ahí que hay embarazos totalmente normales que dieron señales de vida hasta la semana 9 o 10 de gestación, mientras la madre ya vivió varias semanas de angustia porque le han dicho que no se ha visto nada. En embarazos de alto riesgo, o embarazos con datos de alarma, pueden realizarse desde la semana 4, 5, o 6. Un ultrasonido endovaginal puede detectar mucho más temprano las estructuras de la concepción que un ultrasonido con el transductor colocado en la vía abdominal.
Y a propósito del ultrasonido, encontré una tablita orientativa, la cual hay que observar con la respectiva reserva, ya que está basada en datos de 1991, y muchas cosas han pasado desde entonces aunque esperemos que las medidas sigan aplicando para la raza humana.

Relación entre el diámetro del saco gestacional, la edad menstrual y el nivel de hormona de gonadotropina coriónica humana.
El cuadro pertenece al libro de Ecografía en obstetricia y Ginecología, escrito por Callen, P.W., y está localizado en su pag. 228.
Sobre los datos de alarma, el mayor sin duda, en etapas iniciales del embarazo, son las manchas y manchitas, sangrados, y flujos multicolores.
No es normal ningún manchado, tal vez es común, pero ante el menor indicio es mejor pasar por madre primeriza enloquecida y aprehensiva que arriesgarse a perder un embarazo. Es cierto que cuando ocurre un aborto espontáneo, no hay mucho por hacer, pero hay casos en los que sí, y uno apuesta a que se está en ese pequeño porcentaje. Sobre todo porque a últimas fechas van apareciendo más diagnósticos rimbombantes que antes sólo se llamaban “mala suerte”, y que sí tienen tratamiento y evitan pérdidas de productos perfectamente sanos.
Debieran existir medidas en mililitros, muestrarios de la gama de colores y que una empate el manchado al tono más parecido, o algo más tangible con respecto a los manchados y sangrados. Una llega con el médico y le informa del manchado sospechoso, pero lo que sea que una diga, será considerado como amenaza de aborto hasta no demostrar lo contrario. Lo cual es en cierta forma correcto, solamente que no siempre los médicos se toman el tiempo para hacer un interrogatorio más exhaustivo. Los sangrados, y/o manchados, pueden provenir de muchas partes, tanto de la mucosa vaginal por alguna lesión erosiva, comúnmente por alguna infección; como del cuello uterino porque también hay un aumento de irrigación y algún vaso pequeño puede romperse; de las vías urinarias; de alguna hemorroide; o ciertamente proveniente del útero. ¿Una qué va a saber? Es tarea del médico averiguarlo. Es uno de los pequeños detalles que dejan a un lado el tratamiento empírico del aplicado basándose en una revisión clínica completa y conocimientos fundamentados en evidencias. Pequeños detalles que hacen la diferencia. He ahí la cuestión.
Imagen: CC 2.0 por kasthor