La historia, un tejido de pasiones, sin las emociones humanas, resulta letra muerta.
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Unos cuantos acordes y de inmediato vienen imágenes a nuestra cabeza – ¿o a los recuerdos?- sobre amor maternal: la mamá y el bebé en perfecto abrazo.
Pero, ¿será cierto que esas canciones llenas de amor sirven para que un pequeñito se duerma?
En algunos países también se les llama “nanas” -¿por qué será?-, en inglés son las famosas Lullaby y existen en todo el mundo.
Para la Unión Europea estas canciones tienen todavía más utilidad, ya que afirman que al escucharlas los niños pueden aprender a reconocer y hablar otros idiomas, por eso crearon una buena colección llamada Lullabies of Europe, que incluye una selección de canciones en siete idiomas distintos.
Por supuesto que en nuestros países latinoamericanos también se utilizan, pero tal vez no nos hemos dado cuenta de que estas melodías llevan distintas actitudes:
* Exhortación: anda, nenito, vamos a dormir porque así vas a descansar.
* Tentación: si te duermes, la Luna se pondrá feliz y las estrellas te cantarán una canción.
* Amenaza: si no te duermes, el coco te comerá.
De cualquier forma que se utilicen, el acto mismo de arrullar y cantarle al bebé crea un momento íntimo, de cuidado y cobijo muy distinto al de amamantar. La madre y el hijo crean un espacio de comunión, en donde comparten solos un espacio y energía. ¡Comienza a afinar tus cuerdas vocales!