Diviértete tan apasionadamente como trabajas.
—
Recapitulando… tu hijo mide unos 2.5 centímetros, y pesa más o menos 6 gramos; su forma es de media luna, y ya tiene figura de bebé. A tu “embrioblasto” puedes ya llamarlo “embrión” o “feto”.
A partir de este momento las “novedades” en el desarrollo de tu hijo son pocas, como ya habíamos dicho está casi listo, sólo le faltan detallitos. Haz de cuenta que está en obra negra…¡Ja!
A partir de la novena semana tu bebé crecerá milímetro y medio por día (recuerda que el crecimiento no es longitudinal), por lo que tu apetito se incrementará notablemente. Si has tenido náuseas, empezarán a desaparecer.
Hasta ahora tu bebé es más cabeza que todo lo demás y a partir de ésta semana cada día se enderezará un poquito en respuesta al crecimiento del torso. Y su piel se hace cada vez más gruesa por lo que va tomando color; era medio transparente. Tú deberás cuidarte del sol porque estás propensa a que te salgan lunares y manchas, de hecho, tu organismo sufre algunas pigmentaciones que desaparecerán cuando te desembaraces.
Aparecen las uñas y los folículos pilosos, estos últimos lo cubrirán de vellos muy finos. Los músculos de su carita siguen definiendo su forma, así que ya se empieza a parecer ya sea a ti o al papá o a los abuelos o a algún antecesor tuyo o de tu pareja.
Tu hijo se está dedicando a crecer y necesita que cuides tu alimentación para que su desarrollo sea de lo mejor; sólo este mes su peso aumenta de 6 a 40 gramos. No te olvides de tomar mucha agua y deberás de orinar cuando tu organismo te lo pida y as+i que te ahorrarás alguna infección urinaria.
También tu cuerpo empieza a cambiar. Si tu idea es cuidar tu figura ve con un nutriólogo, habla con tu ginecólogo y “obedece” al pie de la letra, pero nunca olvides que vale más la salud de tu hijo que una figura perfecta, la cual puedes recuperar, pero el desarrollo físico y mental de tu hijo no tienen otra oportunidad. La mayoría de las mujeres jamás tendremos la figura que teníamos antes, algunas quedan mejor de lo estaban, algunas pasan los años y seguimos cargando un par de kilos de más, otras son más delgadas que nunca… Trata de disfrutar el embarazo y no te ocupes en demasía por cuidar la línea.
En la décima semana, el páncreas, la tiroides, la vesícula y la osamenta del paladar concluirán su desarrollo. Y el sistema digestivo de tu hijo empieza a practicar sus funciones. Siguen desarrollándose los reflejos. Y tú te sentirás un poco cansada y hasta con sueño; si te es posible duerme, duerme…
En la semana once se forman las cuerdas vocales en la laringe de tu pequeño, pero necesita aire para hacerse escuchar y mientras viva dentro tuyo no podrá emitir sonido alguno a través de ellas. Surgen los esbozos de los dientes. El páncreas empieza a producir insulina y el hígado bilis.
Para la semana doce las manos de tu bebé son más hábiles y su sistema respiratorio empieza a practicar con líquido amniótico. Los genitales externos serán visibles a partir de esta semana pero en este momento son muy parecidos los femeninos y masculinos entonces aunque los equipos de ultrasonido sean la “octava maravilla” pueden haber confusiones; además, no siempre tendrán la suerte para verlos y descubrir si es una princesa o un príncipe. Y se mueve cada día más, no te emociones, todavía no lo sentirás. A partir de ahora, si te hacen una ecografía escucharás los latidos del corazón de tu hijo que late entre 110 y 160 veces por minuto.
Tu chiquito ya es capaz de chuparse el dedo.
Al final de este mes tu bebé mide más o menos unos 8.5 centímetros y pesa alrededor de 40 gramos.
Hasta ahora como que no te das cuenta realmente de que vive en ti tu hijo porque, a pesar de que ya sea un bebé en miniatura, tu cuerpo todavía no tiene las dimensiones que te harán “sentir” que estás embarazada, pero casi sin notarlo ya has concluido el primer trimestre, el más minucioso, maravilloso y asombroso de la vida de tu hijo.
Anda, ¡a descansar!