Por: (113)
(1 votes, average: 0.00 out of 1)
485 visitas

Preparando tu cuerpo para el nacimiento del bebé

El momento del nacimiento es un evento muy esperado y deseado, pero no podemos negar que conlleva un grado importante de nerviosismo.

Mientras más preparada vayas al parto, más fácil será el acontecimiento.

Como ya hemos mencionado en ediciones anteriores,  leer libros de maternidad, tomar un curso psicoprofiláctico y reunirte con otras madres en espera, es muy útil para acercarte al evento con mayor confianza.

Los últimos días se pueden volver los más largos del embarazo, ya que el deseo de tenerlo fuera se vuelve cada día más presente; probablemente tus actividades se hayan vuelto un poco lentas y tus movimientos torpes. Recuerda que esto es muy común si consideramos que el volumen de tu cuerpo ha cambiado dramáticamente en muy poco tiempo, así que si se te rompen los vasos al lavarlos, o se te caen las cosas de las manos, ¡no te desesperes! Ten paciencia, recuerda que esto es temporal, y al impacientarte incrementas la angustia de los últimos días de gestación y dejas de disfrutar estos instantes de “mamá en espera”.

En cuanto a los preparativos, si has estado en un psicoprofiláctico, seguramente te han dado pláticas de introducción a la lactancia, y es importante que te ayudes para éste momento de la forma que se describe a continuación:

c4 mater nvobb Preparando tu cuerpo para el nacimiento del bebéHay que preparar los pezones para amamantar. Esta práctica es útil para evitar que tus pezones se agrieten en la lactancia, hay muchos tips que pueden hacer que el proceso sea más fácil, de eso se trata éste espacio.

Después de los 5 meses, asoléate los senos, por 10 o 15 minutos, ¡no más!, porque el sol te puede manchar en tu estado debido a la cantidad de hormonas que recorren tu cuerpo. Te recomiendo cubrir el vientre y dejar los pechos descubiertos al sol, esto ayuda a hacer los pezones más resistentes. Otra práctica es que en las mañanas, después de bañarte des un masaje a tus senos y a tus pezones, con un poco de crema de la que regularmente usas, o si deseas, busca lanolina, que es lo más natural para tu piel. Toma uno de tus senos con ambas manos, y presiona suavemente en un movimiento dirigido hacia fuera, de la base torácica hacia el pezón, gira la posición de tus manos sobre el seno, masajeando suavemente, después cambia al otro seno.

Revisa cómo son tus pezones. Para que el bebé succione eficientemente, necesitará jalar el pezón muy adentro de su boca. Si tienes los pezones planos esta maniobra se le dificultará, así que lo podemos ayudar con este ejercicio: para proyectar el pezón, coloca los dedos pulgar e índice cerca de la base del pezón presionando con suavidad, podrás sentir donde termina el tejido del seno y donde comienza el del pezón. Enseguida, con él sujeto entre los dedos, lentamente jálalo hacia fuera y, con suavidad, muévelo hacia arriba y hacia abajo. Dicen las expertas que si esta práctica se hace varias veces al día, logras una mayor elasticidad en los pezones y el bebé podrá prenderse con mayor facilidad.

Si a pesar de los ejercicios realizados sigues viendo tu pezón plano o incluso invertido, sigue intentando sacarlo y dando el masaje.  Si para cuando ya tienes a tu bebé contigo y éste no se logra pescar del pezón; no desesperes, puedes usar una pezonera que te puede ayudar con la alimentación, utilizándola entre las comidas del bebé con el fin de sacar el pezón.

Recuerda que lo más importante para disfrutar de una lactancia es cómo te acomodas al bebé para que sea fácil para él el succionar y alimentarse. Deben estar vientre con vientre, el del bebé con el de la mamá, para que el pequeño tenga el seno de frente.

Mete toda la areola dentro de la boca de tu hija o hijo, así te asegurarás de que va a mamar sobre la areola, que es el lugar donde se estimulan las glándulas mamarias y se genera la leche, por lo tanto es muy importante ver que el bebé abra bien la boca y se lleve el seno a ella, succionando desde la areola. Si toma sólo el pezón es muy fácil que ocurra lo indeseado, que se agriete, porque la succión sobre el pezón hace que se jale y se lastime, generando desesperación en el recién nacido, ya que así no produce leche, y también para la mamá porque el bebé llora al sentir hambre y no poder satisfacerla. El hecho de que el pezón y la areola estén totalmente dentro, ayuda a que no entre aire y no haya cólicos. Y si están vientre con vientre, el bebé tendrá la cabeza dirigida al seno y no tiene que succionar con el cuello torcido, que es lo que pasaría si el vientre del bebé está para arriba, y es mucho más difícil tragar si tiene la cabeza girada. Para esto es recomendable que te ayudes con muchas almohadas, para que no te canses de sostener al bebé. Ponlas en la espalda, debajo del brazo con el que lo sostienes, y acomódate cada vez que cambies de lado.

Es importante conocer esta información antes del nacimiento para que sepas cómo prepararte para éstos momentos tan importantes de la vida de tu bebé y tuya. Mientras más conocimientos tengas, más fácil será desenvolverte como madre en tus primeros días, aunque lo mejor es que escuches a tu instinto y te dejes llevar por él.

Seguiremos explorando otros consejos que ayuden a generar momentos increíbles en tu embarazo y los primeros días de tu maternidad.

Articulos Similares:

Guardado en: Maternidad, Ser Padres Tags: ,

Nadie ha comentado, anímate

Responder