El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: “Mira que no me resfrío nunca”; y suponer que va a regalarte su mercancía.
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Extracción de “Tú puedes sanar tu vida” de Louise L. Hay
“Cada uno de nosotros decide encarnarse en este planeta en ciertos momentos en el tiempo y en el espacio. Optamos por venir aquí para aprender una lección particular que nos hará avanzar en nuestro camino espiritual evolutivo. Escogemos nuestro sexo y nuestro color, nuestro país, y luego buscamos a los padres que en particular reflejen el patrón que estamos introduciendo para mejorarlo en esta vida. Después, cuando crecemos, generalmente acusamos a nuestros padres y nos quejamos: “Tú me lo hiciste”. Pero en realidad, los escogimos porque eran perfectos para lo que queríamos tratar de superar.
“Aprendemos nuestros sistemas de creencias o convicciones desde muy chicos y después vamos por la vida creando experiencias que se equiparen a nuestras creencias. Repasa tu vida y observa con cuánta frecuencia has vivido la misma experiencia. Pues bien, creo que tú mismo creaste esas experiencias una y otra vez porque reflejaban algo que tú creías de ti mismo. En realidad, no importa cuánto tiempo hayamos tenido un problema, o la dimensión de éste o cuánto amenace nuestra vida.”