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¿Y el autoerotismo femenino dónde se compra?

“Autoerotismo”, curiosa palabra. Aunque al final signifique lo mismo que masturbación para mí, tienen connotaciones distintas. Masturbación me suena más a masculino, a toqueteo un poco de prisa y hasta bruscón (¡vaya con las referencias culturales!, no me salvo). Autoerotismo me suena más femenino, más suave, más sutil, más de exploración y placer. Con todo y palabra femenina, esta es una práctica tabú… un sinónimo de disfrute sexual que está muy debajo de las sábanas y, de ser posible, de una gran pila de cobertores (a prueba de ruido).

Vayamos al principio
Las mujeres hablamos mucho de sexo, claro, entre nosotras. Compartimos experiencias, miedos y a veces, hasta sesiones de terapia. De estas conversaciones aprendemos unas de las otras, contamos lo que nos gusta y lo que no. ¡Gracias Sex and the City! El verlo en televisión quizás nos abrió la puerta a mis amigas y a mí para exponerlo en la mesa de un café, en la sala de nuestras casas, por teléfono y hasta por messenger.

Sin embargo, hay temas que se tocan más fácilmente que otros. Por ejemplo, no es raro decir que tal o cual noche se tuvo una larga sesión de lovemaking que valió la pena, en cambio, pocas veces se habla sobre lo que pasa en sesiones de amor de a una.  Por eso mismo, cuando una amiga me pidió ayuda para realizar una investigación acerca del uso de vibradores entre mis conocidas, me emocioné muchísimo.

La experiencia
Para empezar, lo hablé con varias mujeres, con y sin pareja; después, vendría una sesión informativa con una sexóloga… en una sexshop.

Mi investigación comenzó a llamar poderosamente la atención. Ellas, se sentían emocionadas por participar. Ellos, curiosos, excitados… Algunos “ellos” me miraron de forma distinta… y no faltó el que me escribió “No quiero pensar mal de ti”. Este tipo de reacciones fueron las que más me sorprendieron. ¿Así que a mis 33 seguía sin poder hablar de autoerotismo, juguetes sexuales y admitir que conozco (varias) sexshops? Auch. Ahora voy entendiendo muchas cosas. No sólo son nuestros propios temores, pudores o miedos como mujeres los que nos limitan… sino muchas veces las reacciones de los hombres. Afortunadamente no todos lo ven así…

En cortito
Entre cafés, copas de vino, mails y complicadísimos juguetes sexuales de una sexshop, pasé horas escuchando y opinando sobre lo que sucede detrás de nuestras puertas.  Lara me lo explicó muy bonito: “Para las mujeres mexicanas el asunto no sólo es incómodo, es tabú, aún en pleno siglo XXI. No digo que sea un tema de conversación para la reunión de mamás mientras esperan a sus hijos fuera de la escuela, pero definitivamente se trata de un asunto personal, que requiere aceptación y práctica, de hecho.”

autoerotismo ¿Y el autoerotismo femenino dónde se compra?Y sí, porque con todo y los títulos de mujeres liberadas y exitosas, un par confesó que todavía existe un poco de culpa por disfrutar de su sexualidad. Afortunadamente son las menos, pues el autoerotismo es practicado y aceptado por muchas. Hetero y homosexuales. No sólo se mira como una forma de experimentar con nuestros cuerpos, sino que ya es considerado como básico el conocerse, reconocerse.

Varias tazas de café y copas de vino después salieron las confesiones más privadas.

Las más “osadas” sí utilizan juguetes, como vibradores, y también lo hacen con sus parejas. Claudette, por ejemplo, aceptó que comparte sus juguetitos con su galán, ¡simplemente porque es más divertido!, “dos cabezas piensan mejor que una”, terminó con una pícara sonrisa… y estoy segura que su mente ya no estaba con nosotras.

Nats de plano opinó que los hombres que los utilizan (con sus parejas, claro) “son por lo general mucho más abiertos, menos machistas, menos cuadrados y mucho, mucho más seguros de sí mismos; no sienten competencia con los dildos o vibradores porque saben que son complementos y nunca sustitutos.”

Después de devorar su panini en silencio, Vane tomó la palabra y, sin empacho, dijo ser fan, desde hace muchos años, de la masturbación. “Así descubrí mi primer orgasmo aún antes de experimentar sexo en compañía masculina y desde aquella vez nunca he dejado de practicarlo… independientemente de si tengo o no novio en turno. Para mí es toda una experiencia… es estar en contacto con una faceta mía que sólo aflora en esos momentos, es una conexión intensa con mis emociones, con mis sensaciones, además de la mejor manera de saber qué pedirle exactamente al susodicho en cuestión… total, que hacerte EXPERTA en el auto-placer es la única póliza en contra de la insatisfacción.”

Carcajadas y aplausos nos hicieron darnos cuenta de que, de hecho, éramos el centro de atención del lugar desde hacía rato. [El mesero pasaba sospechosamente cerca de nuestra mesa dos veces por minuto…]

Pero Virgin no se inmutó, alzó la voz y dijo “No sólo es buena, sino vital, una mano que siempre está a la mano. Es necesario para conocerse y saber qué pedir a la hora de la acción.” Eso sí, para ella es un acto muy privado y suyo. Y acá entre nos, añade, “la pornografía me gusta pero verla sola, casi siempre a la hora de masturbarme. Una vez intenté ver pelis porno con una pareja pero la neta ni vimos nada. Nos fuimos a lo nuestro.”

La siguiente fase de la investigación se hizo en una sexshop rosa Barbie. Y entonces, Jaqui puso un punto importante sobre la mesa (de los vibradores que hacían brrr brrr al mismo tiempo, mientras los tocábamos curiosas comparando texturas). “El sexo en pareja es placentero porque la meta no siempre es el orgasmo. De ser así, honestamente ¡nosotras sabemos cómo hacerlo solas! Para mí el juego, la anticipación, la charla ágil, la risa y la diversión son más estimulantes que un dildo a algo así.”

La parte no tan divertida la expresó Pe, mientras tomaba un par de novedades para llevárselas a casa: “Muchas mujeres hemos tardado años en quitarnos la culpa ante el placer sexual. Conocer nuestro cuerpo, sentir placer, masturbarnos, tener relaciones sexuales, para muchos es parte de la vida diaria y para otros, es parte de un conjunto de tabúes relacionados con la educación religiosa y occidental, que recibimos, sobre las restricciones que la sexualidad debe tener para no cometer pecado.”

He aquí donde radica parte de la base del problema, el doble discurso que empaña la educación sexual en nuestro país. Doble porque por un lado se impulsa a los muchachos a que inicien su descubrimiento sexual durante la adolescencia, pero por otro, se promueve la castidad y rectitud en las jóvenes (al menos, en nuestra generación y por regla general). De ahí surge la culpa; el diablito cargado de hormonas, de deseos y de curiosidad, y el angelito cargado del deber ser y la moralidad, se debaten y siempre, la que sale perdiendo es la pobre chava que se cuestiona sobre qué está o no bien.

No entramos a las cabinas porque nos sentimos un poco intimidadas ante las miradas de algunos caballeros que decidían qué película iban a ver, por lo que le pusimos punto final a nuestra visita. Salimos de la Sexshop con un par de bolsas y regalitos traviesos para amigos.

La investigación no terminó ahí, pero lo que concluí fue que poco a poco las fronteras entre lo prohibido, lo malo, lo culposo y lo libre y permitido, se van derrumbando.

Cada día reconocemos más y más que el sexo es muy importante en las relaciones, pero el BUEN sexo, es determinante. Y para obtenerlo, la regla definitiva es conocerse. Explorarse. Reconocerse. Disfrutarse.

Así somos las treintañeras mexicanas de los albores del Siglo XXI. Dispuestas y derrumba-muros. [Y eso que no les conté lo que piensan de los sextapes…]

Imagen: CC 2.0 por mezone

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6 han comentado

  • Erika Jasmin dice que:

    Bueno, buenisimo, yo no tenía tanta info. lo admito, pero tu texto es súper claro con un lenguaje fácil de digerir y de aprender. ya me apunte algunos tips.

  • Zereth dice que:

    La sexualidad, es parte de nosotros mismos, no importando el género, creo que ya era hora de dejar de pensar que nuestros orgasmos y erotismo dependen de alguien más, cuando la responsabilidad es nuestra desde siempre.

    Por otro lado, me llamó la atención tu asociación masculino/femenino de las palabras. Caso curioso, LA masturbación masculino y EL autoerotismo femenino.

    Saludos

  • crislata dice que:

    Interesantes observaciones, Zereth… u_u

    Eri, qué bueno que estás tomando nota. Experimenta, je.

  • Idea_Q dice que:

    Excelente… creo que tocas el tema como se debe. Sería interesante además de explorar el aspecto físico y externo de la situación el interno, ¿en qué pensamos? ¿cuando lo hacemos?… tantos temas alrededor de algo tan natural pero que es cierto que cuesta trabajo aceptar hasta que existe. Saludos!

  • crislata dice que:

    Gracias Idea_Q, la próxima semana, la ida a la sexshop!

  • Paulina dice que:

    Ameno, claro e interesante para tratar un tema que, lamentablemente, sigue siendo secreto y tabú cuando debería asumirse como una parte importante de la sexualidad. A mí me causa mucha risa cuando comento con algunas amigas que tengo un vibrador y me preguntan con ojos desorbitados “¿Y lo usas?” (como si lo hubiera comprado solamente para saber cómo eran)

    En efecto, mucho parte de la doble moral con la cual se maneja la sexualidad, pero creo que nos corresponde a nosotras como mujeres adultas, empezar a asumirla sin miedos y sobre todo sin culpabilidad; y saber qué nos gusta es el primer paso para poder disfrutar de ella.

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