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Beneficios de las fantasías sexuales

Incrementan la confianza en nosotros mismos: Las fantasías sexuales pueden potenciar de múltiples formas tanto el aspecto psicológico como la vertiente fisiológica de la respuesta sexual contrarrestando la monotonía, concentrando ideas y sentimientos (con lo que se evitan distracciones o apremios), realzando la propia imagen al poder dotarnos de atributos físicos deseados (tamaño del pene, volumen de los pechos, complexión corporal, etc.) e imaginando un compañero o compañera ideal que satisfaga todas nuestras exigencias.

Sirven como válvula de escape para los sentimientos reprimidos: Un individuo puede imaginar que por fin logra conquistar a la persona de sus sueños, y generalmente en este acto emanan toda clase de sentimientos que han estado reservados para ser entregados a la persona deseada.

Generan o aumentan la excitación sexual: Algunas personas recurren a las fantasías sexuales como motor para poner en marcha una situación amorosa, mientras que otras se valen de ellas para, a partir de un estadio sexual de moderada y pausada excitación, alcanzar cuotas de mayor enardecimiento. Una de las pautas de actuación que hemos observado con más frecuencia, es el empleo de fantasías para pasar de la fase de meseta al orgasmo.

Facilitan una excitación sin riesgo: Las fantasías sexuales también proporcionan un clima de seguridad y un abrigo para dejar que vuele la imaginación y que los sentimientos sexuales vaguen a la aventura. Las fantasías no conllevan riesgos porque son patrimonio exclusivo del individuo y producto de su imaginación. El aislamiento o la privacidad garantiza que las fantasías sean indetectables y la máscara de ficción que las encubre nos exime de toda responsabilidad personal. Otro de los factores de seguridad de las fantasías estriba en la posibilidad de hacerse con el papel de director, incluso hasta el extremo de ponerle punto final si resulta incómoda o amenazante.

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Propician un alivio a la ansiedad y a la culpa: Las fantasías, cualquiera que sea su índole, sirven de válvula de escape psicológica para descargar tensiones o necesidades internas de forma relativamente indolora. En nuestras fantasías podemos vengarnos de otras personas que nos han hecho víctimas de injusticias, supuestas o imaginarias; además, podemos hacer frente al miedo mediante el riguroso control de la acción y de las emociones, así como compensar por diversos medios las carencias o los defectos que turban nuestra vida cotidiana.

Sirven como un ensayo controlado: A un gran número de individuos, las fantasías les proporcionan un método cuya finalidad es anticipar una situación que se espera con anhelo y los prepara para lo que deben esperar, así como la forma de proceder. La oportunidad de imaginarse desarrollando una actividad erótica, por ejemplo el sexo oral, hace que uno pueda adelantarse a posibles dificultades en el momento de la verdad. El hecho de reproducir una escena varias veces permite al individuo que fantasea potenciar la forma de minimizar las dificultades y sensibilizarse en parte frente a sensaciones de incomodidad, de aturdimiento o de sorpresa.

Tienen una función previsora o anticipadora: Nos permiten preparar en la imaginación actividades que pondremos en práctica en el futuro. Por ejemplo, las fantasías ambiciosas pueden ser la respuesta a desilusiones y humillaciones, pero también pueden ser la forma de anticipar el futuro y con la que decidimos en qué dirección orientaremos nuestras energías.

Imagen: cc 2.0 por ePi.Longo

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