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Bohemia oscura con mezcal de gusano

 

 

[La Maga Café, Centro, Cuernavaca, Morelos]

De últimas veces me ha ido muy mal con las mujeres. Y no se confunda apreciable y mal intencionado lector; no hablo del aburrido cliché que provoca el amor y las relaciones de pareja (hueva mil). Mi principal problema proviene primeramente por el empoderamiento que han tomado las mujeres en mi cotidianidad. Y es que, pinches viejas, han inundado la oficina en la que trabajo, donde ahora las pláticas de sobremesa corren a cargo del maquillaje, de las ofertas de temporada, de lo culeros que somos los hombres, de la falta de prospectos para tener una relación formal, y la crisis de caballeros solteros donde predominan los homosexuales o están casados, o no les interesa de ningún modo chutarse una de esas relaciones de las de antes, con galantería y así. Me las sé, las puedo oír mientras se embarran su brillo de zarzamora, acotando desinteresadas de esta problemática que es el fin de la especie humana.

Y no sólo eso, una máxima que definiría el trabajo en la oficina sería: “Las mujeres siempre tienen la razón” sepa usté si están equivocadas o no, pero la tienen o la tendrán o siempre la han tenido. Incluso sus discursos se han repetido a lo largo de mis años, como aquella vez en que contradije a una maestra en la primaria y me reportaron; mandaron a llamar a madre y madre dijo “Bueno, si todos dicen que estás mal es porque estás mal”. Nada de peros, se juntan, hacen barricadas, planes de ataque, de defensa y chínguese quien se chingue.

por johan31000 Bohemia oscura con mezcal de gusanoEs que casi todos los males provienen de las mujeres, o por lo menos de las que conozco, si no fuera por ellas sería un parásito, un güevón, un bueno para nada, es decir, sería un metalero feliz, tocaría la guitarra o la bataca, tendría la greña larga y las mujeres serían un objeto de diversión y entretenimiento, pero nel,  de pronto en la vida de todo hombre viene a existir una mujer que “te quiere para bien”, que te obliga a pararte a las cinco de la mañana para ir a la escuela, y te hace estudiar, hacer tarea, ser responsable y luego otra se enamora de ti y tú estúpidamente te enamoras de esa otra, luego te dejan de hablar y te corren de la casa y al final sólo te queda el trabajo y algunos amigos.

Pero no odio a las mujeres, sólo les tengo miedo.

Por eso disfruto a lo grande salir con mis amigos varones, jugar pokar y no hablar de nada, orinar de pie, ser desinteresado, ser oblicuo, desmesurado, patán, rascarme los destos, picarme la nariz, huir a esa cueva tabernaria sin profundidad existencial.

¿Qué sería del mundo si todas fueran como Patricia Highsmith, Patricia Laurent, Patti Smith  (esas Patricias tan acá, tan de todo, con el odio profundo al feminismo, con el amor inocuo al desinterés por la igualdad de género y a la vez tan en su papel de crear un carácter propio)?

Léase mi conclusión a manera de epitafio: Nací, viví y morí por la vulva de la mujer.

Imagen: cc 2.0 por johan31000

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Uno dijo que...

  • Danae dice que:

    Una tortura esa, sí, entre el viejerío… ¡Ánimo, entonces! ;) Padre lo que escribe ;)

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