Dios pone el placer tan cerca del dolor que a veces lloramos de alegría.
—
Por Verona Méndez
El Tantra como energía de evolución cósmica lleva a la pareja después de tocar el cielo a un gran encuentro, y reconoce en sí la trascendencia del ser a través del cuerpo y la sinergia de transformar la suma de las partes en una energía multiplicada en el Maithuna o coito.
EL MAITHUNA
El Maithuna es una representación de la dualidad cósmica, la fusión de ambos principios, el varón adopta un papel más estático y la mujer uno más dinámico.
Maithuna es el coito, aunque designa el acto de unión entre Shiva y Shakti. Así, el acto sexual amoroso es usado como meditación para proyectarse a niveles más sutiles y crecer en conciencia. Es la cópula cósmica de Shiva y Shakti realizada en el interior de la yoguini y el yogui. El sexo, aquí, deja de ser biológico para ser místico y espiritual.
PREPARATIVOS PARA EL RITUAL
Se debe preparar la habitación del encuentro de una manera especial, disponer inciensos, esencias, y una temperatura agradable, de preferencia con ventilación, velas, crear un espacio acogedor con una luz tenue, que proyecte muchas sombras para jugar con ellas. Previamente se han preparado cuatro de los elementos que intervienen en el ritual: la carne, pescado, cereales y vino. El quinto elemento es la mujer. Esto servirá para que los practicantes se puedan identificar con los elementos de la naturaleza y, en unión con el cosmos, penetrar en regiones más allá de su experiencia cotidiana.
Los participantes deben bañarse, lavando cuidadosamente su cuerpo, especialmente sus genitales, pues así, con una piel limpia y fresca, las energías pueden fluir libremente.
La mujer con el cabello suelto, se perfuma el cuerpo y se viste con cómodas prendas delgadas. El hombre se viste con ropa cómoda que, al igual que la de ella, debe ser de tejidos naturales.
Purificados el cuerpo, la mente y la motivación, todo está ya dispuesto para el comienzo del rito.
Hombre y mujer se disponen a compartir, uno al lado del otro. El hombre vierte el vino en las copas y ambos beben al mismo tiempo. Se saborean y comparten los alimentos.
Luego de haber disfrutado de los placeres del gusto comiendo y bebiendo, se desnudan y llega el momento de decidir qué posición adoptar para hacer el amor.
Las posiciones de Maithuna son:
* Purushayita, en que la mujer está encima del hombre, estando éste con sus piernas estiradas;
* Upavishta, en que la mujer está sentada arriba del hombre, con sus distintas variantes;
* Uttana Bandha, en que el hombre está sobre la mujer y ésta permanece con sus piernas enrolladas alrededor de la cintura-cadera del hombre;
* Tiryaksana, postura lateral;
* Parshva Piditaka, posición retrolateral variante de la anterior;
* Janujugmasana, posición en que ambos se entrelazan, en forma de X, con sus diversas variantes.
Después de elegir una posición se inicia el intercambio entre hombre y mujer, que se visualizan mutuamente como su Shiva y su Shakti respectivos. Se acarician muy lentamente, se recorren los cuerpos, emitiendo sus mejores energías y realizan así, un intercambio energético muy poderoso. Continúa el intercambio hasta que, en un determinado momento, el sadhaka penetra a la shakti en cualquiera de las posiciones. En la posición adoptada permanecen tranquilos, plenamente comunicados e iluminados por las energías. El hombre, siempre cercano al orgasmo, lo demora con gran control. En ningún momento debe perder el control de la respiración.
La cópula debe extenderse por lo menos más allá de media hora y los tántricos pueden prolongarla hasta tres horas.
La mujer puede tener cuantos orgasmos desee y el hombre, cuando así lo determine conscientemente, desencadenará el suyo propio. En ese momento, debe suspender su respiración, abrir al máximo la conciencia, sentir que penetra y se absorbe en la Shakti misma.
Es importante saber que el tantrik que realiza la ceremonia del maithuna debe dominar su mente a la perfección y mantener ese control en su respiración y su semen porque junto con la respiración y mente son facetas de la misma energía. El control sobre una de estas funciones implica el control de las otras.
El sadhaka no deja de mirar a la mujer en todo momento como la portadora del poder cósmico y de creación; si éste falla en alguna prescripción ritual, debe ser suspendido el rito. El sadhaka busca la inmovilidad shivaica (inmovilidad de mente, respiración y semen). El Tantra dice que el semen controlado revierte a la sangre y dota de energías muy poderosas al practicante.
Durante el Maithuna, la pareja medita sobre la potencia creadora así despertada en el vientre de la mujer y en el hombre, y adoran a la Energía Cósmica.
Es mediante las prácticas del Hatha Yoga que es posible controlar la musculatura que permite acceder al orgasmo, sin eyacular y mantener ese control tanto como se desee.
La preparación previa a la relación tántrica puede adquirir características dependiendo de las escuelas.
Uno de los problemas de pareja que sucede con gran frecuencia es la pérdida de pasión e interés en el sexo después de un tiempo. En el Tantra, los compañeros ideales son aquellos que mantienen una relación establecida, pues es más que sólo sexo, es una unión espiritual, una fusión de energías. Y hace que ambos sientan todo con más intensidad y tengan una mejor comunicación llevando la experiencia de la unión a una experiencia de evolución espiritual, en donde el hombre y la mujer generan una fusión creando una sinergia para potencializar sus energías y descubrir lugares más profundos de conciencia y de amor incondicional.